| MILENIO y Poresto
Mayo 23 de 2007. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola �Qu� pretenden? �Qu� pretenden, que nos mantengamos inmaculados dentro de nuestros cuarteles y dejemos que avance el c�ncer del narcotr�fico y sus delitos colaterales? Hace exactamente diez a�os, cuando ya se hab�a vuelto una etiqueta en todo discurso pol�tico el hecho de que el narcotr�fico �es la mayor amenaza a la seguridad nacional�, un editorial publicado por la Revista del Ej�rcito y Fuerza A�rea Mexicanos (Ep�ca III, A�o 91, julio de 1997), respondi� firmemente a quienes �ponen en duda las actividades de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotr�fico�: �Qu� pretenden, que nos mantengamos inmaculados dentro de nuestros cuarteles y dejemos que avance el c�ncer del narcotr�fico y sus delitos colaterales? �A qui�n benefician y a qu� intereses sirven esas cr�ticas tendenciosas que buscan tergiversar la actuaci�n institucional y profesional del Ej�rcito y Fuerza A�rea Mexicanos y poner en duda su profesionalismo e institucionalidad? Y al final lanzaba una arenga a todos sus miembros: Nuestra Instituci�n Armada se mantiene inc�lume, no la da�ar�n intereses mezquinos; sin importar los riesgos que se corran, cerremos filas y con esp�ritu de cuerpo m�s fortalecido sigamos sin buscar otro objetivo que la satisfacci�n de haber cumplido. El pasado reciente y el violento y sangriento presente que se vive en la mayor parte del territorio nacional, as� como la andanada de cr�ticas y acusaciones sobre la actuaci�n de las fuerzas armadas, dan absoluta vigencia a la posici�n militar expuesta p�blicamente diez a�os atr�s. Las Organizaciones No Gubernamentales, uno de los mejores negocios que se pudieron inventar, insisten en exudar sus intereses contrarios a las instituciones nacionales, defenestrar la imagen del Ej�rcito dentro y fuera del pa�s, argumentando que las fuerzas armadas son violadoras sistem�ticas de la Derechos Humanos. Por si fuera poco, el propio presidente de la Comisi�n Nacional de Derechos Humanos, Jos� Lu�s Soberanes Fern�ndez �por cierto hijo del extinto general de Brigada Manuel Soberanes Mu�oz-, se convierte en la mayor caja de resonancia al denunciar violaciones de mujeres por parte de soldados, cuyas pruebas no presenta. Esto, adem�s, ha generado una distorsi�n de la informaci�n en medios de comunicaci�n, relacionada con estos casos espec�ficos. Por ello, la contestaci�n ahora del actual Secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n, no pod�a ser m�s puntual, cuando se acus� a soldados destacados en Michoac�n de violar a cuatro jovencitas: �En el supuesto caso que se encuentren pruebas fehacientes en contra de alg�n elemento del Ej�rcito la Procuradur�a General de Justicia Militar consignar� a los probables responsables, exigiendo el m�ximo castigo con todo el rigor de la ley. En ninguna situaci�n o circunstancia se encubrir�n acciones delictuosas del personal militar, pero de la misma manera, si los �rganos jurisdiccionales resuelven que no se incurri� en delitos, se exigir� respetar la determinaci�n�. No puede ser de otra manera. El general Galv�n Galv�n ha estado en repetidas ocasiones en Michoac�n estos �ltimos d�as no s�lo para constatar que las tropas se conduzcan con profesionalismo y honorabilidad, sino para comandar, como todo parece indicar, el asalto final a los enclaves m�s fuertes del narcotr�fico en esa zona. A pesar de las fuerzas en contra de su actuaci�n, el Ej�rcito cumple con una tarea de alto significado: eliminar el riesgo que representa la gran delincuencia y otorgar confianza y tranquilidad a la sociedad. Se entiende que las acciones militares no pueden ser ajenas al contexto pol�tico, econ�mico y social. Por ello es menester preguntarse qu� clase de pa�s queremos tener: uno donde la politiquer�a y los intereses mezquinos quieren que contin�e el caos de la violencia, o uno donde, con el imperio de la ley, la sociedad pueda trabajar con tranquilidad y confianza. Pero la confianza debe ser mutua. Ning�n ej�rcito puedo luchar contra tantos enemigos, como lo hace hoy el mexicano. De ah� que el alto mando militar sostenga que �queremos seguir siendo un ej�rcito de servicio, junto con los dem�s integrantes de la sociedad, para que la democracia se afiance, se extienda y consolide�. Los soldados son los primeros en no desear la confrontaci�n, armada o pol�tica, porque son ellos los que ponen la sangre, el gasto y el desgaste. �No buscamos hacer la guardia que no nos toca�, ha dicho el alto mando, �pero de ninguna manera queremos dejar de hacer la que nos corresponda, la que el pa�s exija, la que las leyes nos mandan y la que nuestro comandante supremo instruya�. La interrogante, pues, sigue vigente: ��A qui�n benefician y a qu� intereses sirven esas cr�ticas tendenciosas que buscan tergiversar la actuaci�n institucional y profesional del Ej�rcito y Fuerza A�rea Mexicanos y poner en duda su profesionalismo e institucionalidad?� �Qu� pretenden? |