| MILENIO y Poresto
Febrero 21 de 2007. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Pol�tica militar �Nuestra l�nea de comportamiento como instituci�n armada, no puede ser otra que el estricto, permanente e insoslayable acatamiento de las leyes, las normas y la jurisprudencia que nos fijan rumbos y rutas�. Ayer pol�tico, ahora militar, el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n asegur� a la naci�n que �no buscamos hacer la guardia que no nos toca, pero de ninguna manera queremos dejar de hacer la que nos corresponda�. Esta referencia a una de las m�s comunes m�ximas dentro del Ej�rcito �no hagas servicio que no te nombren ni misi�n que no te corresponda-, constituy� la respuesta necesaria a aquellas voces cr�ticas que suponen que los militares conforman una elite dispuesta a abrogarse posiciones de poder dentro del sistema pol�tico mexicano. Las palabras del alto mando militar resonaron fuerte en la gran explanada de la 1� Brigada de Infanter�a Independiente del Campo Militar 37-C de San Miguel de los Jag�eyes, en el estado de M�xico. Diez mil generales, jefes, oficiales, tropa y cadetes se dieron cita para celebrar el �D�a del Ej�rcito�, encabezada por el presidente Felipe Calder�n. Si el pasado d�a 9, en la ceremonia de la �Marcha de la Lealtad�, el alto mando militar asegur� que las fuerzas armadas �robustecen al Congreso de la Uni�n, a la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n y al Poder Judicial en su conjunto, hacen s�lida a la sociedad y a sus esmeros y fortalecen al Poder Ejecutivo�, en esta ocasi�n dej� en claro que �nuestra l�nea de comportamiento como instituci�n armada, no puede ser otra que el estricto, permanente e insoslayable acatamiento de las leyes, las normas y la jurisprudencia que nos fijan rumbos y rutas. Lo comprende as� la sociedad, lo exigen as� las circunstancias, lo recomiendan as� las experiencias hist�ricas de la naci�n�. Y esto as�, porque en el Ej�rcito la ciencia pol�tica no es una materia olvidada. Para efectos del curso de Estrategia que se imparte en la Escuela Superior de Guerra, la pol�tica general se divide en tres grandes campos: Pol�tica interior: �Constituida por el conjunto de actividades tendentes a realizar la lucha por el poder, el sostenimiento en �ste cuando se ha logrado, el mantenimiento del pueblo y del gobierno y la realizaci�n de los ideales y objetivos nacionales, todo ello dentro del pueblo y territorio del Estado. La pol�tica interior debe impulsar los deseos populares de libertad individual, prosperidad y estabilidad econ�mica, organizaci�n gubernamental eficiente, impuestos justos y bienestar social en forma arm�nica, conciliando las tendencias de las fuerzas econ�micas, sociales e ideol�gicas del pa�s�. Pol�tica exterior: �En pa�ses desarrollados, que han alcanzado un alto grado de madurez pol�tica, los gobiernos le conceden a la pol�tica exterior la m�xima importancia, sin descuidar desde luego, el cumplimiento de sus obligaciones en cuanto a sus objetivos a lograr en el interior. Contrasta esto con lo que ocurre en pa�ses subdesarrollados y dependientes, en los que la lucha interna por sostenerse en el poder constituye la m�xima preocupaci�n; en tal caso los gobiernos dirigen su pol�tica exterior a obtener cr�ditos, apoyos pol�ticos, ayudas diversas y protecci�n�. Pol�tica militar: �Esta es la parte de la pol�tica general que se encarga de crear y preparar las fuerzas armadas que la pol�tica general necesita, para garantizar la seguridad nacional y para apoyar su acci�n en el exterior. En otros t�rminos, la pol�tica militar tiene por objeto poner en forma militarmente al Estado; crear el �til armado que �ste necesita para realizar su tarea, a pesar de las oposiciones internas o externas que requieran la aplicaci�n de la fuerza�. En estas l�neas se encierran los porqu�s el Ej�rcito no hace la guardia que no le toca y responda cabalmente a la que le corresponde. El nuevo gobierno se encontr� con un pa�s desgastado por la lucha por el poder, un pa�s donde se echaron a la basura los deseos populares de libertad individual, prosperidad y estabilidad; con una organizaci�n gubernamental ineficaz e ineficiente, que origin� impuestos injustos y volvi� precario el bienestar social; un pa�s con una gravemente deteriorada pol�tica exterior que ni siquiera pudo encontrar apoyos econ�micos y pol�ticos. Y lo m�s grave, un pa�s con su seguridad quebrantada. Muchas son las tareas que tiene por delante y que no le corresponden al Ej�rcito. Pero muchas son tambi�n las que s� le corresponden y por ello reclaman su participaci�n. Hoy m�s que nunca, el Estado necesita del �til armado para realizar su tarea, a pesar de las oposiciones internas o externas que requieran la aplicaci�n de la fuerza. Una vez el Ej�rcito pidi� conciliar so pena de perder la naci�n y nadie lo escuch�. Hoy el Ej�rcito est� dispuesto a fortalecer y proteger las instituciones: �lo comprende as� la sociedad, lo exigen as� las circunstancias, lo recomiendan as� las experiencias hist�ricas de la naci�n�. |