| MILENIO y Poresto
Noviembre 15 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Recuperar el respeto a la ley Si los legisladores perredistas se disponen a evitar a toda costa que el presidente tome posesi�n, deber�n tambi�n estar dispuestos a afrontar las consecuencias. Su fuero no les alcanza para violar la ley. Dec�a el desaparecido Jes�s Reyes Heroles que un hombre que pretende gobernar d�ndole gusto a todos, acaba por no gobernar, quien pretende hacerlo con las ideas de todos, acaba por no tener ideas propias. Sus aseveraciones, vertidas ante el entonces presidente Jos� L�pez Portillo, y que le llevaron a renunciar a la Secretar�a de Gobernaci�n, cobran hoy vigencia absoluta, sobre todo despu�s de seis a�os de un gobierno que confundi� la tolerancia con el respeto a la ley. Felipe Calder�n deber� asumir el pr�ximo 1 de diciembre la presidencia de la rep�blica, no s�lo con ideas propias, sino con la obligaci�n de cumplir con sus compromisos, aunque no les guste a aquellos empecinados en que el pa�s se hunda. No ser� f�cil. Ya se anuncia que ese d�a los flamantes legisladores perredistas, tras sus reuniones peri�dicas en un restaurante espa�ol, buena comida y buen vino, tomar�n la tribuna del Congreso para evitar que el presidente proteste su cargo. Por ah� habr� que empezar a recuperar la legalidad, sin olvidar que es el gobierno el primer obligado a cumplir con la ley. Como gatos apaleados tras la derrota de su l�der, ahora planean su venganza mayor en una actitud no s�lo retadora sino irresponsable. Pero tan irresponsables ellos como quienes les temen. Qu� pena da escuchar a Manlio Fabio Beltrones, l�der de la bancada priista en el Senado decir que �en alguien quepa la prudencia� y que ser�a mejor que Felipe Calder�n no vaya al Congreso a tomar posesi�n de su cargo, �para evitar la violencia�. �No sabr� que la prudencia no est� en la agenda perredista y la violencia s�? Qu� pena y qu� verg�enza que un pol�tico as� se doble ante la amenaza de esos irresponsables. Beltrones se contagi� ya del miedo gubernamental que ha dado paso, incluso, a que los delincuentes impongan sus leyes. Felipe Calder�n deber� estar el 1 de diciembre en el Congreso, porque de no hacerlo no podr� cumplir con su compromiso de recuperar el respeto a la ley. Si los legisladores perredistas se disponen a evitar a toda costa que el presidente tome posesi�n, deber�n tambi�n estar dispuestos a afrontar las consecuencias. Su fuero no les alcanza para violar la ley. Pobre gobierno ser� el de Calder�n si permite que todo siga igual, que nadie respete la ley, que los delincuentes sigan apoder�ndose del pa�s, que el narcotr�fico �el verdadero y m�s grave problema a combatir-, siga ejecutando polic�as y haciendo que la gente se tropiece con las cabezas que cercena, que las mafias del contrabando sigan atentando contra la salud de la poblaci�n. Ah� est� el caso del decomiso por parte de la Procuradur�a General de la Rep�blica de 11 toneladas de medicamentos ap�crifos, caducos, robados e importados ilegalmente. Pobre gobierno ser� si permite que unos cuantos delincuentes sigan tomando ciudades, bloqueando carreteras, asesinen, incendien y hagan explotar bombas. Ya se vio que un gobierno al que le bloquean carreteras, es un gobierno bloqueado. Nunca como ahora al gobierno le asiste la raz�n de Estado para impedirlo. El 1 de diciembre podr� no ser un d�a c�modo para el nuevo presidente. No lo ser�, porque, una vez m�s, ese d�a deber� arrancar la recuperaci�n del respeto a la ley, cueste lo que cueste. Pero al d�a siguiente estar� en el Heroico Colegio Militar con los nuevos altos mandos del Ej�rcito. Ah� habr� de hacerlos copart�cipes de su compromiso. Deber� recordar que fue el Ej�rcito el que puso un hasta aqu� a las necedades de L�pez Obrador que pretend�a no retirar su bloqueo el 16 de septiembre pasado. Deber� recordar que son los soldados los que luchan todos los d�as contra la barbarie del narcotr�fico, aun en condiciones adversas en cuanto a su situaci�n econ�mica. Deber� recordar que al soldado no se le prepara para una misi�n para luego darle otra, como en el caso de Oaxaca, donde los militares que integran la Polic�a Federal Preventiva fueron expuestos al rid�culo y a la vejaci�n. Por eso en el Ej�rcito priva la convicci�n de que las cosas van a cambiar. El alto mando militar lo advirti� a tiempo: hay que conciliar para no perder la naci�n. Nadie lo escuch� y la naci�n se est� perdiendo. Hoy parece que la conciliaci�n no tiene espacio o no se le quiere dar. Quedan la raz�n y la fuerza de Estado para cumplir con el compromiso de recuperar el respeto a la ley. De imaginaria El pr�ximo d�a 20, cuando L�pez Obrador se unja como �presidente leg�timo�, se conocer�n los nombres de los nuevos generales de Divisi�n y dem�s militares promovidos al grado inmediato superior quienes habr�n de asumir las nuevas y dif�ciles misiones que les esperan. |
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