MILENIO y Poresto
Enero 17 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Seis y contando

La movilizaci�n de fuerzas federales, en su mayor�a elementos del Ej�rcito, ordenados por el presidente, muestran m�s una proclividad hacia lo medi�tico que a la eficiencia.

No le falta raz�n al presidente Felipe Calder�n cuando asegura que actualmente se respira un mejor ambiente en el pa�s que en el sexenio anterior, no tanto por los resultados obtenidos, pues a�n son magros, sino porque est� intentando lo que antes no se quiso hacer.
En primer lugar, Calder�n est� empe�ado en recuperar el respeto a la ley, tarea nada f�cil, porque la corrupci�n sigue siendo el aglutinante m�s fuerte de la sociedad.
Hoy incluso, como en los peores tiempos, la violencia invade la arena pol�tica y las diferencias y ambiciones se dirimen a balazos.
Asaltos bancarios y secuestros, o levantones, como se les llama en el norte y que generalmente terminan en ejecuciones, siguen siendo tema recurrente que ha sobrepasado la capacidad de asombro de los ciudadanos.
Pero el narcotr�fico, el m�s poderoso de los enemigos, ah� est� presente y actuante en una lucha harto desigual, sobre todo cuando los famosos operativos que se llevan a cabo ya en seis estados de la rep�blica, se quedan apenas en la orilla de la soluci�n.
La movilizaci�n de fuerzas federales, en su mayor�a elementos del Ej�rcito, ordenados por el presidente, muestran m�s una proclividad hacia lo medi�tico que a la eficiencia.
A pesar de ello, no se puede minimizar el esfuerzo, aunque priva la impresi�n de que se ataca el efecto y no la causa. Y lo peor: se empez� por la base y no por la c�pula del narcotr�fico.
Las estructuras de las grandes organizaciones se mantienen intactas. De poco sirve que en los operativos en cuesti�n arresten s�lo a quienes por la miseria en que viven en el campo alquilen sus tierras a los sembradores de veneno, cuando no son ellos mismos los que lo hacen.
Tampoco se habla del mercado de consumo m�s grande en el mundo. En la pasada reuni�n de procuradores de M�xico y Estados Unidos los discursos se quedaron en la advertencia del fracaso si ambos pa�ses no trabajan juntos en este combate.
Como ha sucedido todas las veces que se re�nen dichos funcionarios se insiste en la cooperaci�n, intercambio de informaci�n, coordinaci�n de investigaciones criminales de hechos transnacionales, asistencia jur�dica y otros rubros, pero jam�s el lado mexicano se atreve a decirle a su contraparte que si hay oferta es porque hay consumo.
Y es que las agencias estadounidenses se aferran en ver la paja de la producci�n y no la viga del consumo. Por lo dem�s, rara, muy rara es la ocasi�n en que se anuncie la detenci�n de grandes capos en territorio estadounidense.
Tambi�n resulta excepcional que las autoridades estadounidenses no sepan �o pretendan no saber-, d�nde se encuentran los corporativos del narcotr�fico. En el sexenio pasado el entonces procurador Daniel Cabeza de Vaca dijo que los narcotraficantes tienen oficinas en Nueva York y otras grandes ciudades, como las tienen tambi�n en las zonas de mayor lujo en M�xico.
La DEA, la agencia norteamericana contra las drogas, es el ejemplo m�s acabado de exigirle a M�xico hacer el trabajo, aunque no conf�en mucho en ello.
Recientemente pidi� al gobierno mexicano el establecimiento de sus oficinas en diversas partes del norte del pa�s. De aprobarse, no extra�ar�a que nuestros especialistas en seguridad aconsejen al presidente poner soldados y polic�as a las �rdenes de los agentes de la DEA.
Pasan los d�as, aumentan los operativos y los resultados palidecen. Es poco tiempo, es cierto, y quiz� en seis meses, como lo calculan en medios militares, se podr� tener un paquete real de resultados.
Por lo pronto, la Secretar�a de la Defensa Nacional, desde el pasado 21 de diciembre, dej� de informar, como lo hac�a diariamente, de los decomisos y arrestos que realizaban los cerca de 30 mil efectivos que luchan contra el narcotr�fico en todo el pa�s.
Ese �ltimo informe fue precisamente sobre el primer resultado del operativo en Michoac�n, despu�s de eso, nada.
Esto puede deberse a la diversificaci�n de fuerzas que ahora mantienen los operativos en Michoac�n, Baja California, Nuevo Laredo, Sinaloa, Sonora y Guerrero, m�s los que se acumulen, los cuales, una vez m�s, lucen medi�ticos y poco eficaces.
Quiz�s es cuesti�n de tiempo, pero sin duda es cuesti�n de una mejor planeaci�n y, sobre todo, de dejar la encomienda a los que saben y no a quienes buscan sobresalir en el h�brido equipo de especialistas en seguridad que tienen rodeado a Felipe Calder�n.

De Imaginaria

El general de Divisi�n Salvador Cienfuegos Zepeda pas� de comandar la IX Regi�n Militar en Guerrero a la I RM en el Distrito Federal. Su puesto en Guerrero lo ocupa el general Sergio Maga�a Mier. El general de Divisi�n Sergio L�pez Esquer fue designado Inspector General del Ej�rcito.
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