| Poresto y MILENIO
Enero 24 de 2007. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Cruzados y extraditables Un �Plan M�xico� no estar�a exento de las repercusiones que tuvo el colombiano. Tampoco, por analog�a necesaria, estar�a exento de ver a los marines en su territorio. El gobierno mexicano, como si se tratara de recuperar el Santo Grial, se lanz� a una cruzada que ahora tiene mil frentes: desde acabar con la delincuencia hasta poner fin a la �debilidad institucional�, asociada con un �inadecuado dise�o y articulaci�n de las instituciones de seguridad�, como lo dijo ayer ante diputados el procurador Eduardo Medina Mora. Para ello, Felipe Calder�n orden� una serie de operativos, en los que el Ej�rcito desarrolla el papel m�s importante, para atacar el narcotr�fico, hoy por hoy el problema m�s grave para la seguridad de la naci�n. Michoac�n, Baja California (Tijuana en particular), Guerrero, Sonora, Sinaloa, Durango. Chihuahua, Nuevo Le�n y Oaxaca fueron los primeros blancos de los operativos federales. En algunos lugares, como Tijuana, el primer paso fue desarmar a las polic�as municipales, lo que de entrada habla de la impunidad y corrupci�n que priva en ellas. Pero los resultados siguen siendo magros y grande la necesidad de tenerlos para que la sociedad se convenza de la eficacia de la cruzada. Sin embargo, los grandes resultados no llegan y el presidente Calder�n esparci� la voz en el extranjero en demanda de mayor ayuda para combatir el narcotr�fico y exigirle a Estados Unidos que haga su parte, ya que representa �el mayor mercado de consumo de drogas en el mundo�. Antes, los procuradores de M�xico y Estados Unidos se hab�an reunido para tejer un listado de buenas intenciones, ante el posible fracaso de la lucha en caso de no trabajar juntos. Pero se sabe que las �buenas intenciones� son letra muerta para Washington y su poderosa DEA, la agencia antidrogas por excelencia. Tanto, que tras la reuni�n de procuradores solicit� al gobierno de M�xico la instalaci�n de oficinas en varias ciudades mexicanas fronterizas. No se conoce la respuesta mexicana, pero ante la posibilidad de comprometer la soberan�a nacional, por m�s que se haya calificado como una medida �unilateral�, M�xico se apresur� a mandarles un paquete de 15 extraditables que ya duermen en c�rceles estadounidenses. Qui�rase o no, el Plan Colombia ya tom� carta de naturalizaci�n en M�xico. Antecedentes, los hay. Ya como presidente electo, Felipe Calder�n se reuni� en Colombia con el presidente �lvaro Uribe y la canciller Mar�a Consuelo Araujo. "Queremos aprender de las mejores experiencias y aplicar acciones contundentes en la lucha contra la inseguridad de nuestro pa�s, que aqu� en Colombia se ha traducido", dijo. Calder�n encontr� muy saludable que esa pol�tica tenga como prop�sito lograr "un necesario equilibrio entre la autoridad del Estado, responsable de aplicar la ley, y la disposici�n siempre a encontrar a trav�s del di�logo v�as de entendimiento". El Plan Colombia, impulsado por Estados Unidos desde 2001, ha funcionado, a pesar de su costo-beneficio. Ese a�o Washington destin� mil 300 millones de d�lares para dicho plan, para despu�s enviar miles de marines disfrazados de �asesores militares�. Quiz� la �nica diferencia entre M�xico y Colombia es que aqu� no se da la conjunci�n narcos-guerrilla, como sucede all�. Por ello el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n, dijo sin empacho que en Guerrero el operativo no ten�a la intenci�n de buscar guerrilleros, sino narcotraficantes. Desde luego que Estados Unidos est� de pl�cemes ante el primer env�o de extraditables, del que pronto se aumentar� la cuota. As�, un �Plan M�xico� no estar�a exento de las repercusiones que tuvo el colombiano. Tampoco, por analog�a necesaria, estar�a exento de ver a los marines en su territorio. Por ello el procurador Medina Mora, que parece llevar la voz cantante en esta cruzada, asegura que el gobierno federal est� preparado para las posibles reacciones del narco ante las extradiciones, reacciones de las que ya advirti� el gobierno de Washington. Pero, c�mo creerle cuando �l mismo (estuvo al frente del Cisen, de la Secretar�a de Seguridad P�blica federal y ahora en la PGR), habla de la �debilidad institucional� y el �dise�o y articulaci�n inadecuados de las instituciones de seguridad�. Porque este esquema no ha desaparecido en los poco m�s de 50 d�as de gobierno calderonista. Ser�a un milagro. Y por si algo le faltara a la cruzada, ya se dejan o�r los calificativos sobre Felipe Calder�n de �autoritario� y �totalitario� por el hecho de apoyarse en las fuerzas armadas para este combate. Nada raro. Lo que no se acaba por entender es que el Ej�rcito no apoya gobiernos ni partidos, sirve a la poblaci�n y procura su seguridad y desarrollo. Nada m�s y nada menos. |