MILENIO y Poresto
Marzo 7 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Soldados y polic�as

El Ej�rcito sabe muy bien cu�l es su misi�n y la seguir� cumpliendo a pesar de las cr�ticas o las ambiciones personales de quienes pretenden alzarse con la estafeta de la seguridad.


El plazo de 90 d�as fijado por el presidente Felipe Calder�n para presentar no s�lo un resumen de lo logrado hasta ahora en materia de seguridad, sino para dar a conocer el Plan Integral de Seguridad P�blica, ya se venci� y quiz� sea hasta hoy cuando se haga el anuncio oficial.
Cuales quiera que hayan sido los motivos del retraso, son incuestionables las discrepancias que han surgido alrededor de dicho plan, sobre todo en lo referente a la participaci�n del Ej�rcito.
Despu�s de los ajustes registrados en diversas �reas de la Procuradur�a General de la Rep�blica, la Agencia Federal de Investigaciones y la Secretar�a de Seguridad P�blica federal, qued� en el ambiente la intenci�n de retirar a los militares, sobre todo de puestos de mando en esas dependencias, lo que se combin� con la posible negativa del Ej�rcito de destinar a m�s efectivos a la Polic�a Federal Preventiva.
Las fuerzas armadas, por elemental estrategia, no pueden correr el riesgo de diversificar en demas�a las misiones que la Constituci�n le tiene encomendadas, a pesar de que su presencia es m�s que indispensable en el terreno del combate a todo tipo de delincuencia, presencia avalada hace tiempo por la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.
Al mismo tiempo, la Secretar�a de Seguridad P�blica, despu�s de anunciar su �Reingenier�a al modelo ala combate del delito�, lanz� una convocatoria para reclutar nuevo personal para sustituir a los militares.
De ah� que el Plan Integral de Seguridad P�blica contemple que aquellos militares que deseen seguir en esa corporaci�n, deber�n solicitar su baja del Ej�rcito. De hecho existe un programa interno para que esto tenga lugar.
Se sabe que un buen n�mero de militares, de soldados a tenientes coroneles, est�n ya en ese proceso.
Por ejemplo, un teniente coronel que solicitara su baja, obtendr�a de inmediato el cargo de Inspector General en la PFP; un mayor,
Subinspector, y as� sucesivamente.
El asunto no es menor, sobre todo cuando el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n, seg�n varios legisladores, pidi� a la C�mara de Diputados que en la Reforma del Estado se incluya una nueva pol�tica de seguridad nacional, porque actualmente existen vac�os e indefiniciones legales que restringen al Ej�rcito en sus funciones para hacer frente al narcotr�fico y el terrorismo.
Los vac�os e indefiniciones se deben a que cada gobierno ha dado al tema de la seguridad nacional su propio sello, sin que hasta la fecha se haya alcanzado una visi�n global y nacionalista.
Esta situaci�n tambi�n ha provocado que una vez m�s el Ej�rcito sea sentado en el banquillo de los acusados por aquellos cr�ticos que se solazan calificando de �militarizaci�n� las acciones del gobierno federal y m�s, advierten del �surgimiento de un nacionalismo militar popular�.
Estos �cr�ticos� y �analistas� cuyas atalayas son harto superficiales, cuando no interesadas, desconocen la esencia del soldado mexicano.
Pero est�n en su derecho de criticar y analizar, por m�s que se queden en la orilla de la realidad y de los grandes retos que enfrenta el estado.
Pudieran existir algunas discrepancias interinstitucionales sobre el tema, en especial sobre la participaci�n de las fuerzas armadas en la seguridad p�blica, despu�s de todo, se ha dicho hasta la saciedad, los soldados no son ni quieren ser polic�as.
Sin embargo, el Ej�rcito sabe muy bien cu�l es su misi�n y la seguir� cumpliendo a pesar de las cr�ticas o las ambiciones personales de quienes pretenden alzarse con la estafeta de la seguridad.

De imaginaria

El pasado d�a tres se reunieron en el Club H�pico Las Haras de la ciudad de Puebla, familiares, amigos y militares de diversas partes del pa�s. �El motivo? Celebrar el cumplea�os (1 de marzo) del general (retirado) Mario Ay�n Rodr�guez, actual Secretario de Seguridad P�blica de ese estado. Dos personajes m�s dieron mucho que decir: el gobernador Mario Mar�n y Ra�l Salinas de Gortari. Marin, tras hacer un recuento de sus 29 a�os de actividad pol�tica durante los que transit� por diferentes cargos, desde �el m�s modesto� hasta llegar a la gubernatura, dijo a los presentes que la seguridad en Puebla no se entiende sino es con la figura del general Ay�n. Puebla es una ciudad segura, atractiva y podr�a calificarse de �preciosa�, dijo Mar�n. Ovaci�n al canto de todos los presentes, misma que creci� cuando dijo que consideraba mucho mejor el calificativo de �precioso� al de �maleficioso�.
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