| MILENIO y Poresto
Junio 25 de 2008. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � �Qu� quiere hacer el sistema con sus soldados? "En M�xico no se vislumbra, en el corto plazo, inter�s en que el Estado defina conceptualmente o legalmente a la seguridad nacional, o que aplique pol�ticas coherentes entre sus diversas dependencias. M�xico es un caso de dispersi�n, descoordinaci�n, desconfianza y falta de cooperaci�n institucional de unas dependencias a otras". El general Gerardo Clemente Ricardo Vegas Garc�a, secretario de la Defensa Nacional en el gobierno de Vicente Fox, dijo p�blicamente que "el Ej�rcito sabe todo lo que pasa en M�xico, el problema es que lo diga un militar". Pero precisamente por no decirlo, sobre todo a tiempo, los problemas se fueron agudizando hasta llegar a una situaci�n insostenible y de alto riesgo, pues la seguridad de la naci�n qued� expuesta. Hoy, como quiz� nunca lo hab�a hecho un miembro del primer c�rculo del poder militar, el trabajo que realiz� el general de Divisi�n Rafael Paz del Campo, para obtener su grado de Doctor en Administraci�n P�blica en la Universidad An�huac, -"La Seguridad Nacional de M�xico en el Siglo XXI Debilidades y Oportunidades"-, descarna al sistema pol�tico nacional, y entre sus interrogaciones torales apunta: "�Qu� quiere hacer el sistema pol�tico mexicano con sus soldados?". Como se dijo en la pasada entrega de FA (junio 18), el general Paz del Campo, retirado del servicio activo de las armas, present� ante sus sinodales un excelente trabajo de investigaci�n sobre el complejo tema de la seguridad nacional, a la que considera actualmente como uno de los grandes debates en Am�rica Latina por la relaci�n que existe entre seguridad nacional, democracia y gobernabilidad, lo que ha llevado a confusiones sobre el empleo del concepto. "En M�xico no se vislumbra, en el corto plazo, inter�s en que el Estado defina conceptualmente o legalmente a la seguridad nacional, o que aplique pol�ticas coherentes entre sus diversas dependencias. M�xico es un caso de dispersi�n, descoordinaci�n, desconfianza y falta de cooperaci�n institucional de unas dependencias a otras". Y va m�s all�: "Es evidente que no se comparte una misma visi�n de pa�s entre los diferentes sectores de la sociedad, no se percibe el orgullo de pertenencia a la nacionalidad mexicana de otros tiempos. La sociedad se muestra renuente, insatisfecha y cr�tica, ans�a salir hacia adelante, pero no sabe hacia d�nde quiere salir, ni qu� direcci�n tomar". Desde luego que no se queda en los se�alamientos, sino que apunta las soluciones, por m�s que estas caigan m�s en el terreno de lo simplemente deseable y pr�cticamente imposible, por lo menos hasta ahora: "Necesariamente se requiere tener un pueblo sano, fuerte, adecuadamente alimentado, excelentemente educado, participativo, unidos y solidario en funci�n de los grandes objetivos nacionales, an�micamente dispuesto a trabajar por el desarrollo econ�mico y social del pa�s, como la versi�n m�s fecunda y moderna del patriotismo". Dicho de otra manera, el general y doctor Paz del Campo sostiene que "el gobierno mexicano debe tomar conciencia de los desaf�os que representan las nuevas tendencias internacionales para su seguridad nacional. Por ello requiere buscar permanentemente fortalecer sus estructuras sociales, econ�micas, pol�ticas, tecnol�gicas, ecol�gicas y militares", pues el no hacerlo ha profundizado la desigualdad social, cuyos efectos m�s inmediatos son inestabilidad social, "que en la pr�ctica se mide por aumentos en la pobreza, en la violencia, la injusticia, en el comercio ambulante, el contrabando, el desempleo, las migraciones, el hambre, el uso de drogas y en la inconformidad de mayor�as importantes, sean estas de jubilados, obreros, maestros, campesinos, transportistas, bur�cratas, estudiantes, desempleados o de otros grupos". Las condiciones del pa�s despu�s del proceso electoral del 2 de julio de 2006, en vez de mejorar el estado de gobernabilidad de la rep�blica y la legitimidad de sus gobernantes, ha presentado escenarios de potencial inestabilidad, y por ende, probable emergencia de problemas de seguridad nacional provocados por la incapacidad de los gobernantes, la radicalizaci�n de los grupos que protestan y la falta de confianza en las instituciones existentes. Los obst�culos son muchos, pero es claro que "no se puede conducir al pa�s con una Constituci�n Pol�tica redactada para las realidades de hace 100 a�os", por ello, "M�xico atraviesa ya por prolongados periodos de desencuentros y dificultades econ�micas" representados por la confrontaci�n entre los poderes del Estado, el desorden fiscal y el endeudamiento excesivo, entre otras causas. En su tesis doctoral, el general Paz del Campo afirma que hablar de seguridad nacional en M�xico sigue siendo un tab�. "No se conoce o no se quiere conocer el real significado moderno de la palabra, a�n se le confunde con pol�ticas represivas o con el empleo de las fuerzas armadas, o con medidas antidemocr�ticas tomadas desde el gobierno". Es lamentable, agrega, que para el com�n denominador de la poblaci�n, la seguridad nacional se relacione s�lo con armas, soldados y polic�as. Sin embargo, los mexicanos conf�an en sus soldados, en su instituto armado, pero carecen de informaci�n y conocimiento sobe ellos; los desconocer. Se podr�a citar que el �nico pol�tico que no conoce a sus soldados es el mexicano, pero adem�s, "no le importa conocerlos". Por ello se pregunta: "�Qu� quiere hacer el sistema pol�tico con sus soldados, fuera de emplearlos como fuerzas de seguridad, como polic�as? �Es conveniente resolver el problema de la defensa, sin antes resolver el problema de la seguridad p�blica, con los medios de defensa? �Ser�a correcto considerar al crimen organizado, al terrorismo, al narcotr�fico, a la guerrilla y las migraciones como amenazas provenientes del exterior y que deban ser contenidas por las fuerzas armadas?" Tras reconocer que las fuerzas armadas no est�n adiestradas para cumplir con estas misiones y como se ha dicho en repetidas ocasiones, tampoco deber�a ser su responsabilidad, el general Paz del Campo afirma que "el soldado mexicano saldr� a la calle obediente y subordinado al mandato de su comandante y de los representantes del poder del pueblo, pues no podr� negarse a cumplir una orden". |