MILENIO
Marzo 1de 2006.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

* Misi�n cumplida

Los vientos que al principio del gobierno soplaban cada d�a mas fuertes buscando defenestrar las tareas del Ej�rcito, son hoy tormentas que surgen de dentro y de fuera del pa�s.

La brevedad existencial de los hombres no mide el tama�o de las instituciones; estas trascienden porque est�n construidas con los ideales de quienes las integran.
De esta manera, el secretario de la Defensa Nacional, general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a dej� en claro que el Ej�rcito ha cumplido con su misi�n, sin reparar en preferencias pol�ticas, sin entregarse a �lites y prefiriendo el silencio a la estridencia.
As�, en su �ltimo discurso oficial con motivo del D�a del Ej�rcito, el alto mando militar pudo dar la cara a la naci�n, a pesar que desde el principio del actual gobierno soplaban vientos �cada d�a m�s fuertes buscando desparecer la tarea y hechos de los hombres y mujeres que nos antecedieron en este Ej�rcito y que dieron de s� lo mejor de sus vidas�.
Al paso del tiempo, esos vientos se fueron convirtiendo en tormentas que a�n ahora azotan desde dentro y desde fuera.
En lo dom�stico, los tiempos pol�tico-electorales han dado pie a que los candidatos presidenciales, cuando no lo consideran como un instrumento a su futuro servicio, lo califican como represor. Ah� est� el perredista Andr�s Manuel L�pez Obrador diciendo a todas horas que no permitir� que vuelva a reprimir las causas sociales.
El narcotr�fico coloc� a las fuerzas armadas en posiciones conflictivas, sobre todo ante la irrefrenable violencia en la frontera norte.
Tom Tancredo, congresista republicano del vecino pa�s pide a gritos militarizar la frontera, pues �se ha convertido literalmente en una zona de guerra�.
Tancredo asegur� que �los militares mexicanos est�n usando su fuerte capacidad de armamento para mantener a raya a los agentes de la patrulla fronteriza y la polic�a�. En una declaraci�n escrita sostuvo que la �nica forma de encarar esta situaci�n peligrosa es apelando a nuestros recursos militares�.
El lunes pasado, el peri�dico The New York Times public� un resumen de un informe sobre la �guerra sucia�, colocando al Ej�rcito Mexicano como asesino y torturador en Guerrero en las d�cadas de los 60 y 70.
El informe, seg�n revel� el procurador General de la Rep�blica Daniel Cabeza de Vaca, lo filtr� a una Organizaci�n No Gubernamental estadounidense el fiscal especial Ignacio Carrillo Prieto, un hombre que hace tiempo cay� en la frustraci�n por los fracasos de su fiscal�a.
As�, la sentencia presidencial de que quien pone en duda la honorabilidad de nuestras fuerzas armadas, s�lo busca la divisi�n y el debilitamiento del pa�s, habr� que inscribirla tambi�n en las tormentas que vienen del norte.
Son muchos los frentes abiertos y m�s las misiones que tienen que encarar las fuerzas armadas. Pero lo verdaderamente importante es que lo hacen con lealtad a las instituciones nacionales y al pueblo.
As� se entiende que el presidente Vicente Fox reconozca que la lealtad de los soldados �es indispensable para la unidad, la estabilidad y el fortalecimiento del pa�s�.
Sin embargo, tambi�n en su �ltimo discurso oficial ante el Ej�rcito, Vicente Fox abri� una puerta de muy variados destinos: �La gobernabilidad y la consolidaci�n de nuestra democracia no podr�a explicarse sin la institucionalidad del Ej�rcito�.
S�lo aquellos que dudan de la honorabilidad del Ej�rcito podr�an regatearle sus m�ritos, su decisi�n absoluta de servir al pa�s y coadyuvar a su desarrollo. Y ya se ve que no son pocos los que lo intentan.
Pero la gobernabilidad no puede sustentarse o explicarse solamente por la institucionalidad de las armas, so pena de que la sociedad civil reciba un mensaje equivocado y amenazador.
El Ej�rcito es, porque as� lo marca la Constituci�n, garante de la soberan�a, salvaguarda del orden interno y brazo fuerte para auxiliar a quienes llegan a necesitarlo.
Y as� lo dicen los militares: �El Ej�rcito Mexicano es una fuerza militar de origen constitucionalista que observa el mandato de cumplir y respetar la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos�.
Y van m�s all�, en recurrente invitaci�n no siempre atendida: �Nuestra Patria necesita de sus hijos desde cualquier trinchera�.
Si todos y cada uno, o en el t�rmino militar, cada quien desde su trinchera cumpliera y respetara la Constituci�n, actuara a favor de los intereses nacionales y no de los propios, la gobernabilidad del pa�s no tendr�a que explicarse en base a un sector en especial, por importante que este sea.
Pero el Ej�rcito, ha quedado dicho, no descansa en la promesa f�cil y por ello puede decir sin titubeos: Misi�n cumplida.
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