| MILENIO
Mayo 24 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � La frontera verde La Guardia Nacional sirve �para asegurar y defender la independencia, el territorio, el honor, los derechos e intereses de la patria, as� como la tranquilidad y el orden interior�. El Senado estadounidense aprob� por abrumadora mayor�a el env�o de seis mil efectivos de la Guardia Nacional a la frontera con M�xico, medida que debe observarse m�s desde la atalaya pol�tico-electoral que de una real militarizaci�n de la l�nea que divide a los dos pa�ses. Este operativo no es ninguna acci�n nueva en la pol�tica fronteriza de aquel pa�s, aunque hoy la variante sea precisamente la presencia de la milicia que conforma la Guardia Nacional. Ya durante la administraci�n del presidente William Clinton, la pol�tica fronteriza se recrudeci� en cuanto a la migraci�n de indocumentados, inseguridad p�blica, narcotr�fico y los potenciales grupos terroristas que finalmente hirieron el coraz�n comercial y militar estadounidense. En 1999 la Patrulla Fronteriza reforz� diversos puntos fronterizos con ocho mil elementos dotados con bombas de humo, gases lacrim�genos, spray de pimienta, bastones met�licos y proyectiles no letales, las famosas balas de goma. El entonces embajador estadounidense Jeffrey Davidow, dijo que esa cifra deber�a duplicarse en los cinco a�os siguientes. Y as� ha sido, s�lo que ya no son agentes de la Patrulla Fronteriza sino soldados de la Guardia Nacional, lo que para muchos observadores ha pintado de verde o confirmado que no hay en el mundo una frontera m�s militarizada entre dos pa�ses que se dicen amigos y socios comerciales como la de M�xico y Estados Unidos. Como suele suceder en muchos casos relacionados con la pol�tica exterior mexicana, el gobierno de Vicente Fox volvi� a mostrar su proclividad reactiva. Su primera declaraci�n lo llev� a decir que tal medida no significaba militarizar la frontera, por m�s que horas despu�s hasta orden� el env�o de una nota diplom�tica quej�ndose del operativo que habr� de levantar nuevos muros entre las dos naciones. Su vocero Rub�n Aguilar incluso se dio el lujo de decir que no se trata de militarizaci�n, �quien lo diga, ignora en realidad cu�l es el papel de la Guardia Nacional y extra�ar�a, me parecer�a un comentario de car�cter pol�tico, no es militarizaci�n�. Los miembros de la Guardia Nacional son soldados, adiestrados militarmente y comandados por un general del ej�rcito estadounidense. Para analistas militares mexicanos, la presencia de la Guardia Nacional responde a una operaci�n log�stica que infiere su apoyo a la Patrulla Fronteriza. Sin embargo, el propio comandante de la GN sostuvo que durante los dos a�os que permanecer�n a lo largo de la frontera, sus efectivos portar�n armas letales y las usar�n cuando se encuentren en peligro. Como una analog�a necesaria, habr� que decir que la Constituci�n Pol�tica mexicana cita en su articulado que la Guardia Nacional, que en todo caso depende de cada estado de la rep�blica, aunque de facto no opere, sirve �para asegurar y defender la independencia, el territorio, el honor, los derechos e intereses de la patria, as� como la tranquilidad y el orden interior�. Lu�s Ernesto Derbez, secretario de Relaciones Exteriores, se espanta la mosca de la militarizaci�n diciendo que M�xico s� tiene tropas del Ej�rcito regular en la frontera, �esos s� que son soldados�, aunque se aferra en la especie al decir que eso no debe ser interpretado como militarizaci�n. Veamos. El Ej�rcito mexicano cuenta con 101 Batallones de Infanter�a, entre otras agrupaciones, de los cuales 19 est�n apostados a lo largo de la frontera, es decir, en 9 Zonas y 11 Guarniciones Militares. Todas estas agrupaciones act�an en Chihuahua, Sinaloa, Tamaulipas, Sonora, Baja California y Nuevo Le�n, con un total aproximado de 22 mil 500 efectivos. Que Estados Unidos ordene a su ej�rcito vigilar la frontera constituye una decisi�n soberana, como lo es la de M�xico en el mismo sentido. No hay nada nuevo. Ah� est�n los operativos como �Bloqueo�, �Guardi�n�, �Salvaguarda� y �Operaci�n R�o Grande�, entre muchos otros en los que los agentes estadounidenses utilizaron armas letales, y que convirtieron a los emigrantes en presas de caza. Ese es uno de los riesgos de estas medidas de fuerza, aunque tambi�n pueden responder a un intento por controlar a los grupos radicales como los Minutemen, quienes ya han cobrado varias �presas� entre los indocumentados. Pero tampoco es descartable otro riesgo: el posible enfrentamiento entre militares de ambos lados de la frontera, ya sea por error o por exceso, como ha ocurrido en el pasado. |