MILENIO
Febrero 8 de 2006.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� El discurso que viene

Como todos los a�os, febrero es el mes por excelencia para que los militares se manifiesten abiertamente y de cara a la naci�n. Para el actual alto mando, esta ser� su �ltima oportunidad.

Corren ya los �ltimos meses de la administraci�n de Vicente Fox, los m�s dif�ciles sin duda, dados los tiempos pol�ticos que habr�n de definir el futuro inmediato del pa�s.
Para las fuerzas armadas, febrero es el mes pre�ado de reminiscencias hist�ricas: el d�a 9, La Marcha de la Lealtad; el 10, D�a de la Fuerza A�rea Mexicana; el 19, D�a del Ej�rcito y, el 24, D�a de la Bandera.
La liturgia militar indica que al conmemorarse aquella custodia que hicieron del presidente Francisco I. Madero los cadetes del Heroico Colegio Militar, el secretario de la Defensa Nacional, hoy el general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a, ser� el �nico orador en el Alc�zar del Castillo de Chapultepec.
Al d�a siguiente, en la Base A�rea de Santa Luc�a, ser� el Jefe de la FAM quien lo haga y el presidente Fox pronunciar� posteriormente un mensaje breve.
El 19, nuevamente el general Vega pronunciar� un discurso, siempre el de mayor contenido, as� como Vicente Fox con un mensaje pre�ado de felicitaciones y reconocimientos para los soldados.
El 24, en el Campo Marte, ser� un civil miembro del gabinete quien lo haga, generalmente con una fuerte carga m�s pol�tica que militar.
Son estas las oportunidades para que los militares expresen su lealtad a las instituciones, al presidente y su subordinaci�n �sin regateos� al poder civil.
Para los dos personajes principales, el presidente y el secretario de la Defensa Nacional, ser�n las �ltimas ocasiones en que juntos podr�n hablar del pasado, presente y futuro de las fuerzas armadas y, desde luego, de la naci�n.
Para el Ej�rcito, las fechas llegan con un pesado bagaje de problemas y compromisos internos y externos, muchos de los cuales permanecen con claroscuros: su siempre complicada participaci�n en la lucha contra el narcotr�fico, problemas no resueltos cabalmente en cuanto a supuestas incursiones en la frontera con Estados Unidos, creciente deserci�n en sus filas y un malestar generalizado en cuanto a la situaci�n interna de las fuerzas armadas.
Y por si faltara algo, en esta ocasi�n pesar� en el ambiente el hecho de que el alto mando militar haya aceptado sin cortapisa que uno de sus generales en activo se una a la campa�a del perredista Andr�s Manuel L�pez Obrador, en calidad de custodio personal.
Pesar�, porque con ello parece quedar en el olvido aquello de que el Ej�rcito es �apol�tico� y �apartidista� y de que no pertenece a las ��lites�. Ahora sus generales quedan inscritos en un men� del cual se puede escoger a gusto del cliente.
Bast� que L�pez Obrador haya dicho que el general Audomaro Mart�nez Zapata es su paisano y que lo quer�a de encargado de su seguridad, para que el Ej�rcito aceptara.
Ya no importa que L�pez Obrador califique de �represor� al Ej�rcito Mexicano, como lo ha hecho reiteradamente en su campa�a y a�n antes. Y por aquello de que llegue, pues m�s vale ir metiendo un pie tras la puerta.
Lo de menos es que al Estado Mayor Presidencial le haya disgustado el nombramiento, sobre todo al general Jorge Cuevas Mart�nez, subjefe operativo del EMP, quien por tradici�n ser�a el pr�ximo jefe de dicho organismo, al que se incorpor� en su Secci�n Segunda en el gobierno de Lu�s Echeverr�a para despu�s ser ayudante de Jos� L�pez Portillo.
Lo dem�s es que con esto se confirma que para los candidatos presidenciales hay un �Ej�rcito a la carta�.
Pero veamos lo que piensan los militares en este febrero loco, algunos con nombre y apellido y otros solicitando el anonimato.
Desde Santa Mar�a Mixtequilla, Oaxaca, el general (retirado) Carmelo Ter�n Montero, quien durante a�os sirvi� en Inteligencia Militar, env�a a esta columna reflexiones que titula: �El general s� tiene de que escribir�.
En estas fechas, dice el general Ter�n, se har�n ceremonias y convivios con la asistencia de representantes de las fuerzas armadas, autoridades civiles y miembros relevantes de nuestra sociedad.
�Se pronunciar�n discursos editados, se hablar� de las virtudes militares, de la lealtad, del esp�ritu de cuerpo, de la subordinaci�n y de la disciplina; se pronunciar�n frases con la intenci�n de destacarlas en las primeras planas de los peri�dicos, es decir, todo se desarrollar� como siempre �sin cambios!
�La situaci�n nacional e internacional, ahora m�s que nunca, reclama que estas fechas sean motivo de profunda reflexi�n, no solamente de los miembros de las fuerzas armadas, sino tambi�n de las autoridades de los tres niveles de gobierno y de la sociedad en general.
�El crecimiento incontrolado de la poblaci�n, el crecimiento de la delincuencia organizada, el aumento de pobres, la falta de desarrollo, de empleos, la sobreexplotaci�n de los recursos naturales nos han colocado en un estado de indefensi�n. Todo esto afecta negativamente a las fuerzas armadas que, como sociedad militar tiene tambi�n en sus recursos humanos el medio m�s valioso para luchar por el bienestar de los mexicanos.
�Sin embargo, existen indicadores que deben considerarse y buscarles soluci�n definitiva, antes de que la instituci�n se vea rebasada.
��Cu�les son las causas por las que un grupo de militares haya abandonado nuestras filas e integrado a la delincuencia bajo el nombre de los �Zetas�? �Por qu� un grupo importante de generales mantienen dentro de la Ley sus reclamos por sus bajos haberes? �Por qu� el apoyo m�dico a militares en situaci�n de retiro, derechohabientes y pensionados es deficiente? �Por qu� se niega al militar la Licencia Ilimitada a que tiene derecho y se le obliga a pedir su baja? �Por qu� la Ley del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas contempla que la compensaci�n de servicios se pague hasta que cumplan la edad l�mite? �Por qu� los exsecretarios de la Defensa Nacional siguen cobrando percepciones como subsecretarios y disponen de medios humanos y materiales para su seguridad personal y de su familia? �Por qu� militares que interrumpieron su tiempo de servicios al desempe�ar comisiones ajenas al servicio se les otorga ascensos?
�Estas son s�lo algunas de las causas de la situaci�n que prevalece en las fuerzas armadas. Analizarlas en b�squeda de una soluci�n que levante la moral de los militares es tarea obligada en lo que resta del sexenio y, sobre todo, en los proyectos de gobierno de los candidatos, quienes parecen no darse cuenta de lo importante que resultar� para el pa�s contar con unas fuerzas armadas unidas y con una moral alta.
�El voto de los militares, sus familiares y simpatizantes ser� razonado, y tengan la seguridad, se�ores candidatos, que el factor fuerzas armadas seguir� siendo importante en la conducci�n del pa�s, como qued� ya demostrado con gobiernos de distintos partidos, por lo que es importante conocer los obst�culos que impiden su desarrollo, para bien de M�xico�.
(La encuesta del sitio cibern�tico de �Fuerzas Armadas�, con la pregunta de �Qui�n ser�a mejor Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas�, los resultados a esta fecha indican: 38% Felipe Calder�n; 25% L�pez Obrador; 30% Roberto Madrazo; 0% Roberto Campa y 7% Patricia Mercado).
Otras inquietudes de militares se refieren a la lucha contra el narcotr�fico: �Si se presenta una situaci�n de extrema violencia, derivada de las actividades de los narcotraficantes y sus no pocas veces c�mplices, los polic�as, entonces se presenta el escenario de una intervenci�n militar estadounidense. Ante esta eventualidad, y siendo que muchos avispados desean que el Ej�rcito no participe en el combate a estos delincuentes, entonces nos resultar�a en que las fuerzas armadas defiendan la soberan�a cuando se vea afectada de esa manera, y mientras que esto no suceda, hagamos simplemente el triste papel de espantap�jaros�.
Llega pues el tiempo de la cuenta. La lealtad de las fuerzas armadas es incuestionable, siempre y cuando se otorgue razonadamente y como lo pregonan, a las instituciones y al pueblo del cual han surgido, porque otorgar la lealtad a quien le falla al pa�s o mantenerse en silencio ante las complicidades, la impunidad y el dogmatismo es traicionar su propia esencia.
Tampoco se puede esgrimir en forma draconiana que quienes no est�n de acuerdo, que se vayan del Ej�rcito, pues se corre igualmente el peligro de quedarse en sus filas s�lo aquellos a los que les ha ido bien en la feria, y estos son muy pocos.
Esta es la principal disyuntiva que enfrentar� la nueva generaci�n de generales que habr� de tomar los mandos del Ej�rcito el pr�ximo 1 de diciembre.
Hosted by www.Geocities.ws

1