| MILENIO y Poresto
Agosto 30 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Los l�mites de los excesos Se van a burlar, se van a re�r, me van a llamar loco, dijo L�pez Obrador a sus vehementes seguidores plantonistas, pero la parodia hist�rica que se ha fabricado dif�cilmente puede calificarse de otra manera. Al tiempo que sus operadores pol�ticos marcan su distancia, y los gobernadores, alcaldes y nuevos legisladores perredistas mantienen hasta ahora extra�o silencio, Andr�s Manuel L�pez Obrador se lanz� en ca�da libre al abismo pol�tico al desconocer las instituciones nacionales, el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial y demandar de sus futuros convencionistas, que lo nombren presidente o por lo menos �coordinador de la resistencia civil�. Su �cargo�, lo dijo el lunes pasado, tendr� vigencia todo el tiempo que dure la �usurpaci�n�. Con ello, L�pez Obrador lleg� al l�mite de los excesos, cerrando toda posibilidad de negociaci�n y abriendo las compuertas de la fuerza anunciada ya por Vicente Fox y Felipe Calder�n. El presidente lanz� un exhorto a los mexicanos para �cerrar el paso a quienes pretenden descarrilar el futuro de M�xico� a quienes �est�n fuera de la realidad�. No podemos, dijo Fox, permitir que las ambiciones personales pongan en riesgo leyes e instituciones. Felipe Calder�n dice estar decidido a actuar con firmeza y claridad. �Tengan la seguridad que asumir� mi cargo a plenitud�. Suenan pues los tambores de guerra: unos llamando a la insurrecci�n y a la rebeld�a y otros afinando la defensa, en el mejor de los casos, y el ataque en el menos deseado. Se van a burlar, se van a re�r, me van a llamar loco, dijo L�pez Obrador a sus vehementes seguidores plantonistas, pero la parodia hist�rica que se ha fabricado dif�cilmente puede calificarse de otra manera. Anuncia su Convenci�n Nacional Democr�tica, so�ando que est� en Aguascalientes hace d�cadas, para el 16 de septiembre, pero dice que el desfile militar �es muy aburrido�, es �anacr�nico� y ya la gente �no va a verlo�. Anhela tomar posesi�n de la presidencia el 20 de noviembre, aniversario de la revoluci�n mexicana, porque, despu�s de todo, est� convencido de que �M�xico necesita una revoluci�n�. Pero el asunto es de tal gravedad, que no caben las burlas ni las risas, por m�s que el l�der coalicionista sea el �nico que se burle y se r�a de todo y de todos. Todav�a disfrutar� el pr�ximo 1 de septiembre del espect�culo que tienen preparado los legisladores perredistas, esperando que realmente no dejen hablar a Fox. Aconsejan estos al presidente que sea prudente y no lea un mensaje pol�tico. Rara receta de quienes no conocen la prudencia. Ocurra lo que ocurra, el Ejecutivo cumplir� con su obligaci�n constitucional y dentro del recinto legislativo deber� aplicarse su propio reglamento. El lunes 4 de septiembre, Vicente Fox estar� en el Heroico Colegio Militar, rodeado de los altos mandos del Ej�rcito, en la ceremonia de clausura y apertura del Sistema Educativo Militar. Fue en esta misma celebraci�n en a�os anteriores que el secretario de la Defensa Nacional, general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a advirti� de la necesidad urgente de conciliar so pena de perder la naci�n. El mensaje del alto mando militar el d�a 4 no dejar� dudas de que tal sentencia ten�a fundamento, a la vez que dejar� en claro que el Ej�rcito es una de nuestras m�s caras instituciones, de esas que L�pez Obrador pretende desconocer, siempre leales al pueblo de M�xico y basti�n imbatible de la naci�n. De acuerdo con lo establecido legalmente, dos d�as despu�s se cumplir� el plazo que tiene el Tribunal para calificar la elecci�n y designar presidente electo. Si la calificaci�n, como todo parece afirmarlo, es a favor de Felipe Calder�n, en ese momento L�pez Obrador perder� ya su calidad de �candidato presidencial�, para convertirse en un ciudadano m�s. As�, m�s all� de sus derechos ciudadanos de manifestarse libremente, sus llamados a formar un gobierno paralelo, a desconocer el fallo del Tribunal y mantener su llamado a la insurrecci�n lo colocar�n, junto con sus seguidores, al margen de la ley. Por eso el asunto no es de risa. El pa�s no puede seguir a la deriva por tiempo indefinido. La pol�tica gubernamental de dejar las soluciones al tiempo, pudiera estar dando resultados, pero quien no puede esperar m�s es la sociedad mexicana que ha quedado presa de la incertidumbre y el miedo, y lo que es peor, carente de una mano firme que ponga fin a los excesos. |