| MILENIO y Poresto
Julio 2 de 2008. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Seguridad desatendida La narcocorrupci�n est� cambiando incluso la naturaleza del gobierno, establece nexos secretos y compromisos de lealtad, sobornos, pagos, y hasta contribuciones de peso a campa�as pol�ticas. Lo ocurrido la semana pasada en uno de esos llamados �antros�, en el que murieron doce j�venes, siendo una tragedia que jam�s debi� haber pasado, ech� un velo espeso sobre otro tipo de hechos de sangre y corrupci�n de mayor incidencia en la vida de la sociedad. El asesinato de dos de los hombres m�s cercanos al secretario de Seguridad P�blica, Genaro Garc�a Luna -el m�s conocido Igor Labastida Calder�n-, se suman al del comandante Edgard Mill�n, y pone al descubierto el nivel de descomposici�n que priva en esa dependencia. Son muchos a�os ya y los cuerpos polic�acos no s�lo no mejoran, sino que se hunden m�s en esa complicidad millonaria con las grandes bandas delincuenciales que, ya se ve, cobran y muy caro a quienes llegado el momento no cumplen con sus compromisos. Son tambi�n muchas las voces que alertan sobre esta situaci�n, sobre todo las que surgen del primer c�rculo del poder militar, sin que en Los Pinos entiendan cabalmente los mensajes, y El �ltimo y tan claro como conminatorio, lo lanz� el secretario de Marina, Almirante Francisco Saynez Mendoza, al presidir la clausura y apertura de cursos del Sistema Educativo Naval, record� a los marinos que �nos ha tocado un tiempo de mayor acci�n y compromiso con una sociedad que demanda los m�nimos niveles de una seguridad que fue desatendida hasta alcanzar un grado peligroso en su control�. Los miembros de las fuerzas armadas saben mejor que nadie que esta es una verdad de a kilo. Los �ltimos gobiernos �priistas y panistas- dejaron correr el negocio m�s grande del mundo y se desentendieron de la seguridad que demandaba y sigue demandando la sociedad. �Hasta alcanzar un grado peligroso en su control�, dijo el almirante Saynes en el Centro de Estudios Superiores Navales. Resulta aberrante que la tragedia del antro News Divine en la delegaci�n Gustavo A. Madero revolucione la vida del pa�s, incluso lleve al propio presidente Calder�n a salirse del protocolo con su colega de Uruguay para ofrecer el p�same a las familias de los fallecidos, pero nada se haga respecto a ese grado peligroso de la seguridad del que habla el secretario de Marina. Hay momentos y lugar para todo, pero las c�maras con muy seductoras Tanto Mill�n como Labastida figuraban en una lista de �sentenciados� que la delincuencia, cualquiera que esta sea, dio a conocer recientemente y que ha venido cumpliendo sistem�ticamente. Y por qu� estaban en esa lista, no precisamente por representar un obst�culo para la delincuencia, los dos ten�an una cola de drag�n que daba miedo. Fuentes militares confiaron a FFAA que en la camioneta negra en la que se trasportaba Igor el d�a de su muerte, se encontraron un mill�n de d�lares en efectivo y documentos de alto grado de peligrosidad para la comunidad polic�aca. Todo esto sigue confirmado el p�simo resultado de poner a resolver los problemas a quienes los crearon, adem�s de la descarnada lucha entre las diversas instancias oficiales encargadas de hacer frente a la delincuencia a todo nivel. Por otra parte, ya no es ning�n descubrimiento decir que los carteles, las bandas del crimen organizado tienen el poder de minar la confianza de la sociedad en su gobierno y, una vez m�s, la cohesi�n que debiera existir en �l. Un funcionario de la Organizaci�n de las Naciones Unidas declar� recientemente que en M�xico por lo menos el 60 por ciento de los municipios estaban infiltrados y controlados por el narcotr�fico y la delincuencia. Nadie en el gobierno dijo nada. Y quiz� no est� tan equivocada. Cifras oficiales revelan que s�lo en 2004 M�xico ocup� el segundo lugar en Latinoam�rica en cuanto a secuestros, al alcanzar la cifra de tres mil. Pero hoy lo que est� carcomiendo las estructuras del pa�s es la narcocorrupci�n, fen�meno resultante de haber desatendido por tanto tiempo la seguridad p�blica hasta que qued� fuera de control. La narcocorrupci�n est� cambiando incluso la naturaleza del gobierno, establece nexos secretos y compromisos de lealtad, sobornos, pagos, y hasta contribuciones de peso a campa�as pol�ticas. En este proceso van eliminando a quienes ya no les sirven como antes, pues ahora tienen que responder a los lineamientos gubernamentales que buscan acabar con el negocio. Pero este intento no fructificar� si se insiste en actuar al rev�s. Siempre dar� m�s resultados acabar con las estructuras operativas que con las cabezas del narcotr�fico. Sin embargo, lo m�s importante ahora es que el gobierno de Felipe Calder�n se decida de una vez por todas a acabar con los polic�as corruptos, antes de que las listas de los sentenciados se cumplimenten y los narcotr�ficos suban la mira de sus armas. |