MILENIO y Poresto
Noviembre 22 de 2006.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Condecoraciones y despedidas

Las fuerzas armadas, �son apoyo fraterno, ayuda solidaria en tiempos dif�ciles� la gobernabilidad y la consolidaci�n de nuestra democracia no podr�an entenderse sin su institucionalidad�.


En la gran explanada del Primer Cuerpo de Ej�rcito, dentro del Campo Militar No. Uno, que comanda el general de Divisi�n Sergio Ay�n Rodr�guez, un selecto grupo de militares que cumplieron de 10 a 45 a�os de servicios, fueron condecorados el lunes pasado por el presidente Vicente Fox.
La ceremonia, donde se notaban los rostros felices de quienes el d�a anterior hab�an sido ascendidos al grado inmediato superior, sirvi� tambi�n para que el comandante supremo de las fuerzas armadas se despidiera de quienes �son apoyo fraterno, ayuda solidaria en tiempos dif�ciles� la gobernabilidad y la consolidaci�n de nuestra democracia no podr�an entenderse sin su institucionalidad�.
Foz se desped�a p�blicamente de las fuerzas armadas, a las que �llevar� toda la vida en mi coraz�n�.
No muy lejos de ah�, otra despedida ten�a lugar.
El velatorio militar de Lomas de Sotelo recib�a el cuerpo del general Francisco Quir�s Hermosillo, un hombre que en su momento, tambi�n prest� �su juramento cumpliendo d�a a d�a con las responsabilidades y funciones inherentes a su actividad militar, honrando cabalmente su compromiso con la naci�n�.
As� lo dijo en su discurso de ese d�a el presidente del Supremo Tribunal de Justicia Militar, general Jes�s Humberto Rodr�guez Mart�nez, al referirse a los condecorados.
Despu�s de m�s de un mes internado en el Hospital Central Militar, atacado por el terrible c�ncer, Quir�s Hermosillo falleci� la tarde del domingo 19.
Su historial militar registra un sinn�mero de cargos en el pa�s y en el extranjero. Durante sus 48 a�os de servicio recibi� diez condecoraciones y jam�s estuvo sujeto a un proceso penal� hasta que en el 2000 el entonces secretario de la Defensa, general Enrique Cervantes Aguirre, su compadre, lo llev� a un Consejo de Guerra por su nunca probada participaci�n en el narcotr�fico, siendo sentenciado a 16 a�os de prisi�n, en espera de otro consejo relacionado con la mal llamada �guerra sucia�.
El propio Cervantes Aguirre, el 31 de diciembre de 1999, lo calificaba as�:
�General de car�cter afable que demuestra eficiencia en el cumplimiento de las misiones que se le asignan, posee gran resistencia f�sica y amplia capacidad de trabajo, los an�lisis, observaciones y sugerencias que realiza son atinados y oportunos, de amplia experiencia en el ejercicio del mando que le permiten que su actuaci�n sea destacada, ante situaciones de presi�n reacciona con seguridad y confianza�.
En el velatorio un nutrido grupo de militares retirados, incluyendo al propio Cervantes Aguirre, le dio el �ltimo adi�s.
En su momento, Quir�s Hermosillo y el general Mario Arturo Acosta Chaparro recibieron �rdenes de acabar con los grupos subversivos que atentaban contra la naci�n, y las cumplieron cabalmente. A�os despu�s esas �rdenes los llevaron a la prisi�n militar. Acosta Chaparro ah� contin�a cumpliendo su sentencia.
Vicente Fox, quien orden� la liberaci�n de desleales como aquel Hildegardo Bacilio que encabez� el �Comando Patri�tico de Concientizaci�n del Pueblo� y Francisco Gallardo, que atent� contra bienes del Ej�rcito, no tuvo la gracia de concederle a Quir�s Hermosillo morir en su casa.
Sin embargo, el caso de Quir�s y Acosta han servido para que el Ej�rcito no se preste m�s a realizar acciones ordenadas por el poder civil para enderezar sus errores y deficiencias.
Por ello el alto mando militar siempre le dijo al presidente que �con la ley� estamos a sus �rdenes. Oaxaca es el ejemplo m�s acabado de que el Ej�rcito no es un instrumento a modo de los pol�ticos. Si el Ej�rcito hubiera actuado directamente en el conflicto oaxaque�o, dentro de algunos a�os ver�amos a varios generales en la c�rcel.
El hecho de que el presidente del Supremo Tribunal de Justicia Militar haya sido el orador en la ceremonia de condecoraciones, no fue del todo casual.
Una de las labores torales que le esperan al pr�ximo secretario de la Defensa Nacional es precisamente el sistema de justicia militar.
La perseverancia del soldado es vital para el mantenimiento s�lido de la instituci�n.
Pero tambi�n lo es restablecer �o establecer- una total autonom�a para los juzgadores militares y se termine con la justicia por mandato, que en el pasado castig� a quienes s�lo cumplieron con las �rdenes recibidas.

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