MILENIO y Poresto
Noviembre 1 de 2006.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Perfiles y analog�as

�Es deseable que el nuevo Secretario asuma una visi�n acorde con los nuevos tiempos. Ello tiene que ver con la necesidad impostergable de un reposicionamiento institucional m�s concluyente y determinante�.

Quiz� como en ning�n otro sector gubernamental, en el militar se manifiesta un efervescente y complejo proceso en cuanto al general que habr� de ocupar la titularidad de la Secretar�a de la Defensa Nacional en el gabinete de Felipe Calder�n.
A pesar de que al interior de las fuerzas armadas se niega sistem�ticamente la existencia de grupos que impulsan a uno u otro general de Divisi�n, el hecho es que por diferentes medios se dejan sentir las distintas preferencias y perfiles de quien ser� designado en el cargo.
Por ejemplo: en la encuesta colocada en el sitio cibern�tico de Fuerzas Armadas, Sergio Ay�n Rodr�guez, Comandante del 1er Cuerpo de Ej�rcito est� a la cabeza con el 27 por ciento de los votos. Juan Alfredo Oropeza Garnica, Director de F�bricas, 24%; Javier del Real Magallanes, Comandante de la IV Regi�n Militar en Nuevo Le�n, 22%; Salvador Cienfuegos Zepeda, Comandante de la IX Regi�n Militar en Guerrero, 15% y Tom�s �ngeles Dauahare, Director del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas, 11%.
El tema de la designaci�n no es un asunto menor.
Para aquellos militares inmersos en este proceso y, al margen de las declaraciones pol�ticas, �todo hace suponer que la asignaci�n de recursos a la Secretar�a no tendr� incrementos dram�ticos, por lo que de continuar �sta pol�tica, el nombramiento de cualquier personalidad, no impactar� en forma sobresaliente en el desempe�o de la instituci�n�.
Por ello, sostienen que es deseable que el nuevo Secretario asuma una visi�n acorde con los nuevos tiempos que hoy se viven. Por otra parte, se considera que la juventud del presidente electo puede ser un ingrediente para que seleccione a un general joven, que adem�s puede tener un perfil m�s generacional y paralelo en t�rminos de cultura y visi�n de las misiones institucionales.
�Las fuerzas armadas han sido hasta hace poco mole de todos los chiles. Sin duda el tema del narcotr�fico requiere replantearse en cuanto a participaci�n de las mismas; se hace lo que se puede, pero no basta, como hoy es evidente para incidir en el problema. Simplemente se pretende que la presencia f�sica de los militares disuada a los delincuentes de su empe�o, y eso es de risa. No existen recursos para enfrentar el narcotr�fico, buenas intenciones sobran. Tampoco existen est�mulos para las escalas m�s sufridas del estamento y ello es muy desafortunado�.
Se requiere tambi�n, que el nuevo secretario est� dispuesto a impulsar en el Congreso la presencia de militares que coadyuven en la formulaci�n de leyes y reglamentos de la Rep�blica, que presionen los presupuestos de las fuerzas armadas, para que con ello se eviten las simulaciones y se les otorgue lo justo para el desempe�o de sus misiones y de las obligaciones de seguridad social para sus miembros.
Pero lo m�s importante que se deja escuchar en el Ej�rcito se refiere a �la necesidad impostergable de un reposicionamiento institucional m�s concluyente y determinante. No es ociosa la referencia a la aton�a que hoy sufren el discurso y la acci�n militar, cuando se expresa y discurre en un ambiente pol�tico y social en el que la inmediatez de las posiciones, provoca p�rdida de rumbo en los objetivos nacionales en materia de bienestar social, democracia, seguridad, educaci�n y otros�.

De imaginaria

Analog�as. La ma�ana del 20 de junio de 1979, el periodista Bill Steward de la cadena estadounidense ABC News sali� del Hotel Intercontinental de Managua Nicaragua, junto con su equipo de camar�grafos. Calles adelante, un comando de la Guardia Nacional les marc� el alto y le oblig� a bajar del autom�vil. Steward fue obligado a tirarse al suelo y minutos despu�s un soldado lo mat� a tiros. Un mes despu�s triunf� la revoluci�n sandinista y Anastasio Somoza sali� del pa�s para finalmente morir en un atentado en Asunci�n, Paraguay. La ma�ana del 27 de octubre de 2006, el camar�grafo estadounidense del portal Indymedia, Brad Will cay� abatido a balazos en Oaxaca. Dos d�as despu�s fuerzas federales tomaron la ciudad, tras cinco meses de conflicto.
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