MILENIO y Poresto
Agosto 27 de 2008.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Vientos  de rebeli�n

No s�lo las grandes corporaciones del crimen, sino las diversas facciones del sistema pol�tico nacional est�n empujando al pa�s a una rebeli�n cuyos vientos comienzan a soplar en diversas esferas.


Dif�cilmente gobierno alguno ha logrado darle seguridad total a sus gobernados por el simple hecho de propon�rselo, o firmar acuerdos masivos en los que, generalmente, participan hasta los que se quiere vencer.
Los tiempos de un gobierno son distintos, muy distintos a los de una sociedad que ha perdido la confianza en sus instituciones, al grado de convencerse de que si quiere sobrevivir, tendr� que defenderse a s� misma.
Cuando se ha padecido en carne propia la sangrienta violencia de la delincuencia organizada en todos sus niveles, cuando las calles se han convertido en campos de batalla, cuando un familiar es secuestrado para luego aparecer su cuerpo mutilado en alg�n solitario paraje, la sociedad vomita cuando escucha a sus gobernantes fijar plazos de uno, dos y hasta tres a�os para poner en marcha �acciones espec�ficas a favor de la seguridad, la justicia y la legalidad�, como se publicit� el pasado jueves 21 en Palacio Nacional, durante la firma del �Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad�.
Un par�ntesis rojo: el lunes pasado, el narcotr�fico y sus fuerzas colaterales ejecutaron en Chihuahua a ocho personas; en Michoac�n 4; en Veracruz 3; en Tijuana 2; en Sinaloa 1 y en Durango 1. Todos ligados de una forma u otra al narco, tanto sicarios, como polic�as.
Tiene raz�n el procurador General de la Rep�blica Eduardo Medina Mora cuando advierte que �a nadie conviene, en cualquier trinchera o convicci�n ideol�gica, destruir la democracia que hemos construido en a�os del milenio que corre. No podemos tampoco bajar la guardia frente a la delincuencia organizada. Su presencia es uno de los retos m�s formidables a la seguridad y confianza en el futuro, a la estabilidad de las instituciones, y a la tranquilidad de todos�.
Porque es precisamente la democracia lo que est� en juego. No s�lo las grandes corporaciones del crimen, sino las diversas facciones del sistema pol�tico nacional est�n empujando al pa�s a una rebeli�n cuyos viento comienzan a soplar en diversas esferas.
Si los carteles de las drogas no se detienen en su sangriento proceder, quienes encabezan las grandes familias de la narcocorrupci�n, ni siquiera se inmutan cuando se habla de 75 puntos de acci�n para el combate al tr�fico de drogas.
La mira de los ca�ones de este acuerdo apunta muy abajo: se habla de depurar las polic�as, de someter a sus elementos del detector de mentiras, en fin, de correr a unos cuantos azules mal pagados. Pero nada se advierte, por m�s que se escudri�e el texto con lupa, sobre la intenci�n de acabar con la impunidad de que gozan los poderosos.
Por eso la democracia est� peligro. Por eso y porque las facciones pol�ticas, como el PRI poco les interesa saber si la sociedad sigue presa de la inseguridad y de la delincuencia, y dedica todos sus afanes a conseguir triunfos electorales en los a�os por venir.
La existencia y difusi�n de un supuesto proyecto elaborado por un grupo de generales del Ej�rcito en el que se propon�a incluso la pena de muerte para polic�as que participaran en la comisi�n de un secuestro, es igualmente una intentona por apartar a los militares de las labores de seguridad p�blica, lo cual no es nada nuevo.
El proyecto estar�a enfocado a que los militares se hicieran cargo pr�cticamente de los puestos clave en esta lucha contra el narco, lo que pudo haber sumido en el p�nico a funcionarios civiles que ver�an en peligro sus cotos de poder e impunidad.
Pero el general Guillermo Galv�n Galv�n, secretario de la Defensa Nacional, calific� de falsa la existencia de un documento de esa naturaleza y dijo �si tienen copia, que me manden una�. Al d�a siguiente a estas declaraciones hechas a Fuerzas Armadas, en un bolet�n de prensa emitido por la Secretar�a de la Defensa nacional, se dijo que �el titular de esta dependencia desconoce la existencia de dicho proyecto�.
Si alguien ha tenido que llevar sobre sus hombros el peso de lucha contra la delincuencia organizada, ese alguien han sido las fuerzas armadas, quienes igualmente saben lo que ha sucedido en el pa�s en este rubro.
�Nos ha tocado un tiempo de mayor acci�n y compromiso con una sociedad que demanda los m�nimos niveles de una seguridad que fue desatendida hasta alcanzar un grado peligroso en su control�, palabras del secretario de Marina-Armada de M�xico, Almirante Francisco Saynez Mendoza.
Para el general Galv�n Galv�n, si bien ha dicho que los militares no pretenden hacer la guardia que no les toca, �pero de ninguna manera queremos dejar de hacer la que nos corresponda�, lejos est� imponer recetas que no por necesarias, pudieran llevar al pa�s a confrontaciones harto peligrosas. No necesitan elaborar proyectos secretos, ellos hablan de cara a la naci�n.
Pero este tipo de jugadas, encierra, sin lugar a dudas, intenciones de desprestigiar a la �ltima instituci�n leal al pueblo del que ha surgido, por una parte, e impedir que las familias pierdan su lugar en el negocio m�s redituable del mundo.
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