| MILENIO
Julio 11 de 2007. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � El EPR ataca de nuevo �Las expresiones subversivas han transformado sus esquemas disruptivos insert�ndose con mayor �mpetu en la estructura social. Aunque han suspendido agresiones desde septiembre del 2001, actualmente fortalecen su trabajo pol�tico a trav�s de sus organizaciones de fachada�. Incrustado desde hace m�s de diez a�os en Oaxaca, aunque con acciones m�s violentas en Guerrero, como el ataque en Chilapa a un convoy militar en 1997 matando a dos soldados, el �Ej�rcito Popular Revolucionario� (EPR) parece haber pasado de la log�stica epistolar al campo del sabotaje. En un comunicado difundido ayer, el EPR, un de los cuatro grupos guerrilleros cuya existencia ha sido reconocida por el Ej�rcito Mexicano como el brazo armado del llamado Partido Democr�tico Popular Revolucionario (PDRP), se adjudic� las explosiones de los oleoductos en Celaya y Salamanca, Guanajuato. Los otros tres grupos son el Ej�rcito Zapatista de Liberaci�n Nacional, las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo y el Ej�rcito Villista Revolucionario del Pueblo. El comunicado explica: �En cumplimiento de la orden del Comit� Central de nuestro partido y de la Comandancia General de nuestro ej�rcito rendimos el siguiente parte militar: �La orden de iniciar con la campa�a nacional de hostigamiento contra los intereses de la oligarqu�a y de este gobierno ileg�timo ha sido puesta en marcha. �Tres pelotones mixtos conformados por unidades urbanas y rurales pertenecientes al destacamento �Francisco Javier Mina� y contando con el apoyo de milicias populares de todo el estado han realizado acciones quir�rgicas de hostigamiento, poniendo 8 cargas explosivas en los ductos de PEMEX ubicados en Celaya, Salamanca, Valle de Santiago, Guanajuato y en la v�lvula de seccionamiento de Coroneo, activadas simult�neamente a la 1:00 horas de los d�as 5 y 10 de julio�. Supuestamente, esta �ltima fecha (10 de julio) se refiere a la explosi�n de un oleoducto ocurrida la madrugada de ese d�a en el municipio de Corregidora, Quer�taro. Al concluir el sexenio pasado, la Secretar�a de la Defensa Nacional produjo un amplio documento titulado �Misiones y Resultados�, en el que, en el rubro de los grupos que llama �transgresores�, sostiene: �Las expresiones subversivas han transformado sus esquemas disruptivos insert�ndose con mayor �mpetu en la estructura social. �Aunque han suspendido agresiones desde septiembre del 2001, actualmente fortalecen su trabajo pol�tico a trav�s de sus organizaciones de fachada. �Promueven conflictos sociales o toman parte en los ya existentes y generan condiciones para contar con el respaldo de intereses externos�. El an�lisis militar no deja duda sobre este tipo de inquietud social que hoy puede estarse manifestando en su m�xima expresi�n. Sin embargo, es dif�cil aceptar como real la participaci�n de un grupo subversivo en estos acontecimientos. Es bien sabido que estas organizaciones se cuelgan de cualquier cosa para brincar a las p�ginas de los peri�dicos. Igual se puede decir que lo ocurrido obedece al deterioro y mal cuidado de las instalaciones de PEMEX. Pero lo que no se debe hacer es desde�ar la paternidad que ahora se adjudica el EPR. Una vez m�s, el gobierno federal revir� en autom�tico desde Los Pinos diciendo que rechazaba categ�ricamente la comisi�n de hechos de violencia como los que se atribuye el EPR, dejando abierta la probabilidad de que, en efecto, estas explosiones pudieron ser provocadas. Pero la confirmaci�n vino despu�s, cuando la Secretar�a de Gobernaci�n anunci� que "El Gobierno mexicano condena categ�ricamente los ataques contra las instalaciones de Pemex. Esta conducta criminal pretende debilitar las instituciones democr�ticas, el patrimonio de los mexicanos y la seguridad de sus familias". Ayer mismo, el Secretario de la Defensa Nacional convoc� a una reuni�n urgente en sus oficinas, para analizar con su plana mayor estos acontecimientos. Todo parece indicar que pronto entrar� en acci�n el nuevo grupo de Fuerzas Especiales del Ej�rcito, cuya creaci�n fue ordenada por el presidente Felipe Calder�n. Una de las misiones encomendadas al Ej�rcito, de las m�s importantes, es la vigilancia a las instalaciones vitales del pa�s, y las de PEMEX est�n entre las m�s importantes, junto con todas las relacionadas con la generaci�n de energ�a hidroel�ctrica. Por ello resulta dif�cil de creer que �tres pelotones mixtos�, como dice el comunicado del EPR, hayan podido colocar ocho cargas explosivas en los oleoductos sin ser detectados. No obstante, el gobierno orden� de inmediato reforzar la vigilancia en dichas instalaciones estrat�gicas. Sin embargo, todo ha ca�do en el terreno de lo posible. La mayor�a de los efectivos militares han sido destinados al combate al narcotr�fico en todo el pa�s, y no es descartable que se hayan desatendido otras misiones por comprometerse en la cruzada calderonista. El secretario de la Defensa, general Guillermo Galv�n Galv�n ha dicho que las acciones de la delincuencia �rebasaron el �mbito de la seguridad p�blica y afectan la seguridad interior�. Ya hay demasiados ejemplos de su sentencia. |