| MILENIO
Enero 11 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Las trampas de la disciplina El Ej�rcito sabe todo lo que pasa en el pa�s, as� lo ha dicho el secretario de la Defensa Nacional, aunque el problema es que lo diga un militar, tal como acaba de suceder en Sinaloa, donde el comandante de la Zona Militar lanz� un fuerte reclamo al gobernador. Si el narcotr�fico es considerado como un asunto de seguridad nacional, no es por el dinero que produce ni por la violencia que genera, sino por la complicidad de funcionarios de todo nivel con los c�rteles de la droga. Desde hace varios sexenios, el gobierno federal ha calificado al narcotr�fico como la m�s grande amenaza a la seguridad de la naci�n. Es tema recurrente de los pol�ticos en campa�a y de los gobernantes en funciones. La etiqueta de �amenaza a la seguridad nacional� se ha convertido en un manido estribillo del discurso oficial para convencer a la sociedad de que los narcotraficantes son el enemigo a vencer. Pero lo que no dicen en el discurso, es que si el narcotr�fico amenaza al pa�s, no ha sido por la habilidad de los Arellano F�lix, los Guzm�n, los Osiel C�rdenas, los Carrillo Fuentes, ni siquiera por la experiencia y tecnolog�a de sus modernos operadores, sino por la complicidad de polic�as, agentes judiciales, jueces, presidentes municipales, hombres de iglesia, periodistas, militares, empresarios y gobernadores. En Sinaloa acaba de producirse un enfrentamiento que habla claramente de esta situaci�n, y que pone de manifiesto la supremac�a de las complicidades. Hace apenas seis meses, la Secretar�a de la Defensa Nacional design� al general Sergio Aponte Polito como comandante de la 9� Zona Militar con sede en Culiac�n, Sinaloa. Aponte Polito, quien ayer cumpli� 63 a�os de edad, pas� sus �ltimos a�os en el sureste del pa�s, en zonas militares de Quintana Roo, Chiapas y Tabasco. Se dice en el Ej�rcito que Aponte Polito es �duro de roer y corromper�. El pasado 30 de septiembre, el general aprovech� la incineraci�n de casi ocho toneladas de enervantes en el vivero forestal militar El Sauz, en Costa Rica, Culiac�n, para exponer ante el gobernador del estado Jes�s Alberto Aguilar Padilla y presidentes municipales, el dec�logo que ten�a preparado para combatir el narcotr�fico. El general Aponte Polito se�al� que esto ser�a intrascendente si �no realizamos con determinaci�n las acciones y actitudes para combatir con eficiencia y perseverancia el narcotr�fico�. Y vinieron luego los se�alamientos: Los padres de familia tienen el deber de generar un cambio en la mentalidad de sus hijos; corresponde a los maestros acrecentar los valores c�vicos, �ellos deben contribuir a mejorar el ambiento de desequilibrio social�; los empresarios deben contribuir con su esfuerzo a disminuir los �ndices delictivos que existen en la sociedad, otorgarles un salario adecuado y justo; hacer una adecuada selecci�n del personal de seguridad p�blica. Y aqu� empez� todo: �En los diversos cuerpos de Seguridad P�blica se requiere hacer una depuraci�n de todos aquellos malos elementos que da�an la imagen de su corporaci�n y perjudican a la sociedad al brindar protecci�n a quienes se dedican al narcotr�fico�. Sigui� el bombardeo: Actuaci�n correcta, honesta y eficiente de los servidores p�blicos, a quienes �nos corresponde hacer un an�lisis profundo para determinar si nuestra actuaci�n ha sido la correcta, o bien, si se requiere un cambio para realizar nuestras actividades con mayor honestidad y eficiencia, para responder a una sociedad que demanda un ambiente de tranquilidad, paz y seguridad�. Mayores apoyos al campo y creaci�n de otras fuentes de trabajo en el medio rural que permitan disminuir o erradicar �la cultura arraigada de la siembre de enervantes como el medio b�sico para la sobrevivencia de la poblaci�n�. Revisi�n, conocimiento y difusi�n del bando de polic�a y buen gobierno; que los medios masivos de comunicaci�n ejerzan la cr�tica veraz para denunciar la corrupci�n, ineptitud e irresponsabilidad de las autoridades. El Ej�rcito, termin� su discurso Aponte Polito, �seguir� combatiendo el narcotr�fico y otras actividades il�citas con responsabilidad, entusiasmo, eficiencia y honestidad�. El gobernador Aguilar Padilla s�lo atin� a decir: �Una vez m�s mi gobierno reconoce en las Fuerzas Armadas su disciplina, fortaleza, su creciente patriotismo, su limpia y brillante trayectoria, constituyendo hist�ricamente factor importante para mantener la paz y la defensa de de la soberan�a nacional�. Es decir, el cl�sico atole con el dedo de los civiles para los militares. El gobernador sinaloense seguramente no cre�a lo que acababa de escuchar: un general del Ej�rcito hablando de pol�tica, dictando lecciones de pol�tica, recordando que el Ej�rcito sabe todo lo que pasa en el pa�s, y que dejando a un lado el problema de que �lo diga un militar�, puso el dedo en la yaga de las complicidades de los malos funcionarios p�blicos. Una semana antes de su mensaje, el comandante Aponte Polito retir� a sus efectivos de las llamadas Bases de Operaci�n Mixta que integraban junto con la polic�a estatal y federal. Los empresarios sinaloenses se quejaban de que los retenes militares obstaculizaban el paso de sus productos. La orden tambi�n se debi� a que en esos d�as varios militares fueron sorprendidos en su cuartel disput�ndose 52 mil d�lares que presuntamente hab�a decomisado a narcotraficantes o sus c�mplices. Entre el 30 de septiembre y el 20 de noviembre, fecha en que fue ascendido Aponte Polito a general de Divisi�n, el grado m�ximo en el escalaf�n militar, en Sinaloa siguieron ocurriendo ejecuciones y asesinatos, se concedi� un amparo a H�ctor Beltr�n Leyva, uno de los jefes del c�rtel de Sinaloa, y el Ej�rcito retir� su apoyo a la polic�a estatal. Pero al gobernador Aguilar Padilla pareci� no importarle lo dicho por el militar, por lo que el pasado d�a tres se lo repiti� cara a cara. Palabras m�s, palabras menos, el general Aponte Polito le espet� que la incapacidad de su gobierno, ha permitido 600 ejecuciones en 2005. Mientras no se acabe con narcopolic�as, la inseguridad continuar�, dijo. �Hay muchos en las corporaciones�. El gobernador qued� petrificado. Porque despu�s el general le recrimin�, indignado, el hecho de que la violencia que ha dejado en Sinaloa casi 600 ejecutados el a�o pasado, sea vista por el gobernador como algo �normal�. �No debe permanecer en las corporaciones polic�acas, ning�n elemento que est� contraviniendo la ley, que se est� enriqueciendo a base de protecci�n a los presuntos delincuentes, sobre todo de narcotraficantes, porque un grupo reducido de elementos no puede prevalecer sobre la sociedad�. El 22 de diciembre pasado tropas de la 9� Zona Militar detuvieron un comando de diez hombres armados y con radios de comunicaci�n con las frecuencias de la polic�a sinaloense. El rompimiento de la autoridad militar con la civil fue total en Sinaloa. Pocos d�as despu�s, arrancando 2006, el general Aponte Polito fue removido de la comandancia de la 9� Zona Militar y nombrado comandante de la 17� en el estado de Quer�taro, en un enroque calificado como �rutinario� con el general Rolando Eugenio Hidalgo Eddy. S�lo el presidente de la rep�blica y el secretario de la Defensa Nacional pueden ordenar dichos cambios, y este en especial, dista mucho de ser �rutinario�. �Le molest� a Vicente Fox la actitud del general Aponte Polito o el general Vega Garc�a sac� a una de sus hombres de la quema? Cualquiera que haya sido la raz�n, el enfrentamiento entre el poder militar y el poder civil es muy preocupante, sobre todo cuando se da en un a�o electoral decisivo para el futuro del pa�s. No es la primera vez que ocurre este tipo de enfrentamientos. Y es que hay gobernadores que desde�an al Ej�rcito, sinti�ndose reyezuelos de sus estados. Durante los huracanes en Quinta Roo, el gobernador F�lix Gonz�lez, se enfrent� al propio secretario de la Defensa Nacional, general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a, dici�ndole que poco le importaba que fuera general, que �l era el gobernador y ah� se hac�a lo que �l dec�a. Incluso exgobernadores, como Tom�s Yarrington, de Tamaulipas. Cuando dej� el cargo le llor� al presidente Fox para que el general Vega Garc�a le mantuviera la vigilancia militar que ten�a. Vega no tuvo m�s que obedecer. En efecto, no es normal es que un militar hable de pol�tica, como lo hizo Aponte Polito, por m�s que desde la mitad del sexenio el general Vega Garc�a se meti� de lleno a los se�alamientos pol�ticos, sobre todo cuando llam� a conciliar so riesgo de perder la naci�n. Pero si el narcotr�fico y sus redes de complicidades est�n minando la seguridad del pa�s, los militares, quienes saben todo lo que pasa y dan la cara al enemigo, son los que deben hablar sin tapujos sobre los riesgos que corre la naci�n. Ya en otras ocasiones ha quedado dicho en este espacio que entre la lealtad y la complicad corre una l�nea muy delgada. Los militares no deben permitir que esta se rompa. Ellos, como importante sector social y factor real de poder dentro del sistema pol�tico nacional tienen la obligaci�n de se�alar los males, como lo hizo Aponte Polito. O, �acaso el general Vega Garc�a dijo en balde que el Ej�rcito sabe todo lo que pasa en el pa�s, y que el problema era que lo diga un militar? Pues si lo sabe todo, el Ej�rcito est� obligado a decirlo p�blicamente. La seguridad de la naci�n est� y estar� en riesgo si a los malos gobernantes no se les pone un alto. Y los militares seguir�n cayendo en las trampas de la disciplina. |