| MILENIO y Poresto
Diciembre 5 de 2007. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � El tiempo de la cuenta Se comenta cada d�a con mayor recurrencia que pronto un general del Ej�rcito, que acaba de pasar a retiro, se har� cargo de la Secretar�a de Seguridad P�blica federal. Con esa contagiosa costumbre de celebrarlo todo, al cumplirse el primer a�o de gobierno el presidente Felipe Calder�n rindi� una especie de informe en el patio central de Palacio Nacional. Desmenuzado por propios y extra�os, como tambi�n es costumbre, el recuento anual, si bien no ofrece sustantivos avances en rubros sensibles como la econom�a y el desarrollo social, puso en claro que sin seguridad no hay desarrollo y sin desarrollo no hay seguridad. Por primera vez tambi�n, el presidente Calder�n reconoci� ya que el narcotr�fico se hab�a infiltrado en la pol�tica y, pero a�n, que el crimen organizado ha trazado una estrategia para instaurar redes de protecci�n pol�tica y polic�aca en aras de asegurar su impunidad. M�s que las amenazas del llamado Ej�rcito Popular Revolucionario, que ya le carga todas las culpas al presidente y anuncia nuevas acciones violentas, a pesar de los ingenuos mensajes que le ha enviado el Cisen para que se porten bien, la infiltraci�n del narco en la pol�tica es el m�s grave problema que pueda enfrentar el sistema. Porque el problema es de todos. De ah� que Felipe Calder�n haya conminado a gobernadores, alcaldes, legisladores y dirigentes de todos los partidos pol�ticos a cerrar filas y cerrar el paso a cualquier intento de participaci�n del crimen organizado en la vida pol�tica del pa�s. Las grandes organizaciones criminales tienen el presupuesto necesario para comprar conciencias. El narcopoder es m�s grande cada d�a, a pesar de los esfuerzos reales de todas las instancias federales de seguridad. Los diarios decomisos de droga que realizan por igual el Ej�rcito, la Marina, la Procuradur�a General de la Rep�blica y la Secretar�a de de Seguridad P�blica federal, avalan la decisi�n gubernamental. Sin embargo, nada de esto podr� alcanzar el �xito total sin el fortalecimiento de dichas fuerzas y, sobre todo, sin el cabal entendimiento y articulaci�n interinstitucional. A un a�o de haber arrancado la presente administraci�n, es indispensable el an�lisis serio sobre la actuaci�n y rendimiento de los responsables de dichas �reas. Es claro que los secretarios de la Defensa y Marina tienen cosida a la piel la convicci�n de que su papel es determinante para esta lucha. La Procuradur�a General de la Rep�blica apoya y recibe apoyo de ambas dependencias sin regateo alguno. Pero el rubro polic�aco sigue dejando mucho de que hablar. La polic�a, principalmente la Federal Preventiva, es un elemento indispensable para detener el acoso constante del crimen sobre la sociedad. Se anuncian nuevos planes, un nuevo modelo de formaci�n policial que arroje una generaci�n de polic�as en el �mbito federal, �capacitada, cient�fica, honesta y profesional�. Se comenta cada d�a con mayor recurrencia que pronto un general del Ej�rcito, que acaba de pasar a retiro, se har� cargo de la Secretar�a de Seguridad P�blica federal. Se trata de Tomas �ngeles Dauahare, quien a�n despacha como subsecretario de la Defensa Nacional. Un indicio que corre abiertamente en c�rculos militares, lo constituy� el hecho de que el pasado 28 de noviembre, cuando en Manzanillo, en un acto presidido por el secretario de Seguridad P�blica, Genaro Garc�a Luna, durante el cual se inciner� uno de los m�s grandes cargamentos de coca�na decomisados, no estuvo presente el general Guillermo Galv�n Galv�n, Secretario de la Defensa Nacional. Pero rumurolog�a aparte, la realidad es que el pa�s sigue amenazado por el crimen, por un lado y la ineficiencia de algunos, por el otro. El tiempo de la cuenta debe arrojar decisiones a fondo. La lucha de las fuerzas armadas contra el alto crimen organizado seguir� d�a a d�a, pero ser� inocua si en todos los niveles de gobierno no se cierran las compuertas de la ambici�n. En 2009 el pa�s tendr� un nuevo proceso electoral y el tiempo es breve para cerrar filas, como dice Calder�n, para impedir que el narcotr�fico, principalmente, se apodere de los hilos conductores del poder. De imaginaria Algo pasa en la Direcci�n General de Ingenieros de la Secretar�a de la Defensa Nacional. Al llegar a dicha direcci�n el general de Brigada, Ingeniero Constructor, Francisco Ortiz Valadez, todos se congratularon por tratarse de un ameritado militar. El estuvo al frente del convoy que llev� ayuda a Estados Unidos durante los estragos del hurac�n Katrina. Pero seg�n escribe a este espacio, quien se identifica como Juan L�zaro L�zaro, nuevamente llegaron a esa direcci�n elementos de dudosa reputaci�n, lo que en el pasado los llev� incluso a la inhabilitaci�n. Menciona, entre otros, al teniente coronel Fuentes Ch�vez, quien en un tiempo realiz� trabajos en las pistas de la Base A�rea de Cozumel, con un �presupuesto alt�simo�, por lo que sali� de esa oficina, �Ahora regres� y est� remodelando el hotel del Ej�rcito y la Fuerza A�rea con un presupuesto de m�s de once millones de pesos�. El testimonio ah� queda. Toneladas de coca�na arden en Manzanillo. |