MILENIO y Poresto
Mayo 2 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Seguridad interior, en peligro

La cruzada que emprendi� el gobierno de Felipe Calder�n desde su primer d�a de gobierno al mandar al Ej�rcito a una �guerra� contra el narcotr�fico, fue una acci�n improvisada y apresurada, destinada al fracaso.

Ante el reconocimiento del alto mando militar sobre el hecho de que las acciones violentas de la delincuencia organizada han rebasado ya el �mbito de la seguridad p�blica, para afectar la seguridad interior y por ende a las instituciones nacionales, el Ej�rcito ha comenzado a decir lo que sabe, a pesar de que el problema sea que lo diga un militar.
Los puntuales y realistas se�alamientos hechos por el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n ante la Comisi�n de Defensa de la C�mara de Diputados, no dejan lugar a dudas sobre la dimensi�n del problema, sobre todo en lo referente al narcotr�fico, as� como en la necesidad de replantear la estrategia a seguir por parte del gobierno federal y la sociedad en su conjunto.
El general Galv�n considera que �vamos en la direcci�n correcta�, a pesar de que tenemos 50 a�os con este problema, (y) �apenas nos estamos dando cuenta de la magnitud que ha cobrado en las �ltimas administraciones�.
Sin embargo, la cruzada que emprendi� el gobierno de Felipe Calder�n desde su primer d�a de gobierno al mandar al Ej�rcito a una �guerra� contra el narcotr�fico, fue una acci�n improvisada y apresurada, destinada al fracaso.
Nunca se explor� la posibilidad de utilizar otros medios no militares para enfrentar el problema, sin duda porque el propio gobierno no conf�a en sus agencias polic�acas. El presidente Calder�n as� lo reconoci� recientemente.
No se defini� claramente la misi�n del Ej�rcito y lo que pod�a lograr.
No se estim� el ambiente de la amenaza y cu�les podr�an ser los riesgos militares, pero sobre todo pol�ticos y sociales, que pudieran enfrentar las fuerzas armadas.
No se calcul� el nivel de esfuerzo, costo-beneficio que dir�an los economistas, para alcanzar sus metas.
Se desde�� el factor sorpresa con el anuncio a priori del env�o de los contingentes militares.
Pero lo m�s absurdo, no se fijaron los prop�sitos y los objetivos de los operativos para terminar con la tarea. Se privilegi� la pol�tica medi�tica sobre la operatividad.
Los mandos militares en activo e inclusive aquellos generales retirados que ahora ocupan puestos de seguridad en gobiernos estatales, han reconocido el problema toral de la inseguridad p�blica.
A principios de 2006, el general Aponte Pol�tico, entonces comandante de la Zona Militar en Culiac�n, Sinaloa acus� de frente al gobernador Jes�s Aguilar Padilla de la incapacidad de su gobierno para evitar las 600 ejecuciones que se registraron en su estado, s�lo en 2005.
�Mientras no se acabe con narcopolic�as, la inseguridad continuar�, dijo el general, para despu�s, p�blicamente, decirle al gobernador que �hay muchos en las corporaciones�.
Fue la segunda ocasi�n en menos de dos meses en que el general Aponte Polito exig�a una limpia en las corporaciones polic�acas.
�No debe permanecer en las corporaciones polic�acas, ning�n elemento que est� contraviniendo la ley, que se est� enriqueciendo a base de dar protecci�n a los presuntos delincuentes, sobre todo al personal de narcotraficantes, porque un grupo reducido de elementos no puede prevalecer sobre la sociedad�.
Hace unos d�as, al comparecer ante el Congreso local, el secretario de Seguridad P�blica y Protecci�n Ciudadana de Guerrero, Juan Heriberto Salinas Alt�s reconoci� que al igual que en el resto del pa�s, las corporaciones polic�acas de ese Estado, han sido rebasadas por la delincuencia organizada.
El funcionario dijo que la nula profesionalizaci�n de los elementos polic�acos que �no respetan su uniforme y est�n inmersos en la corrupci�n�, son algunas de las razones por las cuales la ola de violencia que antes era privativa de Estados del Norte de la Rep�blica se apoder� del territorio guerrerense�.
Esto es parte de lo que �sabe� el Ej�rcito desde hace muchos a�os y que ahora empieza a revelar: la corrupci�n, complicidad e impunidad que priva en la mayor�a de los cuerpos polic�acos son en mayor parte el enemigo a vencer.
Pero ante la dimensi�n del problema que est� poniendo en riesgo la seguridad interior del pa�s, la corrupci�n, complicidad e impunidad no radica �nicamente en los niveles b�sicos de la polic�a.
Porque el lavado de dinero, el tr�fico de influencias, la venta de informaci�n y el entramado internacional de las grandes corporaciones del narcotr�fico, no est�n en manos de polic�as de punto o agentes ministeriales.
De ah� la imperiosa necesidad de replantear la estrategia de esta lucha. Si la seguridad interior est� en peligro, la seguridad de la naci�n toda puede ser el siguiente y �ltimo escal�n que la lleve
al desastre.

De imaginaria

El general de Divisi�n Francisco Armando Meza Castro, quien estaba al frente de la X Regi�n Militar en M�rida, Yucat�n, viaj� unos cuantos kil�metros para hacerse cargo de la VII RM, en Chiapas, para sustituir al general Juan Morales Fuentes, quien ahora despacha en la Direcci�n General de Personal.
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