| MILENIO
Mayo 10 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Del rancho a la televisi�n La violencia, cualesquiera que sean sus detonantes, no tiene justificaci�n alguna. Pero incluso la tolerancia tiene sus l�mites. Bien dicen que gobierno al que le bloquean una carretera no es gobierno. Si los acontecimientos que tienen presa la estabilidad emocional de la sociedad no estuvieran ya salpicados de sangre, la aparici�n ayer en televisi�n del encapuchado mayor de la selva chiapaneca habr�a que incluirla en alguno de esos programas de parodia pol�tica. Ataviado con su h�brido uniforme, su m�scara �ahora de buena tela-, sus juguetitos colgados de la cabeza a los pies y su pipa que no le dio tiempo de fumar a gusto, el tal Marcos cay� en la trampa que le tendi� Televisa. Desde luego no hay que restarle m�ritos al joven Carlos Loret de Mola, que mucho le aprendi� a su padre y a su abuelo, al llevarlo al terreno que quiso, hasta hacerlo confesar que est� nuevamente solterito y sin hijos. Marcos viaj� del rancho a la televisi�n para presentarse ahora como redentor de los macheteros de Atenco y m�s, como defensor de oficio que exige la liberaci�n de todos los detenidos en San Salvador Atenco. Sabe que con ello vuelve a echarse a la bolsa a todos aquellos decidores que acusan al gobierno por la �brutalidad� con la que se condujo la polic�a al retomar las guaridas de los macheteros. Nada dicen los decidores de los siete elementos de las Fuerzas Federales de Apoyo de la Polic�a Federal Preventiva, quienes en realidad son soldados de la 3� Brigada de Polic�a Militar incorporada desde hace casi diez a�os a la PFP, y que se encuentran graves en el Hospital Central Militar tras el zafarrancho del pasado d�a tres. Y menos quienes est�n al frente de los organismos de seguridad. Ah� est� Eduardo Medina Mora, Secretario de Seguridad P�blica, haci�ndose ahora a un lado al se�alar que los �abusos polic�acos� contra ejidatarios en San Salvador Atenco y mineros en paro de la planta L�zaro C�rdenas-Las Truchas, fueron a �t�tulo personal� de los elementos de la PFP que participaron en ambos operativos. Habr� que recordarle a Medina Mora que, como se afirma en el Ej�rcito, �los errores del subalterno no son disculpables en el superior�. La violencia, cualesquiera que sean sus detonantes, no tiene justificaci�n alguna. Pero incluso la tolerancia tiene sus l�mites. Bien dicen que gobierno al que le bloquean una carretera no es gobierno. Marcos, quien no hallaba como salir del tono de lo fr�volo al que lo llevaba Loret de Mola, insiste en que s�lo dejando libres a todos los detenidos en cuesti�n, las cosas volver�n a la normalidad. Pero si la violencia no tiene justificaci�n, la ley no puede servirse a la carta. Quien haya cometido un delito, debe pagar por ello tras una investigaci�n formal y un proceso probatorio cabal. Finalmente el gobierno se decidi� por desactivar los machetes, algo que debi� hacer hace varios a�os. Ahora no puede echarse atr�s y mucho menos porque un enmascarado amenace con �alertas rojas� y coaliciones subversivas. Marcos ya tuvo su probadita de gloria en televisi�n. Pero no se dio cuenta que con su aparici�n perdi� tanto como L�pez Obrador con su ausencia. De imaginaria El General Francisco Quir�s Hermosillo, aun recluido en el penal del Campo Militar No. Uno, env�a a FA, a trav�s de su hijo Ricardo, una muy vigente reflexi�n que titula �El Pol�tico y el Militar�: Un hombre vuela en un globo, cuando de repente se percata de que est� perdido, entonces maniobra y desciende lentamente hasta que divisa a un hombre en medio del campo y le grita: -�Disculpe? �Podr�a usted ayudarme? Qued� de verme a las 2.00 p.m. con un amigo, llevo media hora de retraso y no s� d�nde me encuentro. Claro que s�, contesta el hombre. Se encuentra usted en un globo de aire caliente, flotando a unos 30 metros de altura, entre los 40 y 43 grados de latitud norte, y entre los 56 y 60 grados de longitud oeste. -Es usted militar �verdad?- pregunta el del globo. -Si se�or lo soy �C�mo lo adivin�? -Es simple, porque todo lo que ha dicho es t�cnicamente correcto, pero pr�cticamente in�til. Continuo perdido y voy a llegar tarde a mi cita porque no se qu� hacer con su informaci�n. -Y usted �es Pol�tico? -Si se�or �C�mo lo sabe? -Es muy simple. No sabe ni donde est�, ni para donde va, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema, de hecho se encuentra en la misma situaci�n en la que estaba antes de encontrarme, salvo que ahora, por alguna extra�a raz�n� � LA CULPA ES MIA!!!! |