| MILENIO
Marzo 22 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � El verdadero riesgo No porque lo diga Salinas desde Estados Unidos, o porque Madrazo y Calder�n lo usen como discurso, o porque L�pez Obrador se ponga el saco; el verdadero riesgo es que todos se empe�an en acabar con las instituciones nacionales. Aquel 1 de diciembre de 2000, cuando Vicente Fox tom� posesi�n como Presidente de la Rep�blica, los priistas tradicionales se desga�itaban gritando ��Ju�rez!� ��Ju�rez!� �Si, Ju�rez, Ju�rez�, dijo desde la tribuna el nuevo mandatario dejando sin habla a la nueva oposici�n. As�, una de nuestras m�s caras instituciones, Benito Ju�rez y su grande trayectoria, comenz� a desmoronarse. Ahora, hasta Televisa hace mofa del Benem�rito de las Am�ricas en su parodia �El Privilegio de mandar�, como lo hizo la noche del lunes pasado. Esa misma televisora que hace a�os castig� pr�cticamente de por vida al comediante Manuel �Loco� Valdez, cuando se le ocurri� referirse a �bomberito� Ju�rez. Sirva la an�cdota para confirmar que todos est�n empe�ados en acabar con las instituciones nacionales. En la escuela primaria se retir� la materia b�sica de �Civismo�, despareci� de los Libros de Texto gratuito la figura de los Ni�os H�roes y Carlos Abascal, cuando Secretario del Trabajo, capacit� a su personal en tendencias religiosas. S�lo unos cuantos datos del cambio. El riesgo aumenta todos los d�as. Ah� est� otra vez el encapuchado de la selva diciendo que "nuestra propuesta es que derroquemos al gobierno y a los grandes empresarios. Que no gastemos m�s tiempo en solicitudes y comisiones ante un gobierno que no s�lo no nos escucha, sino que nos desprecia profundamente. Un gobierno para el que sobramos. La gente de abajo, la gente humilde y sencilla, les estamos estorbando para que puedan apoderarse del pa�s y convertir la bandera en una prostituta. Eso es lo que est�n haciendo Acci�n Nacional y El Yunque." Pero ahora nada importa m�s que ganar los votos suficientes para hacerse del poder, que no para gobernar con sapiencia, proyecto e idea a una naci�n que cae irremediablemente por el despe�adero pol�tico, econ�mico y social. Y si para ello es necesario patear las instituciones y defenestrar la historia, pues adelante. S�lo as� se entiende que un individuo como Andr�s Manuel L�pez Obrador insista en minar la instituci�n presidencial, insultando a quien ahora la encabeza, m�s all� de sus errores o aciertos. Qu� dif�cil debe resultar para sus jilgueros lavar tal afrenta, sobre todo cuando sus apolog�as son meras exaltaciones perniciosas de un personaje salido de la nada. No es una referencia forzada, pero L�pez Obrador no deber�a olvidar que el presidente de la rep�blica es tambi�n el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y que, por ende, al insultarlo, lesiona tambi�n el esp�ritu y lealtad de los soldados. �No se detendr� a pensar que de llegar a la presidencia comandar� un Ej�rcito irritado? El alto mando militar ha dicho de siempre que �la presidencia es una instituci�n republicana, a quienes los soldados de M�xico servimos con lealtad indiscutible�. Pero tambi�n ha dicho que lo ha hecho y lo har� �con la ley�. Hoy es Vicente Fox, ayer fueron otros, ma�ana ser� uno distinto, m�s para las Fuerzas Armadas, el presidente es una �instituci�n de estado� y �merece respeto�. La paz, ha dicho tambi�n el alto mando militar, �se caracteriza por un alto nivel de respeto irrestricto a las instituciones de la naci�n, la justicia y la tranquilidad�. Por ello, en febrero de 2004, en un mensaje que cimbr� las estructuras del pa�s, el alto mando militar advirti� sobre la necesidad de entender el futuro de la naci�n: �No la perdamos, urgente es conciliar. El Ej�rcito en esta tarea es y ser� el primero en decir presente�. Pero el riesgo est� tambi�n presente. Quienes atacan las instituciones; unos pretendiendo derrocar al gobierno y otros pisote�ndolas con discursos de cacique de pueblo, no s�lo se niegan a entender el futuro, sino que lo ponen en peligro. Igual da�o hace un encapuchado, que un payaso televisivo, que un perredista soberbio que cree tener ya al pa�s en sus alforjas; o un priista que vi�ndose ya perdido, le promete al Ej�rcito aumentar sus haberes en una burda intentona de compra-venta, a la vez que lo compromete al decir que L�pez Obrador no acatar� el fall� popular, en caso de perder, y lanzar� a sus huestes a la calle; o aquel panista que antes lo fustigaba y que ahora pide que el estado mexicano �reconozca mejor la labor de los soldados, oficiales y jefes del Ej�rcito�. Por ello el riesgo no es �nicamente L�pez Obrador, o la izquierda, son todos aquellos que est�n acabando con las instituciones y valores de la naci�n. En poco m�s de tres meses saldr� de este estercolero el pr�ximo presidente y, por lo que se ve, ninguno entiende el futuro ni pretende conciliar. Las fuerzas armadas seguir�n siendo leales a las instituciones, de eso no cabe la menor duda. Por ello es menester recordar tambi�n lo dicho por el alto mando militar: �El sentido com�n y la misma Constituci�n marcan el desempe�o de misiones complicadas en beneficio del pa�s, no podemos por tanto, usar el disimulo y no podemos participar en un esquema de lejan�a�. |
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