MILENIO y Poresto
Mayo 21 de 2008.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� �Guerra� sin fin

Sin embargo, el soldado seguir� siendo el del �sudor y de la sangre�, a pesar de sufrir un sistema de justicia vertical que en muchas ocasiones es el que motiva que la tropa deserte y se pase al enemigo.


Sin duda el gobierno de Felipe Calder�n ya se convenci� de que la �guerra� que declar� al narcotr�fico desde el primer d�a de su administraci�n no tiene fin, por m�s que los golpes que le han dado sus fuerzas a los c�rteles haya �afectado� las estructuras operativa y financiera de esas organizaciones.
El procurador general de la Rep�blica, Eduardo Medina Mora sostiene igualmente que las c�lulas delictivas han �involucionado� y ahora se dedican al secuestro y robo a mano armada.
Su gobierno, dice Calder�n, est� decidido �a terminar la tarea�, a pesar de que los resultados no los pueda ver al t�rmino de su administraci�n, e incluso �a pesar de que esta lucha cueste m�s dinero, tiempo y vidas humanas�.
Salvada toda proporci�n y distancia, a Calder�n le pasa con el narcotr�fico lo mismo que a George W. Bush con Irak: est�n ante guerras que no tienen fin, que van a costar mucho dinero, mucho tiempo y muchas vidas, y lo peor para los dos, que no lucen.
Despu�s de los operativos ordenados desde el primer d�a de gobierno, en los que el Ej�rcito aport� el gasto y el desgaste sin que se hayan obtenidos los resultados que se esperaban, el gobierno federal pens�, no obstante, que el narcotr�fico habr�a de replegarse ante la presencia militar en todo el pa�s. Pero no fue as�.
La violencia se recrudeci� y las reacciones de la delincuencia no se hicieron esperar. Aumentaron los enfrentamientos entre los c�rteles, las ejecuciones de polic�as de todo rango y lo que nadie esperaba, le perdieron el miedo al Ej�rcito al grado de hacerle frente con todo su poder de fuego.
As�, precisamente en los estados en los cuales se reforz� la presencia militar, principalmente Baja California, Chihuahua y Sinaloa, los asesinatos aumentaron, por m�s que las fuerzas federales hayan seguido decomisando fuertes cantidades de droga, armas y detenido a un buen n�mero de sicarios y l�deres del narcotr�fico.
Todo esto provoc� tambi�n que jefes polic�acos incluso huyeran del pa�s o renunciaran a sus cargos. �Qu� hacer? Llamar al Ej�rcito, como ha ocurrido siempre en la presente administraci�n, pero ahora para ocuparse de los mandos de las polic�as estatales, como acaba de ocurrir en Sinaloa.
Ayer hablaba con el colega y amigo Javier Sol�rzano en su noticioso de las ma�anas y me preguntaba si el Ej�rcito corr�a el riesgo de manchar su imagen con su participaci�n abierta y masiva en estas cuestiones.
Quiz�, aunque lo que menos le importa al Ej�rcito son las luminarias. Sin embargo, s� existe el riesgo del cansancio y no precisamente del f�sico, que tambi�n se da en los soldados, pues finalmente son seres humanos, sino del moral.
�Qu� hizo el gobernador de Baja California despu�s de que el comandante de la II Regi�n Militar, general Sergio Aponte Polito publicara una dura carta se�alando la corrupci�n que priva en la polic�a estatal? Nada.
�Qu� ha pasado con los aumentos a la tropa prometidos por el propio Felipe Calder�n? Poco o casi nada.
Sin embargo, el soldado seguir� siendo el del �sudor y de la sangre�, a pesar de sufrir un sistema de justicia vertical que en muchas ocasiones es el que motiva que la tropa deserte y se pase al enemigo.
Con asombro pude constatar frente al Banco del Ej�rcito de la ciudad de M�xico en un d�a de pago como algunos individuos se reun�an con militares retirados j�venes. Pude constatar por voz de algunos amigos que dichos individuos estaban invitando a los militares a pasarse a los c�rteles con ofrecimiento de hasta diez mil d�lares mensuales. Cuidado.
Quiz� por eso Felipe Calder�n pregona que los golpes que su gobierno le ha dado al narcotr�fico han afectado las estructuras financiera y operativa.
Seg�n an�lisis del Centro de Inteligencia Antinarc�ticos de la Secretar�a de la Defensa Nacional, los grandes c�rteles basan su actividad en cuatro estructuras: operativa, seguridad, lavado de dinero y tr�fico de influencias y narcopoder.
La operativa, la que dice Calder�n que se ha afectado, �est� conformada por las redes del narcotr�fico en las fases de producci�n, transporte y distribuci�n�.
La de seguridad  �est� integrada por autoridades polic�acas y judiciales de nivel medio hacia abajo, as� como delincuentes a sueldo que se encargan de dar protecci�n a la organizaci�n, a los principales dirigentes de la estructura operativa y a eliminar a los enemigos y a la competencia de la organizaci�n�.
La de lavado de dinero (financiera) se subdivide en cuatro rubros: �A nivel internacional, mediante el manejo de acciones e inversiones en instituciones financieras de diferentes pa�ses, as� como en empresas internacionales.
�A nivel nacional, mediante la inversi�n en sectores de car�cter estrat�gico como son el financiero, empresarial y de servicios. Este nivel es m�s sensible para el Estado, en virtud de que permite que una organizaci�n narcotraficante tenga en raz�n de su poder econ�mico, la capacidad de amenazar al gobierno o imponerle condiciones.
�A nivel local, con influencia en los sectores financieros, empresarial, comercial, de servicios y producci�n de cierta entidad federativa o poblaci�n de importancia.
�El tr�fico de influencia se manifiesta mediante la participaci�n activa de funcionarios de niveles medios y superiores de los gobiernos federal y estatal, quienes favorecen a los miembros de este tipo de organizaciones criminales�.
El Ej�rcito est� sin duda dispuesto a terminar tambi�n la tarea y seguir golpeando las estructuras de la alta delincuencia. Pero el gobierno debe desechar de una vez por todas la idea muy
arraigada en los civiles de que los soldados son desechables.
Por m�s que griten las organizaciones derechohumanoides de dentro y de fuera de que el Ej�rcito debe dejar las calles y volver a sus cuarteles, hasta ahora la realidad es s�lo una: no hay otra fuerza que le haga frente al narcotr�fico.
En el Ej�rcito hay disciplina, nacionalismo y liderazgo, todo lo que le hace falta al actual gobierno.
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