MILENIO y Poresto
Noviembre 29 de 2006.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Las dudas de Calder�n

El riesgo de una decisi�n equivocada por parte de Felipe Calder�n, tanto en el Ej�rcito como en la Marina, ser�a el de convertir a las fuerzas armadas en una instituci�n burocr�tica m�s.

La designaci�n del general y del almirante que habr�n de estar al frente de la Secretar�a de la Defensa Nacional y de la Marina-Armada de M�xico, respectivamente, aplazada hasta el �ltimo momento, hablan una vez m�s del escaso conocimiento que la clase pol�tica tiene de las fuerzas armadas y las dudas que asaltan ahora al presidente electo Felipe Calder�n.
Quiz�s como en ninguna otra ocasi�n, sobre todo en el caso de la Defensa Nacional, el nombre del general que tendr� la responsabilidad de comandar el Ej�rcito se ha mantenido en el m�s absoluto secreto, a pesar de que hacia el interior de la instituci�n se manejan hasta siete posibles candidatos.
El caso de la Marina parec�a estar resuelto con el se�alamiento sobre el Vicealmirante Ra�l Santos Galv�n Villanueva, actualmente Comandante de la VI Zona Naval con sede en Acapulco, Guerrero, y a quien el propio presidente Vicente Fox propuso ya para ascender a Almirante y as� poder estar al frente de la Armada de M�xico.
Sin embargo, la apresurada propuesta presidencial, que hace recordar el nombramiento del actual almirante Peyrot en el 2000 y diversas manifestaciones de inconformidad surgidas dentro de la Marina, podr�an dejarlo fuera del gabinete.
Incluso se mencion� desde ayer que podr�a arribar el vicealmirante Jorge Humberto Pastor G�mez, Coordinador de Log�stica del Estado Mayor General, aunque tambi�n habr�a que ascenderlo r�pidamente.
En la promoci�n del pasado d�a 20 no hubo ning�n ascenso al grado de Almirante, lo que dio paso tambi�n a la especulaci�n de que el secretario Marco Antonio Peyrot pretend�a ser ratificado en el puesto, lo cual ser�a un error garrafal.
En el Ej�rcito, a pesar de la inquietud que se percibe ante la aplazada designaci�n, no priva esa problem�tica.
Actualmente hay 25 generales de Divisi�n �sin contar los de la Fuerza A�rea- y de siempre se ha dicho que cualquiera de ellos puede cumplir cabalmente con la m�xima responsabilidad militar.
Los 25 han recorrido con �xito la ruta del Sistema Educativo Militar que culmina con licenciatura en Administraci�n Militar y Maestr�a en el Colegio de Defensa y Seguridad Nacional. Sus edades fluct�an entre los 56 y los 64 a�os.
El espectro pues es muy amplio y variado por lo que no le ha resultado f�cil al presidente electo tomar una decisi�n al respecto, decisi�n que quiz�s hoy mismo se haga p�blica.
Sin embargo, las dudas de Calder�n no lo sean tanto por el n�mero de los altos mandos militares, sino por el tipo de hombre que encaje perfectamente en el tipo de gobierno que pretende ejercer.
La subordinaci�n del poder militar al poder civil no admite cuestionamientos, por m�s que es harto evidente que los gobiernos civiles han reconocido abierta y
reiteradamente que sin la lealtad y disciplina de las fuerzas armadas no ser�a posible la gobernabilidad.
Al Ej�rcito, no es ocioso reiterarlo, hay que agradecerle m�s lo que no hace que lo que hace.
El arribo de un nuevo gobierno se da en momentos de un alto grado de dificultad, tanto en lo econ�mico, como en lo pol�tico, pero, sin duda, en la precaria estabilidad emocional de la sociedad, presa de la sangrienta violencia de la delincuencia organizada, la inseguridad p�blica y la virulenta actitud de grupos radicales que, apoyados por ambiciones partidistas, han traspasado los l�mites de los excesos.
Ha quedado dicho que Felipe Calder�n debe empezar a demostrar este 1 de diciembre que est� dispuesto a recuperar el respeto a la ley, a no confundir la tolerancia con la impunidad y para ello debe contar con hombres que no les tiemble la mano para aplicarla.
Si esto es as�, el pr�ximo Secretario de la Defensa Nacional deber� ser un general operativo, m�s que administrativo.
De lo que puede estar seguro el pr�ximo presidente de la rep�blica, es que una vez designado el general que comande el Ej�rcito, todo el instituto armado cerrar� filas a su alrededor, ratificando su disciplina y lealtad al pueblo y sus instituciones.
Sin embargo, el riesgo de una decisi�n equivocada por parte de Felipe Calder�n, tanto en el Ej�rcito como en la Marina, ser�a el de convertir a las fuerzas armadas en una instituci�n burocr�tica m�s.
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