MILENIO y Poresto
Marzo 21 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

* Cien d�as, 400 ejecuciones, 250 millones

Felipe Calder�n tiene que actuar ahora, apoyado por las instituciones siempre leales. De no hacerlo, en efecto M�xico y su gobierno se perder�n.

El alto crimen organizado sigue mostrando el m�sculo: ejecuta polic�as, cercena cabezas, asesina a civiles, atenta contra militares y sus familias y da una probadita de su poder�o econ�mico, con ese decomiso de 250 millones de d�lares en efectivo, sin duda el m�s cuantioso que se haya realizado en M�xico y en el mundo.
El balance es terrible.
Por una parte qued� demostrado que el gobierno federal no estaba realmente preparado para la reacci�n violenta de las grandes organizaciones del narcotr�fico, no tanto por la extradici�n de algunos de sus l�deres a Estados Unidos, sino por la fortaleza de sus estructuras que han venido respondiendo con sangrienta soberbia a las acciones emprendidas en su contra.
En este contexto, lo �nico que se ha cumplido cabalmente ha sido la anunciada certeza gubernamental de que esta es una lucha que durar� a�os y que habr�n de perderse muchas vidas humanas.
Los ataques directos e indirectos a dos generales (retirados) del Ej�rcito �Francisco Fern�ndez Sol�s, en Tabasco y Lu�s Humberto L�pez Portillo Leal en el estado de M�xico-, aunado a la ejecuci�n de dos soldados en Culiac�n, Sinaloa el pasado 3 de febrero, demuestran igualmente que el crimen organizado no se detendr� ante nadie.
Es posible, adem�s, que como en Colombia, el narcotr�fico y la guerrilla hayan formado ya una mancuerna de alta peligrosidad, que aunada a la corrupci�n que priva en la mayor�a de los cuerpos polic�acos del pa�s, han colocado al gobierno federal contra la pared. En Oaxaca se habla ya de la presencia de grupos armados vestidos con uniformes de tipo militar que se manifiestan por las noches disparando a cielo abierto.
No se entiende de otra manera lo dicho el viernes en Tijuana por el presidente Felipe Calder�n: �O actuamos ahora o perderemos a M�xico�, por lo que lo lleva a dar lucha sin cuartel al crimen organizado �sin importar las consecuencias�.
En la batalla contra la delincuencia, afirm� Calder�n, es necesario empezar por poner la casa en orden, en alusi�n a la infiltraci�n de los capos dentro de los cuerpos polic�acos.
"Por algunos corruptos se ensombrece el esfuerzo", reconoci�.
De ah� que, dijo, es necesario impulsar esfuerzos para revisar la integridad de los cuerpos polic�acos en los niveles federal, estatal y municipal.
No es casual que s�lo unos cuantos soldados hayan respondido al llamado de la Secretar�a de Seguridad P�blica para ingresar a las filas de la Polic�a Federal Preventiva.
Tampoco lo es que no se haya cumplido con el anuncio presidencial de integrar a otros diez mil soldados y marinos a esa corporaci�n.
Y esta �limpieza� no puede esperar, porque de nada servir�n los operativos que se realizan ya en 13 estados de la rep�blica, ni siquiera con la participaci�n de las fuerzas armadas, si el presidente no se decide de una vez por todas a retirar de sus puestos a quienes han demostrado su incapacidad para desempe�ar con probidad y eficiencia sus encomiendas.
Pero de la misma forma, el gobierno federal debe transparentar sus acciones e informar cabalmente a la sociedad.
Desde luego, el decomiso de los 250 millones de d�lares �cifra confirmada por el propio presidente Calder�n-, es un gran logro. Pero ya salt� al escenario la Agencia antidrogas estadounidense, la DEA por sus siglas en ingl�s, para decir que esta operaci�n se debi� a la cooperaci�n estados Unidos-M�xico, seg�n el propio director de la agencia, Karen Tandy.
Ya alguna vez lo dijo el alto mando militar: conciliamos o perdemos la naci�n. Ahora es el presidente de la rep�blica quien advierte del peligro de perder a M�xico.
En efecto, no deber�n importar las consecuencias: deben caer los corruptos de ayer y de hoy, sin importar sus posiciones familiares o pol�ticas. El pa�s vale mucho m�s que todos ellos.
Es claro que ha llegado el momento de las grandes decisiones, de tirar el lastre que le hered� la administraci�n pasada
Felipe Calder�n tiene que actuar ahora, apoyado por las instituciones siempre leales. De no hacerlo, en efecto M�xico y su gobierno se perder�n.
La historia, la gran maestra, registra cuando, pasados los d�as aciagos de octubre de 1968, Gustavo D�az Ordaz dijo: �El pueblo no me hubiera perdonado la falta de pantalones�.
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