| MILENIO y Poresto
Noviembre 8 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Terrorismo anunciado En los �ltimos a�os los aparatos de inteligencia del estado no dieron cabal seguimiento a las acciones subversivas, en buena medida porque los esfuerzos se orientaron a combatir el narcotr�fico. Como es costumbre, no tardaron ni 24 horas cinco organizaciones subversivas, algunas s�lo de membrete, en adjudicarse la paternidad de las explosiones que cimbraron la madrugada del lunes los edificios del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci�n, el Partido Revolucionario Institucional y dos sucursales bancarias. Sobre todo en los dos primeros, los da�os causados no tienen antecedentes en cuanto a magnitud y utilizaci�n de materiales qu�micos. A pesar de que los or�genes de estos acontecimientos conforman un amplio abanico, las coincidencias con la turbulenta crisis pol�tica que se vive sobre todo en Oaxaca y la muy pr�xima �toma de posesi�n� del �presidente leg�timo�, conforman una tendencia que anunciaba ya este tipo de acciones. De las cinco organizaciones que reivindicaron los atentados, es precisamente la �Tendencia Democr�tica Revolucionaria-Ej�rcito del Pueblo� (TDR-EP), la que parece haber cumplido con sus pron�sticos, cuando en marzo pasado anunci� p�blicamente �que si los ciudadanos determinan el pr�ximo 2 de julio elegir al candidato de la Alianza Por el Bien de todos, Andr�s Manuel L�pez Obrador, y defender su voto, contar�n con nosotros�. La TDR-EP se responsabiliz� en 2005 de los ataques a sucursales bancarias en Guerrero y la muerte de los exfuncionarios Manuel Rojas Catal�n y Miguel �ngel Portillo. Sin embargo, tambi�n advirti� que �si el pueblo determina elegir a L�pez Obrador y �ste traiciona el compromiso adquirido con el pue�blo, estaremos con el pueblo para lu�char por el derribamiento de un go�bierno de traidores y de mentirosos�. El pron�stico de dicha organizaci�n fue calificado por sus dirigentes como �de reserva�, a la vez que sostuvieron que el proyecto alternativo de naci�n de L�pez Obrador �es demasiado ambiguo� por lo que estaban dispuestos a fortalecer su lucha antineoliberal y anticapitalista que, desde diferentes espacios de coordinaci�n, se ha venido construyendo�. Es claro que el resurgimiento de este tipo de organizaciones subversivas, alentadas sin duda por las expresiones de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, se inscribe en un proceso de la �izquierda armada� �EZLN, EPR, ERPI, FRAP- que vuelve a intentar recomponer su capacidad operativa y de discurso que va de lo ind�gena a lo antinorteamericano. En este contexto, el terrorismo anunciado deja al descubierto que en los �ltimos a�os los aparatos de inteligencia del estado no dieron cabal seguimiento a las acciones subversivas, en buena medida porque los esfuerzos se orientaron a combatir el narcotr�fico. En caso de que realmente se trate de acciones realizadas por grupos guerrilleros, no es descartable el patrocinio de organizaciones internacionales, como sucedi� abiertamente con el movimiento zapatista. As�, el objetivo ser�a distinto al de sembrar simplemente miedo e incertidumbre entre la poblaci�n. En todo caso, el conflicto de Oaxaca pudiera estarse convirtiendo en un laboratorio para movimientos an�rquicos mayores, que si bien fracasar�an en una escalada contra el pr�ximo gobierno, s� representar�an un obst�culo para la buena marcha del pa�s. El terrorismo urbano que ahora se vive y que hace recordar acciones similares, aunque de menor dimensi�n, ocurridas en 1994, 2001 y 2005, puede tener m�s de un progenitor. Para los grupos guerrilleros viste mucho el adjudicarse este tipo de ataques, sobre todo cuando se enfrentan a un gobierno que ha descuidado al extremo, como qued� dicho, el seguimiento y anulaci�n en su caso de dichos grupos. Este descuido puede tambi�n deberse a que aquellos hombres, dos generales del Ej�rcito entre ellos, quienes en su momento y cumpliendo �rdenes superiores acabaron con la amenaza guerrillera, sobre todo el la ciudad de M�xico, hoy est�n en la c�rcel o postrados en camas de hospital. Las coincidencias en los hechos, que a todas luces forman ya una tendencia, abren un amplio rango de posibilidades respecto a su autor�a. �Por qu� el Tribunal Electoral? �Por qu� el PRI? �Por qu� no las filas panistas y sus sedes? �Por qu� no el PRD? Atentar contra instituciones bancarias es lo cl�sico para disfrazar los verdaderos motivos, am�n de que representan objetivos f�ciles. Las investigaciones deben abarcar ese amplio rango de posibilidades. Cualquiera que sea el origen, se cumpli� con la primera m�xima del terrorismo: atemorizar a uno para atemorizar a diez mil. |