| MILENIO y Poresto
Agosto 16 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Las �primeras consecuencias� Cuando una sociedad vive en la orfandad, en completo estado de indefensi�n ante la soberbia de un individuo dispuesto a llegar a las ��ltimas consecuencias�, es obvio que busque alguien que la pueda rescatar. Y ya se ve y se oye que ese alguien es el Ej�rcito. La resistencia civil �pac�fica� emprendida desde hace m�s de 15 d�as por la Coalici�n por el Bien de Todos sentenci�, en boca L�pez Obrador, que seguir�a por a�os y hasta las ��ltimas consecuencias�, porque �l�der no va a faltar�. Pero lo ocurrido el lunes pasado frente al recinto legislativo de San L�zaro debe apuntarse ya dentro del rubro de las �primeras consecuencias�, que no de las ��ltimas�. Esto no significa necesariamente que de ahora en adelante el conflicto postelectoral se resolver� a macanazos, por m�s que haya quien as� lo desea y lo busca. La postura intransigente de L�pez Obrador, radicalizada el domingo pasado al incitar a sus seguidores a bloquear el Palacio Legislativo, el Tribunal Federal Electoral, presidir �l la ceremonia del Grito de la Independencia y permanecer en el z�calo el d�a 16, fecha hist�rica y propicia para que el pueblo se acerque al Ej�rcito y lo vea tal como es, para celebrar una �Asamblea Nacional Democr�tica�, es un reto inaceptable para las instituciones nacionales y para la sociedad en su conjunto. Alejandro Encinas, quien desde hace tiempo debiera haber ejercido su autoridad como Jefe de Gobierno apunta con pasmosa simpleza que el desfile militar puede llevarse a cabo, con plant�n y todo, pues se pueden hacer varias cosas a la vez. Pero como lo que imagina es una mascarada, amen de entra�ar un riesgo, enmend� la plana advirtiendo que el conflicto postelectoral est� al borde de pasar a una crisis institucional. Se entiende que Encinas adopte, como se dice en el Ej�rcito, �la disciplina de las corvas� ante los llamados insurrectos de su creador. Pero si ya advierte una crisis institucional deber�a actuar para impedirla. Y no lo hace. No solamente no lo hace, sino que se envalentona y advierte que �su� gobierno no permitir� que la Polic�a Federal Preventiva salga de los per�metros que le son asignados. �C�mo lo impedir�? �Enfrentando a polic�as capitalinos con polic�as federales? Lo que realmente se advierte es una crisis de legalidad. El discurso de L�pez Obrador el domingo pasado en el z�calo raya en la subversi�n, t�rmino que el Ej�rcito utiliza para designar �aquellas actividades tendentes a minar la estabilidad pol�tica, econ�mica, militar y social del pa�s, atacando velada o abiertamente a las instituciones establecidas por la Constituci�n Pol�tica�. L�pez Obrador las est� atacando abiertamente. Ya no le importa el recuento de los votos. Su chocante estribillo del �voto por voto y casilla por casilla� ya lo cambi� por el de la �purificaci�n� y la �transformaci�n tajante de las instituciones�, de las civiles, se apresur� a aclarar en una de sus peroratas. Pero eso no lo exime de la ofensa que significa para el Ej�rcito Mexicano el entorpecer, si no es que anular, el tradicional e hist�rico desfile militar que para muchos puede ser una mera reminiscencia hist�rica que pudiera modificarse. Pero nadie, y menos un iluminado como este, tiene derecho a pisotear la ley y la historia. Por ello, el reclamo cada d�a m�s generalizado de frenar ya este desquiciado ambiente que ha provocado la ambici�n mesi�nica de un solo hombre. Y antes de llegar a las ��ltimas consecuencias�, cada quien debe cumplir con su responsabilidad legal, porque esto, no hay que equivocarse, es un problema pol�tico que los pol�ticos, en primera instancia, deben resolver. Nunca m�s los soldados saldr�n a la calle, �ya aprendimos desde hace mucho tiempo y no se va a repetir el asunto�, ha dicho el secretario de la Defensa Nacional, general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a. Y no lo han hecho, hasta ahora, porque el alto mando miliar siempre ha sostenido que el Ej�rcito no le pertenece a una �lite, le pertenece al pueblo del cual es origen. Pero entre sus misiones constitucionales est� la de mantener el orden p�blico. Adem�s, cuando una sociedad vive en la orfandad, en completo estado de indefensi�n ante la soberbia de un individuo dispuesto a llegar a las ��ltimas consecuencias�, es obvio que busque alguien que la pueda rescatar. Y ya se ve y se oye que ese alguien es el Ej�rcito. Hoy escuchamos a un Vicente Fox diferente: �Si despu�s de la resoluci�n del Tribunal se agrava el conflicto social en el pa�s, tomar� las medidas necesarias para garantizar que quien resulte electo pueda asumir el cargo�. No puede ser de otra manera. Y no hay que olvidar que tambi�n es Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. |