MILENIO
Agosto 15 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� �Reingenier�a� y regresiones en la Armada

�Los miembros de la armada, cada seis a�os, hemos sido testigos de la �reingenier�a� de la instituci�n, y este sexenio no es la excepci�n�.


Los marinos, como los soldados, son hombres dispuestos a darlo todo por servir a la naci�n y a las instituciones a las que pertenecen.
Sin embargo, los primeros no han podido sacudirse el penoso calificativo de �patito feo� de las fuerzas armadas, y de acuerdo a su sentir, hay razones suficientes para que sean considerados de ese modo.
Uno de ellos, �un miembro de la Armada de M�xico que ha servido a esta instituci�n por dos tercios de su vida�, se dirige a este espacio period�stico, no para da�ar, sino para advertir de las inquietudes y pensar de los niveles subordinados �que distan mucho del sentido optimista que priva en la c�spide de la Armada�.
Identific�ndose como �Santos n� dice enviar la inconformidad de cientos de marinos. �Los miembros de la armada, cada seis a�os, hemos sido testigos de la �reingenier�a� de la instituci�n, y este sexenio no es la excepci�n. Debemos cambiar nuevamente TODO lo que hizo el sexenio anterior, iniciando desde los uniformes hasta las pol�ticas del alto mando. Esto en s� no es malo, pero estamos siendo testigos de peligrosas regresiones que en nada beneficiar�n a la instituci�n�.
Estas �regresiones�, se reflejan en un grupo de poder que se ha creado en torno al Secretario de Marina, �que maneja
a su antojo las comisiones y destino del personal y que influye en las decisiones de alto nivel de la Secretar�a, ya que su opini�n es la �nica v�lida para este funcionario. No se escucha otra voz que la del grupo, pues a instancias del mismo se mantiene una pol�tica de puertas cerradas del secretario hacia otros niveles.
�El capit�n �pastel�n� encabeza el grupo, sin embargo su opini�n es de muy corto alcance y tendiente a mantener su coto de poder, si no, pregunten a su hermano que maneja a su antojo la venta de gas en las colonias de la Armada, escudado en su parentesco. Pregunten tambi�n por personal de infanter�a que ha sido cambiado de adscripci�n por diferencias anta�as con este capit�n, quien se jacta de subordinar al secretario particular del Secretario de Marina y que ostenta un grado de la categor�a de almirante.
�El siguiente en la lista del grupo de poder es el almirante Sober�n, quien trae bien cimentados los prejuicios, ma�as y estigmas de administraciones anteriores (nada congruentes con los cambios nacionales actuales), adquiridas en su AMPLIA EXPERIENCIA como ayudante del alto mando, pues ha desempe�ado esta funci�n en no menos de tres administraciones. Lo anterior da una idea de que su opini�n, de mucho peso para el secretario, no es lo amplia que se esperar�a de un asesor, ya que su experiencia operativa es pr�cticamente nula y su posici�n, le permite jactarse de �ser indispensable en todas las giras del secretario� y de �dar faenas al propio secretario�, decidiendo cu�les son los asuntos que debe atender con urgencia. Su influencia le permite tambi�n dar �rdenes a nombre del secretario al Oficial Mayor (Ra�l Santos Galv�n Villanueva) y al Subsecretario (Casimiro Armando Mart�nez Pretel�n), las cuales a su decir deben ser obedecidas seg�n el mismo manifiesta, �si quieren�.
�Un factor que permite la actuaci�n impune de este �selecto grupo� es la total falta de inter�s y profesionalismo del actual Jefe de Estado Mayor (Sergio Enrique Henaro Galv�n), que en nada puede compararse al del sexenio anterior. Baste decir que en los pasillos se le conoce como el �arlequ�n� por su falta de seriedad al tratar asuntos tanto con personal naval como con personal de otras instituciones y pa�ses.
�La situaci�n anterior, se ha traducido en decisiones que los miembros de la Armada no entendemos. Por ejemplo, hemos regresado a la designaci�n de comisiones en el extranjero para aquellos cuyo mayor logro dentro de la instituci�n ha sido ser hijo o pariente de almirante, o amigo o compadre del secretario. Basta analizar las designaciones que se han hecho en los cinco �ltimos meses para saber cu�l ser� la t�nica del sexenio, pero tambi�n se debe analizar la trayectoria del personal designado para comprobar que su actuaci�n y capacidades no son los mejores como para ser premiados con ese tipo de comisiones que redundan en un amplio beneficio econ�mico.
�Por ejemplo, el capit�n Mart�nez Mart�nez, no obstante haber renunciado al curso de comando en el a�o 2006 (curso obligatorio para almirantes y capitanes), debido a sus m�ltiples incapacidades f�sicas, ser� quien represente �dignamente� a la instituci�n como agregado naval en Cuba, gracias a su amistad con el almirante secretario.
�Estos son s�lo algunos ejemplos de la situaci�n que priva en la Secretar�a de Marina, situaci�n que impacta negativamente en la moral del personal y en los resultados de la instituci�n�.
Su larga misiva no tiene desperdicio y en la siguiente entrega de FA se abordar� lo que �Santos n� habla de la situaci�n de los servicios m�dicos navales.
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