| MILENIO
Mayo 17 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � �Qui�n cuida la casa? �Qu� sentir�n las esposas, madres, hijos de aquellos soldados que murieron en el surgimiento del mal llamado �Ej�rcito� Zapatista de Liberaci�n Nacional al ver al tal Marcos aparecer en todas las televisoras? Al salir a uno de sus m�ltiples viajes al extranjero, cuando se acostumbraba que todo el gabinete acudiera al aeropuerto a despedir al presidente, Jos� L�pez Portillo le dijo a su secretario de Gobernaci�n, Enrique Olivares Santana: �ah� te encargo la casa�. El profesor Olivares le contest�: �pues d�selo al de la gorrita�, en alusi�n al secretario de la Defensa Nacional, el general F�lix Galv�n L�pez. Cancelada la liturgia gubernamental de despedir al presidente como si partiera a conquistar las Galias, nadie de peso se qued� a �cuidar la casa� el pasado fin de semana, porque el presidente Vicente Fox andaba en Austria criticando a populistas, y el general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a en Washington, hablando en el Pent�gono con el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, seguramente sobre la ya anunciada militarizaci�n de la frontera ordenada por George Bush. Entre tanto, aqu� en casa, a cargo de vaya usted a saber qui�n, la histeria, la perversidad y la violencia se regodeaban a sus anchas. El cretino encapuchado de la selva ya se volvi� a montar en su macho, que no en su jamelgo en el que se paseaba por la selva chiapaneca, para retar al gobierno: no me ir� hasta que todos los presos de Atenco queden en libertad. Y yo me pregunto: �Qu� sentir�n las esposas, madres, hijos de aquellos soldados que murieron en el surgimiento del mal llamado �Ej�rcito� Zapatista de Liberaci�n Nacional al ver al tal Marcos aparecer en todas las televisoras? �Qu� sentir�n esos deudos al o�r y ver a tanto sesudo analista colocar a Marcos nuevamente en el pin�culo de la vida nacional, convirti�ndolo en el nuevo fiel de la balanza? �Qu� pensar�n los mandos y los soldados que en 1994 cumplieron con las �rdenes de repeler la agresi�n de los cabezas de trapo? Pero si su propio comandante supremo se puso a las �rdenes de Marcos, ya nada parece tener remedio. Desde Austria Vicente Fox dijo que Marcos, como cualquier ciudadano, tiene el derecho de transitar libremente. Pero Marcos no es cualquier ciudadano. Marcos es un delincuente sobre el que pesan �rdenes de aprehensi�n y ahora amenaza con derrocar gobiernos, correr a los ricos, y sacar de la c�rcel a sus compinches delincuentes. En aquel 1994, el 19 de febrero para ser exactos, el entonces secretario de la Defensa Nacional, General Antonio Riviello Baz�n dijo: �De lejos y de cerca se movieron las manos de la provocaci�n, encontraron la respuesta del di�logo, la concordia y de la cohesi�n nacional. Nadie puede justificar que se use la violencia y se tomen las armas para reclamar soluciones. No se debe pretender glorificar a quienes recurrieron a la violencia, pues si la confrontaci�n de acercarse a quienes la exaltan, lo primero que har�n ser� solicitar a la autoridad su protecci�n y abrigo�. Pero todo ello ha quedado en el olvido, gracias al cambio que ha dado paso a una clase gobernante ineficiente, dogm�tica y timorata. La confrontaci�n est� ah� nuevamente y sobran quienes exaltan a los provocadores. Y sobran tambi�n las pla�ideras que convertidas en Ministerio P�blico se obcecan en mandar a la picota a quienes con firmeza han puesto orden en tierra sin ley, como lo ha sido San Salvador Atenco. El soldado, ya sea vestido de verde olivo o de gris preventivo, cumple a cabalidad las �rdenes que se le dan, as� lo hicieron en Chiapas y as� lo hicieron en Atenco. Triste realidad para ellos, cuando las pla�ideras se escandalizan por el toletazo que le dieron a un perro y no por los siete elementos, ahora pomposamente distinguidos con el nombre de Fuerzas Federales de Apoyo, tirados en camas del Hospital Central Militar recuper�ndose de la brutal golpiza que les dieron en Atenco. Si Marcos tiene el derecho, seg�n Fox, de transitar libremente por donde se le antoje, y el EZLN ya le cerr� la puerta, entonces �para qu� tenemos a miles de soldados en Chiapas? En todo caso, ser�a mejor enviarlos a la frontera norte. Pero esta clase gobernante no quiere m�s ruido y los aspirantes a gobernar, menos. Calder�n, L�pez Obrador y Madrazo ven al Ej�rcito como un cuerpo policiaco que han de usar para combatir el narcotr�fico y nada m�s. Cualquiera de los tres habr� de ganar la presidencia a base de votos o por una decisi�n del Tribunal, pero quien sea investido presidente no podr� gobernar sin el apoyo del Ej�rcito. Y los tres lo desde�an. All� ellos. |