| Milenio y Poresto
Marzo 5 de 2008. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � La prudencia del mando Los militares entienden a fondo lo que significa la unidad nacional, pues la experiencia adquirida, tanto en las aulas como en todo el territorio nacional, los han convencido de sus funciones, de trascender las propias metas profesionales y de asimilar los intereses de la naci�n. El alto mando de las tres armas: Ej�rcito, Marina y Fuerza A�rea se mantienen absolutamente ajenos a los vaivenes de la precaria y err�tica pol�tica nacional, porque cualquier paso en falso simplemente colocar�a a las fuerzas armadas en el mismo nivel de vulgaridad en unos y perversidad en otros casos. A pesar de su prudencia, el alto mando militar no deja de observar con extra�eza, aunque con precauci�n, porqu� algunos sectores se empe�an en manosear la carrera de las armadas, sobre todo en sus diversos procesos promocionales o de cambio. La carrera de las armas, como cualquier otra, infiere niveles de ambici�n por parte de sus miembros, pues leg�timo es espirar a mejores posiciones, siempre y cuando estas se ganan a pulso y a trav�s de toda la vida. Sin embargo, ninguna como la que abrazan soldados y marinos exige m�s dedicaci�n, esfuerzo y sacrificio. Por ejemplo, para aspirar al m�ximo grados �general de Divisi�n en el Ej�rcito y Almirante en la Marina, un hombre debe dedicar 45 a�os de su vida. Es por ello que los militares no s�lo aspiran a puestos de importancia, sino que al cumplir cabalmente con lo que marca el Sistema Educativo Militar han adquirido el derecho de alcanzarlos. Pero lo importante no es tener un puesto de subsecretario u oficial mayor, sin que todo lo adquirido les permite m�s a que ning�n oro comprender cabalmente lo que significa la unidad nacional, entender los intereses nacionales y participar desde su trinchera en la gran idea que permita a un gobierno constitucionalmente elector llevar al pa�s a mejores estados del pa�s. Porque manosear la especie del nombramiento o no de este o aquel ya sea en puesto de mando miliar o en posiciones civiles en las cuales sus titularles fallan sistem�ticamente, esconde intereses malsanos que s�lo persiguen colocar al Ej�rcito en el mismo lodazal en el se revuelvan entes de toda cala�a. Durante varios d�as se especul� el porqu� el general Tom�s �ngeles Dauahare, hasta ahora subsecretario de de la Defensa, a pesar de tener ya m�s de cuatro meses de haber alcanzado la edad del retiro, aun permanec�a en el puesto. Algunos decidores llegaron a exponer que el presidente Calder�n hab�a traicionado al general Dauahare. Nada m�s absurdo. Qu� tendr� que suceder para que se entienda que las fuerzas armadas est�n a disposici�n del presidente de la rep�blica y que esta fuerza que lo sigue y obedece, no lo hace a cambio de canonj�as o prebendas de escritorio, como lo hacen muchos civiles con la mente puesta en su personal bienestar. Y esto se explica de una sola forma: los militares entienden a fondo lo que significa la unidad nacional, pues la experiencia adquirida, tanto en las aulas como en todo el territorio nacional, los han convencido de sus funciones, de trascender las propias metas profesionales y de asimilar los intereses de la naci�n. Eso es la unidad nacional que hay que tener presente pues, como lo dijo el pasado 19 de febrero, D�a del Ej�rcito, el general Guillermo Galv�n Galv�n, �vivimos en un mundo globalizado, cuyos antagonismos mantienen en muchas regiones la inestabilidad como divisa emblem�tica por excelencia. El narcotr�fico y el crimen organizado (al que habr�a que sumar el pertinaz enriquecimiento de las grandes familias pol�ticas), representan un peligro real para la salud y seguridad de todos, s� como para la estabilidad de las instituciones nacionales�. No es pues el movimiento o cambio en el alg�n puesto administrativo u operativo de las fuerzas. Si bien unos pueden estar m�s preparados que otros, todos tienen el mismo amor a la patria y la m�s acendrada disciplina. De imaginaria No puede dejar de mencionar y agradecer la sentida carta que acaba de recibir de para del se�or Almirante Secretario de Marina Armada de M�xico, Mariano Francisco Saynez Mendoza. Mi reconocimiento a quien comanda a los hombres del mar; todo honor y todo tradici�n. |