| MILENIO
Enero 25 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � EMP: �desd�n o desconfianza? Con or�genes que se remontan a los d�as de Guadalupe Victoria, el primer presidente de M�xico (1824), el Estado Mayor Presidencial se fue convirtiendo sexenio a sexenio en una guardia pretoriana de la que ahora desconf�an y rechazan los candidatos presidenciales del PRI y el PRD. Cuando Santiago Creel Miranda renunci� a la Secretar�a de Gobernaci�n para buscar la candidatura del Partido Acci�n Nacional a la presidencia de la rep�blica, acudi� a la Secretar�a de la Defensa Nacional para despedirse del general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a. Seguro de su futuro pol�tico, aquella noche Santiago Creel sali� de las oficinas de la Sedena con la asignaci�n de un grupo de oficiales del Estado Mayor Presidencial (EMP), al mando del teniente coronel Jorge Manuel Sol�s Casanova, que lo auxiliar�a en su pretendida campa�a electoral. Lo que sigui�, todo mundo lo sabe: Creel se qued� sin candidatura y sin vigilancia militar. Definidas las candidaturas de los cuatro hombres y una mujer que contienden por la presidencia de la rep�blica, el Estado Mayor Presidencial volvi� a ser tema pol�mico. Actualizado en enero de 2004 por Vicente Fox, el Reglamento del Estado Mayor Presidencial establece en su art�culo segundo que �el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, dispondr� de un Estado Mayor Presidencial, �rgano t�cnico militar que lo auxiliar� en la obtenci�n de informaci�n general; planificar� sus actividades personales propias del cargo y las prevenciones para su seguridad y participar� en la ejecuci�n de actividades procedentes, as� como en las de los servicios conexos, verificando su cumplimiento�. M�s adelante, art�culo cuarto, el reglamento indica la misi�n de garantizar la seguridad del presidente, �de su familia, de los Mandatarios y funcionarios extranjeros que visiten la Rep�blica Mexicana, de los expresidentes de la Rep�blica y de otras personalidades que por la importancia de su cargo o encomienda, expresamente ordene el titular del Ejecutivo Federal; as� como proporcionar el apoyo log�stico inherente a las actividades anteriores�. La actualizaci�n del EMP realizada por Vicente Fox tuvo lugar dos a�os despu�s de que la Comisi�n de Estudios para la Reforma del Estado recibiera a principios de 2001 un documento-diagn�stico de un grupo de trabajo integrado por militares, marinos y pilotos, en el que se dec�a que el EMP �es actualmente un organismo profundamente cuestionado, con una enorme cantidad de personal que cumple funciones ajenas a su misi�n original y act�a conforme a la discrecionalidad del Ejecutivo en turno. De igual manera, la coexistencia de estados mayores que no tienen una instancia coordinadora afecta la unidad del mando y colaboraci�n entre las distintas fuerzas armadas. Adem�s, podr�a cuestionarse que en tiempos de paz la seguridad y planeaci�n log�stica del jefe de Estado quede a cargo de un cuerpo militar que no tiene adiestramiento especializado en este tipo de tareas�. Dicha comisi�n propuso entonces �compactarlo para que cuente s�lo con los elementos humanos y materiales indispensables para la seguridad personal del Presidente de la Rep�blica, y regular y profesionalizar su actuaci�n a efecto de prevenir que se desvirt�e su misi�n original�. Para realizar todas estas actividades, desde el 8 de diciembre pasado, el EMP cuenta con once generales del Ej�rcito; 162 jefes y capitanes y once de la Armada; 368 oficiales y 42 de la Armada; 800 individuos de tropa y 36 de la Armada; 24 de la Polic�a Federal Preventiva; 21 de la Secretar�a de Seguridad P�blica del Distrito Federal y 421 civiles, lo que da un total de 1896 elementos. Sin embargo, al llegar la campa�a pol�tico-electoral de 2006, el EMP parece convertirse en un art�culo devaluado del que desconf�an por lo menos dos de los candidatos presidenciales. Tras una oferta, que de hecho no le corresponde hacer, la secretar�a de Gobernaci�n puso a disposici�n de los cinco candidatos los servicios del EMP. Lo hizo dicha secretar�a quiz� porque hace no mucho tiempo su titular, Carlos Abascal dijo sin empacho que no descartaba que �un loco� quisiera meter en apuros al pa�s, cualquier cosa que esto signifique, dando por supuesto que los candidatos deber�an ser cuidados al extremo. El asesinato de Lu�s Donaldo Colosio est� a�n fresco en los registros del sistema pol�tico nacional. Desde luego, el primero en aceptar gustoso fue el Partido Acci�n Nacional, por lo que Felipe Calder�n ya cuenta con la vigilancia que le proporciona el EMP. Tambi�n aceptaron Roberto Campa del Partido Nueva Alianza y Patricia Mercado del Partido Alternativa Socialdem�crata y Campesina. Y c�mo no aceptar esa probadita de gloria, esos dos personajes que no significan nada para el futuro pol�tico del pa�s. El perredista Andr�s Manuel L�pez Obrador condicion� la presencia del EMP a que fuese su inseparable Nico quien �comandara� dicha fuerza, porque supon�a que este cuerpo militar impedir�a que la gente se le acercara. El priista Roberto Madrazo Pintado sorpresivamente tambi�n rechaz� la oferta, pero pidi� facilidades para los cinco tabasque�os que lo custodian desde que arranc� su campa�a. Estas �facilidades� infieren que la Secretar�a de la Defensa Nacional les expida licencia para portar armas de fuego. Seguramente, lo mismo tendr�a que hacer los elementos de seguridad de L�pez Obrador, equipo que ha reforzado en los �ltimos d�as. El candidato perredista sostiene recurrentemente como parte de sus m�ltiples promesas de campa�a que �no se volver� a usar al ej�rcito para reprimir�. Quiz� por ello no quiera tener cerca de elementos del Ej�rcito, no tanto porque no dejar�an que la gente se le acercara, sino porque en su paranoia lo desde�a y considera que los elementos del EMP ser�an los esp�as oficiales del gobierno. En una de sus intentonas por alcanzar la presidencia, Cuauht�moc C�rdenas se propuso eliminar al Estado Mayor Presidencial, porque �constituye una doble cabeza pol�tica de las fuerzas armadas y un cuerpo excesivo en el n�mero de sus integrantes, su capacidad de fuego y la disposici�n de presupuestos que representa dentro de la propia estructura militar�. El propio Vicente Fox se neg� en un principio a aceptar la presencia del EMP en su equipo de campa�a. Prefiri� en aquellos d�as contratar los servicios de agentes israelitas del Mossad, una de las mejores agencias de inteligencia del mundo, para su seguridad personal. Pero el priista Roberto Madrazo tampoco los quiere cerca, quiz� por las mismas razones que esgrime su paisano L�pez Obrador, o porque tambi�n tiene fresca la idea de que el Estado Mayor Presidencial no pudo evitar el asesinato de Lu�s Donaldo Colosio en Lomas Taurinas. Pero si dos de los tres m�s fuertes candidatos a suceder a Vicente Fox en la presidencia no conf�an desde ahora en los militares que integran el Estado Mayor Presidencial, muy probablemente, quien gane las elecciones, har� lo que Fox: darle un papel pretoriano. De imaginaria Cambios y enroques en diez de las 45 las comandancias de Zona Militar, regularmente a cargo de generales de Brigada: Uribe Toledo Sibaja ocupa la 2� en Tijuana, B.C., en lugar de Florencio Ra�l Cuevas Salgado, quien pasa a la 10� en Durango, Dgo. De la 10�, Sergio Maga�a Mier pasa a la 35� en Chilpancingo, Gro., en lugar de Gilberto Toledano S�nchez. Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, de la 17� en Quer�taro, a la 9� en Culiac�n, Sin., en lugar del general de Divisi�n Sergio Aponte Polito, quien pas� a la 17�. Enrique Canovas Buenrostro a la 18� en Pachuca, Hidalgo en lugar Alejandro Saavedra Hern�ndez. Jos� Vicente Arau C�mara y Eduardo Emilio Zarate, se enrocan de la 27� en Ticui, Guerrero y la 20� en Colima, Col. El general Brigadier Jaime Casta�eda Bravo pasa a la 44� en Miahuatl�n, Oax., en lugar de Audomaro Mart�nez Zapata. El general Brigadier Alfredo Hermilo Herrera Mu�oz a la 45� en Nogales, Sonora, en lugar de Jos� Lu�s Mart�nez Castillo. |
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