MILENIO y Poresto
Diciembre 27 de 2006.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Gasto social, no militar

El proyecto presupuestal del gobierno de Felipe Calder�n para las fuerzas armadas parece haber olvidado que en el Ej�rcito, como en cualquier otro conglomerado, lo primero es el hombre y despu�s el proyecto.


Como hac�a varios sexenios no ocurr�a, el presupuesto para la Secretar�a de la Defensa Nacional recibi� un incremento de seis mil millones de pesos, aprobado ya por unanimidad en el pleno de la C�mara de Diputados.
La medida responde a las primeras promesas que el presidente Felipe Calder�n hizo a las fuerzas armadas tan pronto tom� posesi�n de su cargo.
Por s� solo, este aumento resulta a todas luces determinante para mejorar las condiciones de los soldados mexicanos, especialmente en cuanto a sus haberes.
As�, a la letra, los soldados empezar�n a recibir un sensible aumento en sus salarios, quiz� de los m�s bajos de todos los sectores sociales del pa�s.
Al aprobarse en la c�mara de diputados el presupuesto del Ej�rcito, se dijo que se incrementar�a en un 11.46 por ciento las percepciones del personal militar, �ya que han presentado un rezago sustancial en relaci�n al aumento de la inflaci�n acumulada.
Sin embargo, y tras leer la letra chica del presupuesto, las mejoras salariales no lo ser�n tanto; apenas unas dos d�cimas arriba del 3.3 por ciento que recibieron el a�o pasado, por cierto muy retrasado.
El proyecto del presupuesto aprobado, al vincular las misiones del Ej�rcito con los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo, sostiene que �el pa�s enfrenta problemas crecientes, particularmente de narcotr�fico, deforestaci�n, deterioro ambiental y en ocasiones de fen�menos hidrometeoro l�gicos, tect�nicos y volc�nicos, los cuales ponen en peligro la vida y los bienes de las personas.
�Por lo anterior, en las �ltimas dos d�cadas el Instituto Armado se ha visto en la necesidad de incrementar sus actividades en beneficio de la sociedad mexicana, como es el caso en la lucha permanente contra la siembre, cultivo y tr�fico de estupefacientes, vigilancia y protecci�n a las instalaciones vitales del pa�s, conservaci�n del medo ambiente, actividades de labor social en �reas marginadas del pa�s, vigilancia permanente para la aplicaci�n del plan DN-III-E, as� como aquellas actividades que conllevan a la Seguridad Nacional�.
Fija como metas estrat�gicas: cobertura del espacio a�reo nacional; combate integral al narcotr�fico y delincuencia organizada; garantizar la seguridad y operaci�n de instalaciones estrat�gicas y vitales; aplicar con oportunidad del Plan DN-III-E; desarrollo profesional del personal del Ej�rcito y Fuerza A�rea; mejorar los esquemas de salud para los militares y derechohabientes y fortalecer el desarrollo de la industria o infraestructura militares.
Pero en el rengl�n de los salarios, para el ejercicio 2007 el tabulador apenas se mueve en relaci�n al de 2006, a pesar del aumento presupuestal que llega a los 32 mil 300 millones de pesos.
Es precisamente esta vinculaci�n, �la que permite identificar el gasto en el Sector como un gasto de orden social y no militar como tradicionalmente se ha manejado�.
El pretexto para hace esa diferenciaci�n est� en considerar que la Secretar�a de la Defensa Nacional participa en programas de operaci�n y desarrollo, y �colabora de manera importante en programas como el Nacional de Protecci�n Civil; de Prevenci�n de Desastres; Nacional de Combate a la Corrupci�n y Fomento a la Transparencia y Desarrollo Administrativo; del Instituto Federal Electoral y de la Comisi�n Nacional de los Derechos Humanos.
Y por si faltara algo, en dicho proyecto presupuestal se sostiene que �la lealtad y el compromiso del Ej�rcito y Fuerzas A�rea con las instituciones se refleja mediante la participaci�n significativa en coordinaci�n con distintas dependencias de la Administraci�n P�blica Federal en programas como el del medioambiente y Recursos Naturales; de Reforestaci�n y de Salud.
El proyecto presupuestal del gobierno de Felipe Calder�n para las fuerzas armadas parece haber olvidado que en el Ej�rcito, como en cualquier otro conglomerado, lo primero es el hombre y despu�s el proyecto.

De imaginaria

El general Guillermo Galv�n Galv�n, secretario de la Defensa Nacional, pronto tendr� la oportunidad de recomponer su equipo m�s cercano. No porque los generales designados para formar el alto mando militar no hayan sido los adecuados, sino porque a varios les llega la edad del retiro. Hoy, por ejemplo, el general Salvador Bejarano G�mez, quien fuera ratificado como Inspector General del Ej�rcito, cumple 65 a�os de edad, el l�mite para mantenerse en el servicio activo. Lo mismo le ocurrir� el pr�ximo 2 de enero al general Marcelino Mendoza Jardines, actual comandante de la primera Regi�n Militar en el DF. Manuel Garc�a Ruiz, comandante de la XII Regi�n Militar en Irapuato y quien dirige la Operaci�n Conjunta Michoac�n, se retirar� el pr�ximo 3 de octubre. Finalmente, tambi�n en 2007, Tom�s �ngeles Dauahare, terminar� su carrera militar y cargo como subsecretario de la Defensa, el pr�ximo 8 de noviembre.
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