| MILENIO y Poresto
Marzo 12 de 2008. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Las trincheras �La naci�n debe saber en qu� trinchera se encuentra cada quien�, pues resulta muy c�modo para aquellos que no tienen noci�n alguna de patria, dejar la tarea de ser leales y dar la vida luchando contra los enemigos de la naci�n, mientras ellos siguen acumulando riqueza a trav�s de las complicidades m�s sucias. El discurso militar generalmente tiene una vigencia muy corta, y se le refleja apenas en espacios p�blicos m�s o menos visibles. Este fen�meno comunicacional no es nuevo y se repite toda vez que siempre se espera con cierta morbosidad el pronunciamiento faccioso del Ej�rcito, sobre todo en momentos en que el gobierno civil en turno arroja un balance negativo en su praxis. Sin embargo, pocas veces se alimenta esa morbosidad y nunca se produce ese pronunciamiento faccioso que ciertos sectores sociales esperar�an del alto mando militar. Sobre todo en ocasiones de tal alto contenido militar, como las diversas fechas del mes de febrero �D�a de la Marcha de la Lealtad, D�a de la Fuerzas A�rea Mexicana y D�a del Ej�rcito-, el discurso militar cobra inusitada val�a, puesto que es de las pocas oportunidades en que las fuerzas armadas fijan su posici�n sobre la buena o mala marcha del pa�s. Valioso tambi�n porque no s�lo se constri�e a reiterar una y otra vez su calidad de leales y legales, de apoyar al presidente de la rep�blica para mitigar los efectos de los desastres naturales y salvaguardar a las familias mexicanas y sus patrimonios, o en custodia, d�a y noche, instalaciones estrat�gicas sujetas a embates de quienes desaciertan en las v�as del antagonismo, palabras estas �ltimas del general Guillermo Galv�n Galv�n, secretario de la Defensa Nacional, pronunciadas el pasado 9 de febrero. El pronunciamiento va m�s all�: �Es lealtad �as� lo entendemos junto con la sociedad- acatar celosa y acuciosamente las �rdenes para coadyuvar con las instituciones de la naci�n en la lucha contra el narcotr�fico, flagelo que lacera el destino de ni�os y j�venes de M�xico y el mundo. Pero es aqu� en este punto, donde el discurso militar, sin morbosidades y pronunciamientos facciosos, insiste t�cita o directamente en la obligaci�n de todos los mexicanos en asumir la misma posici�n, pues ser leales no es tarea exclusiva ni monop�lica de los militares. Si bien, como lo dijo el d�a 19 de febrero el general Galv�n Galv�n, "ante la serie de conculcaciones cometidas en contra de la Carta Magna del 57, Venustiano Carranza decide replantear una nueva identidad castrense que respondiera cabalmente a los preceptos constitucionales�,esto se debi� a que en los anales del siglo XX �registrar�an como el m�s sangriento por causas b�licas y una �poca donde las f�rmulas militares parec�an ser la soluci�n, nuestro instituto se consolidara con un Ej�rcito dispuesto a garantizar la seguridad interior y defensa exterior de la federaci�n�. Hoy los tiempos que corren, con todas sus diferencias en espacio y tiempo, parecen poner de manifiesto las mismas conculcaciones que se vivieron en el pasado y que dieron paso de alguna manera a una nueva identidad castrense y a privilegiar las f�rmulas militares como la �nica soluci�n. Pero m�s all� de esa visi�n que de suyo no deber�a tener ni espacio a la especulaci�n, lo real y verdadero es el llamado del alto mando militar para que el pa�s en su conjunto responda cabalmente al pacto nacional por la legalidad y la seguridad ��al que vehementemente convocara hace apenas unos d�as el primer mandatario. Por su parte, el Ej�rcito, Marina y Fuerza A�rea ya loasen, al refrendar su adhesi�n al importante llamado residencial. Pero, �qu� pasa con los dem�s sectores gubernamentales, sociales y econ�micos del pa�s? A la mayor�a parece no importarle m�s que su bienestar econ�mico y pol�tico, a perder el tiempo en defender sus errores del pasado inmediato. �Qu� saben aquellos que arribaron al poder para avalar contratos sobre el patrimonio nacional y a favor del patrimonio familiar de lo que significa la lealtad a la naci�n? No es porque lo exija el Ej�rcito en boca del general secretario Galv�n Galv�n, como lo hizo en d�as pasados, es la naci�n quien lo demanda: �La naci�n debe saber en qu� trinchera se encuentra cada quien�, pues resulta muy c�modo para aquellos que no tienen noci�n alguna de patria, dejar la tarea de ser leales y dar la vida luchando contra los enemigos de la naci�n, mientras ellos siguen acumulando riqueza a trav�s de las complicidades m�s sucias. |