| MILENIO
Junio 4 de 2008. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � No se vende Es ah�, frente al mar o en el desierto o la monta�a donde las fuerzas armadas cobran su verdadero valor, donde ninguna est�pida iniciativa puede menospreciar su importancia dentro del sistema pol�tico nacional. As� ten�a que ser: el gobierno de Felipe Calder�n rechaz� tajantemente los favores que le ofrec�a el de Estados Unidos �y que nadie pidi�-, para entregar un pu�ado de d�lares y con ellos combatir el narcotr�fico. Las condiciones que el senado yanqui pretend�a imponer, principalmente sobre las fuerzas armadas, para echar a andar eso que se dio en llamar �Iniciativa M�rida�, son totalmente inadmisibles. Fue el pasado d�a primero, cuando los marinos celebraron su d�a en el mejor de sus elementos: los golpes de la naturaleza que anunciaban que muy pronto tendr�n que volver a salir de sus cuarteles para ayudar a miles y miles de personas que generalmente lo pierden todo en esta �poca. Felipe Calder�n estuvo ah�, soportando a pie firme los estragos de la tormenta tropical que abati� Quintana Roo el pasado fin de semana y eso debi� bastar para que entendiera que las fuerzas armadas no se venden a ning�n precio. Empapado hasta los huesos, flanqueado por el Almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, Secretario de Marina y el general Guillermo Galv�n Galv�n, Secretario de la Defensa Nacional, Felipe Calder�n contemplaba a los marinos que a pie firme miraban al mar desde el muelle de Isla Mujeres perteneciente a la V Regi�n Naval Militar, con la firme convicci�n de la grande responsabilidad que tienen ante la sociedad mexicana. Es ah�, frente al mar o en el desierto o la monta�a donde las fuerzas armadas cobran su verdadero valor, donde ninguna est�pida iniciativa puede menospreciar su importancia dentro del sistema pol�tico nacional. Para entregar 350 millones de d�lares al gobierno mexicano, el senado estadounidense cre�a poder imponer medidas pol�ticas a sus fuerzas armadas. Se trat� de una postura ofensiva y tramposa que, afortunadamente, el gobierno mexicano supo evitar. Porque no se trata de un mercado en el que se intercambian mercanc�as. Calder�n comienza a actuar como estadista, y de entrada le dijo al imperio que ellos pon�an a los drogadictos y nosotros a los muertos. Luego el joven secretario de Gobernaci�n, Juan Camilo Muri�o, habr�a de hacer el anuncio oficial para rechazar �los proyectos de iniciativas aprobadas en ambas c�maras del Congreso estadounidense�. Por eso, ante lo m�s granado de nuestra Armada, tras abanderar un grupo de lanchas interceptoras de alta velocidad, Felipe Calder�n insisti�: �El problema es mucho m�s complejo que el mero tr�fico de drogas hacia Estados Unidos, el mercado m�s grande del mundo�. El accionar de la delincuencia se ha diversificado en gran medida. �Sab�amos de antemano que la presencia de las fuerzas federales era s�lo el principio de un proceso muy largo de recomposici�n del orden, y en algunos casos, de recomposici�n de la autoridad y de la sociedad misma en esos lugares�. Calder�n tambi�n ha aprendido a ser cauteloso cuando en sus discursos aborda el tema de las fuerzas armadas. Y as� como reconoce que los militares participan en la recomposici�n de la autoridad y de la sociedad misma, tambi�n advierte que la presencia de soldados y marinos en las calles es determinante �no por otra cosa, sino para velar por la seguridad de las familias mexicanas�. Y es que el presidente se lamenta d�a a d�a el haber encontrado en los cajones del poder la �inacci�n de la autoridad�, lo que ha permitido la expansi�n de la criminalidad; ha sido, precisamente, la tolerancia, la indolencia, lo que ha permitido que crezcan en influencia y control, y no debemos permitir que avancen m�s�. En el Ej�rcito lo tienen por divisa. Ayer, elementos del 91� Batall�n de Infanter�a incautaron poco m�s de un mill�n de d�lares en efectivo que transportaba un individuo en Chiapas. Los soldados rechazaron una �mordida� equivalente al 50% de la cantidad decomisada, que junto con esa persona remitieron a la autoridad competente. Rechazar los favores del gobierno estadounidense fue comparado sin duda por Felipe Calder�n con las ofertas francesas que en su momento se hicieron al general Vicente Riva Palacio a cambio de que renunciara a su deber de defender a la rep�blica. �Sin dudarlo, �l rechaz� la oferta del enemigo y escribi� a su esposa: �yo estoy resuelto; no transigir�. Si la fortuna me es adversa ir� a comer el pan de la proscripci�n, pero no tendr�s nunca el sonrojo de pasearte por las calles de M�xico, asida al brazo de un marido que ha vendido la patria de tu hijo��. Los soldados y marinos entienden muy bien ese lenguaje y se comprometen a perseverar en el ataque, como estableci� por consiga su comandante supremo, porque, he aqu� lo m�s grave del caso, lo que est� en juego es el futuro de la naci�n y m�s: el futuro inmediato. |