MILENIO y Poresto
Noviembre 21 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Un Ej�rcito de todos

Los ascensos en el Ej�rcito no son simplemente un premio, son el resultado del esfuerzo personal, de la aptitud, m�rito y competencia profesional de cada soldado.


No por sabida, la aseveraci�n presidencial sobre las fuerzas armadas es siempre necesaria: El Ej�rcito no pertenece a ning�n partido pol�tico sino a todos los mexicanos.
As� lo dijo Felipe Calder�n en el Campo Militar Marte, al entregar, junto con el Premio Nacional del Deporte, las insignias y condecoraciones que acreditan la perseverancia en el servicio y nuevos grados de los militares y marinos.
Necesaria, porque a pesar de que el Ej�rcito se ha visto sometido a los usos y costumbres de cada sexenio, la convicci�n militar de su pertenencia popular no admite desv�os ni manipulaciones.
Los ascensos en el Ej�rcito no son simplemente un premio, son el resultado del esfuerzo personal, de la aptitud, m�rito y competencia profesional de cada soldado.
Y, desde luego, el reconocimiento a su entrega de vida al servicio del pueblo, sobre todo cuando como ahora se ve permanentemente amenazado por la delincuencia y flagelado por los desastres naturales o por aquellos provocados por los hombres que fallan en sus responsabilidades.
Mil 330 elementos del Ej�rcito y Fuerza A�rea Mexicanos y 6,159 marinos en todos los niveles, ascendieron al grado inmediato superior.
As�, se integraron al alto mando cinco generales de Divisi�n y cuatro Almirantes; 17 generales de Brigada y dos generales de Ala piloto aviador y siete Vicealmirantes; 26 generales Brigadier, 5 generales de Grupo piloto aviador y 32 Contralmirantes.
El ascenso al grado de General de Divisi�n, el m�ximo en el escalaf�n militar, respondi� adem�s de las calificaciones mencionadas, a la antig�edad en el servicio de los cinco generales de Brigada.
Enrique Canovas Buenrostro es actualmente Comandante de la 18� Zona Militar con sede en Pachuca, Hidalgo.
C�sar Jim�nez L�pez, Agregado Militar y A�reo en la embajada de M�xico en Panam�. Ha sido Subjefe de Estado Mayor de Zona Militar, Comandante de Regimiento de Caballer�a Motorizado, Mayor de Ordenes de Guarnici�n Militar, Jefe de Estado Mayor de Regi�n Militar, Director de Defensas Rurales y Comandante de la 8� Zona Militar en Ciudad Reynosa, Tamaulipas.
Arturo P�rez Cabello, Comandante de la 12� Regi�n Militar con sede en Irapuato, Guanajuato. Anteriormente comand� la 13� Zona Militar en Tepic, Nayarit y la 40� en Guerrero Negro, Baja California Sur
Jos� de Jes�s Humberto Rodr�guez, Director de Educaci�n Militar y Rector de la Universidad del Ej�rcito y Fuerza A�rea Mexicanos. Ha sido presidente del Supremo Tribunal de Justicia Militar.
Evodio Aquino Maldonado, Director General de Artiller�a. Ha sido Subjefe y Jefe de Estado Mayor de Zona Militar, Comandante de Regimiento de Artiller�a, Subdirector General de Artiller�a, Jefe de Estado Mayor de Regi�n Militar, Director de la Escuela Militar de Tiro, Director de Defensas Rurales y Comandante de la 31� Zona Militar con sede en Rancho Nuevo, Chiapas.
Los cuatro nuevos Almirantes de la Secretar�a de Marina Armada de M�xico son Sergio Enrique Henaro Gal�n, Jefe del Estado Mayor General de la Armada; Mois�s G�mez Cabrera, Director del Centro de Estudios Superiores Navales; Nestor Evencio Yee Amador, Comandante de la 4� Regi�n Naval con sede en Guaymas, Sonora y Jorge Humberto Pastor G�mez, Comandante de la Fuerza Naval del Golfo.
Basten estos ejemplos para tener una idea de lo que un soldado tiene que recorrer en la carrera de las armas para aspirar a la m�xima responsabilidad del mando.
Todos ellos egresados del Heroico Colegio Militar o de la Heroica Escuela Naval han recorrido con �xito la ruta del Sistema Educativo Militar, gradu�ndose en Estado Mayor y en la Universidad del Ej�rcito.
No es la �nica, pero pocas carreras como la de las armas exigen una total entrega. Quien la abraza sabe que no tiene otro camino que la de servir a la naci�n y como lo juran en sus escuelas de formaci�n, cumplir y hacer cumplir las leyes que nos rigen, ser leales a las instituciones nacionales, y sobre todo, ser legales.
Es por eso que, como bien lo dice el Comandante Supremo de las Fuerzas Armas, �la Naci�n reconoce a sus soldados y marinos y lo hace en una fecha solemne para M�xico, como lo es el Aniversario de la Revoluci�n Mexicana, les reconoce por consagrar sus vidas al servicio de la Patria, por su entereza ante la adversidad, por su coraje en el campo de batalla, por su labor incansable en las tareas encomendadas.
�M�xico reconoce su labor insustituible en la construcci�n de un mejor futuro para las generaciones por venir, en la salvaguarda de nuestra soberan�a, de la integridad territorial, de la seguridad interior de la Rep�blica o tambi�n en la atenci�n a la poblaci�n civil en aquellas comunidades azotadas por la fuerza de la naturaleza, en todos estos campos y m�s son innumerables las muestras de abnegaci�n, entrega total y determinaci�n f�rrea que han dado nuestros soldados y marinos.
Y m�s: �Precisamente en el sacrificio de las Fuerzas Armadas se signific� la esperanza y la concreci�n de mejor futuro para M�xico.
�Nuestros soldados han puesto en esta lucha lo mejor de s� mismos, su entrega total y su profesionalismo, incluso, hay quienes han ofrendado la vida misma.
�M�xico ha perdido a soldados y marinos que se consagraron en el servicio a la Naci�n, que velaban por la seguridad de los mexicanos, de nuestras familias y de nuestros hijos.
�Estas vidas y el esfuerzo que hoy realizan las fuerzas ar
madas no pueden ni deben quedar menospreciados o impunes, por el contrario, merecen ser reconocidos y hoy son reconocidos por todo M�xico�.
M�s all� de anteriores apresuradas calificaciones de heroicidad, Felipe Calder�n finalmente fue m�s realista al decir que �los ca�dos en la batalla contra la delincuencia son una p�rdida invaluable para M�xico, pero a la vez, han construido una mejor Patria�.
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