| MILENIO
Marzo 8 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Encrucijadas El manoseo ocioso del pasado y la descomposici�n social del presente en el que se ha perdido el respeto a la autoridad, vaticinan un futuro violento pre�ado de encrucijadas de alto riesgo. El proceso pol�tico para renovar los poderes de la Uni�n el pr�ximo julio, los empe�os malsanos del fiscal Ignacio Carrillo Prieto para desentra�ar los Movimientos Pol�ticos y Sociales del Pasado, y la irritaci�n social que ya se manifiesta en el absoluto irrespeto a la autoridad, avanzan como un gigante torpe que destruye todo a su paso. Las diferentes facciones pol�ticas han tomado el pa�s como un palenque de pueblo para dirimir sus diferencias, arroj�ndose mutuamente paletadas de lodo sin ofrecer ni por asomo el gran proyecto que los mexicanos esperan y necesitan. M�s all� de ganar la voluntad de la sociedad a trav�s de propuestas reales, cada uno de los candidatos presidenciales �los tres �grandes�, pues los comparsas son eso y nada m�s-, adem�s de la agresi�n mutua, insisten con diferentes matices en la promesa f�cil a sabiendas de la imposibilidad de cumplirla. Empantanado en su doble lenguaje y en sus malos manejos administrativos, que ya le valieron una investigaci�n judicial, el fiscal Carrillo Prieto participa en el desorden, filtrando a la prensa estadounidense informes elaborados por su equipo que, por lo dem�s, est�n basados en relatos no probados y en acusaciones a civiles y militares, muchos de los cuales ya han fallecido. El tiempo marcha en su contra, y por eso se revuelve entre sus manoseos de la historia, pues precisamente quiere quedar inscrito en ella como el hombre que descubri� la verdad. Pero la encomienda que recibi� se vuelve en su contra. Se le olvida que el Ej�rcito lo ha dicho de frente y sin rodeos: vieron c�mo cada gobierno enfrentaba sus propias encrucijadas y las hicieron propias por raz�n de Estado. Como jurista que se precia de ser, Carrillo Prieto deber�a saber lo que eso significa. El presente es turbio, descompuesto y de alto riesgo. En todos los rincones del pa�s la autoridad est� siendo rebasada: en Guanajuato los campesinos le avientan los tractores a las patrullas de la polic�a; en Chiapas se enfrentan a golpes seguidores de uno u otro partido pol�tico; en Nuevo Le�n siguen matando polic�as; el narcotr�fico es incontrolable; en Guerrero la inseguridad es manifiesta; en la ciudad de M�xico los obreros ganan las calles para desconocer a las autoridades federales del trabajo; la tragedia minera en Coahuila es una bomba de tiempo; los comerciantes sitian la C�mara de Diputados en protesta por sus disposiciones. Y como dec�a el escritor espa�ol Enrique Jardiel Poncela, �nadie sabe qui�n r�e a carcajadas�. �Problemas naturales de fin de sexenio? Puede ser. Pero ning�n pa�s puede sobrevivir sin ley y orden. De ah� que la instrucci�n del presidente Fox a las fuerzas armadas sigua revel�ndose como una voz de auxilio que infiere el enfrentar la m�s grave encrucijada de su sexenio ya por concluir: �Los instruyo a que ejerzan su autoridad a favor del bien colectivo, del bien com�n�. As� lo dijo el pasado 19 de febrero, D�a del Ej�rcito, a todos los miembros de las fuerzas armadas. Porque precisamente el bien colectivo, el bien com�n est� siendo pisoteado por ese torpe gigante que avanza por el vac�o de poder que impera en el pa�s. En abril pasado, de acuerdo con el alto mando militar, Vicente Fox hab�a instruido al Ej�rcito: �Ning�n soldado en la calle� Desiderio Torres Barr�n, candidato a diputado por la Alianza PRI-PVEM, me comentaba las inquietudes recogidas en su distrito durante su campa�a. La gente le pregunta: �Qu� hace el Ej�rcito? �Intervendr� para poner orden? �Por qu� no lo hace? Y la verdad, son inquietudes que inquietan. Desde luego este tipo de �intervenci�n� no est� registrada en la agenda militar, pero sin duda, como uno de los sectores m�s importantes del pa�s, como un se�alado y real factor de poder, el Ej�rcito no est� ajeno a lo que pasa en el pa�s. Y no puede estarlo porque su tarea es muy delicada o puede serlo, por m�s que el secretario de la Defensa Nacional, general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a haya dicho que �ya aprendimos desde hace mucho tiempo y no se va a repetir el asunto� ning�n soldado en la calle para estas cosas, y as� seguir�, dijo en clara referencia a la intervenci�n del Ej�rcito en asuntos pol�ticos de cualquier �ndole. Sin embargo, todos estamos ante una grave encrucijada: la disyuntiva del Ej�rcito es hacerla propia por raz�n de Estado y ejercer su autoridad en favor del bien colectivo, del bien com�n, o permanecer pasivo ante el desorden. Esta disyuntiva, en todo caso, es tambi�n la peor encrucijada en la que puedan verse las fuerzas armadas. |