MILENIO
Julio 30 de 2008.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Se nos meti� el narco

�A m� no se me meti� el narco, se meti� a todo M�xico, a unos m�s y a otros menos. Somos de los menos; yo no puedo tapar el sol con un dedo y no puedo estar exento de esos eventos, porque la delincuencia no tiene fronteras�.


La percepci�n de la sociedad, que no otra cosa es el resultado de las m�ltiples encuestas que se realizan para saber si le vamos ganando la batalla al narco o no, se inclina siempre por el s�, es decir, la mayor�a de los encuestados consideran que, en efecto, esta guerra la est�n perdiendo las organizaciones criminales� aunque no por mucho.
Por ejemplo, en el sitio de Fuerzas Armadas la encuesta colocada hace cuatro meses y con una participaci�n espont�nea y an�nima de mil setenta visitantes a la p�gina (se supone que la mayor�a son militares), el 55% (586 votos) consideraron que se est� ganando la batalla contra el narcotr�fico; 43% (459 votos) por el �No� y el 2%, (25 votos) dijeron no saber.
Incluso el propio presidente Felipe Calder�n ha puesto en duda los resultados de esta confrontaci�n para abatir la delincuencia y acaba por revirar a quien le pregunta, �por qu� s�lo en M�xico se habla de los grandes capos y no en Estados Unidos�.
Esto no tendr�a realmente importancia, a no ser porque una vez m�s la lucha contra el narcotr�fico se ha convertido en una guerra de cifras en las que, sin embargo, nadie cree o a nadie importan.
Incluso qued� en el olvido aquel reporte de la Organizaci�n de Estados Unidos en el que se aseguraba que por lo menos el 60 por cientos de los municipios del pa�s estaban infiltrados y controlados por el narcotr�fico.
Desde luego que otros funcionarios de alto nivel han se�alado la gravedad del problema que representa el narcotr�fico y el proceso que le da valor agregado a la droga.
Pero lo dicho hace unos d�as por el gobernador panista de San Lu�s Potos�, Marcelo de los Santos Fraga, si es de preocuparse. As�, sin anestesia, quien fuera portero del equipo Santos de San Lu�s, le dijo a la prensa: �A m� no se me meti� el narco, se meti� a todo M�xico, a unos m�s y a otros menos. Somos de los menos; yo no puedo tapar el sol con un dedo y no puedo estar exento de esos eventos, porque la delincuencia no tiene fronteras�.
Lamentablemente tiene raz�n: ni �l ni nadie puede tapar el sol con un dedo, puesto que todos los d�as la sociedad ve que las calles de sus ciudades se convierten en campos de batalla por los que corre la sangre de culpables e inocentes.
Porque como lo dijo en Culiac�n, Sinaloa en mayo pasado el Procurador General de la Rep�blica, Eduardo Medina Mora, �las bandas del crimen organizado que agobian la tranquilidad de las familias y comunidades de Sinaloa, buscan intimidar rivales, cobrar traiciones, proteger sus niveles de influencia local y controlar la plaza, pasando para ello por la muerte de agentes de seguridad municipal, estatal y federal, y tambi�n de ciudadanos obedientes de la ley�.
El gobernador Santos Fraga tambi�n atina al decir que su estado es de los menos infiltrados por el narco, en parte por sus enormes extensiones des�rticas y porque el consumo realmente no registra altos niveles.
Quiz� por ello se anime a decir que �no hemos pactado ni bajaremos la guardia y estamos luchando porque San Lu�s Potos� sea un lugar ideal para vivir, crecer y trascender�.
Aqu�, una vez m�s, es menester subrayar este tipo de expresiones que ya se dejan o�r con mayor recurrencia, sobre el hecho de que no se pacta con el narcotr�fico.
En abril pasado el presidente Calder�n, rodeado por sus �hombres fuertes� y a unas horas de lanzar un nuevo operativo armado en Chihuahua, dijo con gran �nfasis que su gobierno �no negocia con criminales�, en referencia directa a los narcotraficantes.
Ha de ser dif�cil que un gobernador acepte que es amenazado por el narco, dijo Santos Fraga. �Al de Chihuahua le ponen espectaculares y mantas. A m� no, afortunadamente�.
Se entiende que pregone el hecho de que a�n San Lu�s Potos� no haya sido penetrado por el narco, o no del todo, pero la tentaci�n de librarse de culpas reales o ficticias, lo lleva, como a muchos, a negar rotundamente la posibilidad de una negociaci�n con los carteles de la droga.
El narco se meti� a todo M�xico, eso es una realidad, y hay que sacarlo y para eso hay que tener la decisi�n de hacerlo, remover a quien no funciona o a quien siga manteniendo ese estado de corrupci�n y prohijando la ilegalidad, en una palabra, seguir permitiendo por cobard�a y abandono, que M�xico siga con el narco hasta el tu�tano.
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