MILENIO y Poresto
Agosto 9 de 2006.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Del recuento a la �purificaci�n�

�Las emociones y actitudes de la muchedumbre frecuentemente se agitan y transmutan y en ese momento adoptan una actitud de turba. Esto se debe en ocasiones al est�mulo proporcionado por un cabecilla impetuoso, a la presencia de un individuo que despierte resentimientos�.


La virulenta metamorfosis que Andr�s Manuel L�pez Obrador ha impreso a su movimiento �por el bien de todos�, al grado de relegar su obsesi�n del �voto por voto y casilla por casilla� para disponerse a �purificar� a la naci�n �de una manera o de otra�, lo coloca ya a las puertas de la insurrecci�n.
Tras descalificar a la propia Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, al Tribunal Federal Electoral, a la prensa en general, a las instituciones nacionales, de calificar de �fantocher�a, soberbia y prepotencia� el papel del Ej�rcito en sus misiones constitucionales, L�pez Obrador se dispone a transformar al pa�s, cualquier cosa que esto quiera decir.
Se convierte, ahora s�, en un peligro para M�xico, porque sus acciones �plantones, bloqueo de carreteras y lo que se acumule-, ya son ahora un asunto de seguridad nacional.
No son letras sueltas ni juicios de valor. La mentada Coalici�n por el Bien de Todos camina por el filo del machete, por decir coloquialmente lo que en el Ej�rcito se apunta como la �transformaci�n de muchedumbre en turbas�.
Esto ocurre, se se�ala en el Manual de Disturbios Civiles de la Secretar�a de la Defensa Nacional, �cuando estimulada por una excitaci�n intensa, los miembros que la componen pierden su sentido de razonamiento y su respeto por la ley, la autoridad y las personas� las emociones y actitudes de la muchedumbre frecuentemente se agitan y transmutan y en ese momento adoptan una actitud de turba. Esto se debe en ocasiones al est�mulo proporcionado por un cabecilla impetuoso, a la presencia de un individuo que despierte resentimientos��.
L�pez Obrador pregona que su movimiento es �pac�fico�, pero no lo es. La violencia no necesariamente implica golpear, destruir o bloquear calles. El es violento por naturaleza, sus peroratas lo confirman. Es un cabecilla impetuoso y despierta resentimientos. Desde siempre bas� su campa�a en enfrentar a pobres contra ricos y ahora embriaga a sus seguidores con su desprecio a la ley y a las instituciones.
Pero ya tambi�n hay otro tipo de violencia: arrebatos hacia los reporteros, ataques a las personas que pasan por sus campamentos, insultos a quienes no est�n de acuerdo con ellos.
Un plant�n, describe el Manual arriba citado, �se puede conceptuar como la reuni�n de personas en un sitio p�blico, por un tiempo indefinido a fin de manifestar alguna inconformidad ante las autoridades, retir�ndose una vez que sus peticiones son satisfechas. En caso contrario, a consecuencia de la desesperaci�n por el incumplimiento a sus peticiones, pueden generar acciones violentas que alteren el orden y la paz p�blica�.
El tiempo pasa y la paciencia se agota. L�pez Obrador dice que no es un �ambicioso vulgar�, tiene raz�n, s�lo es un ambicioso, y tanto, que ahora adopta la misi�n de �purificar� al pa�s y para ello manda a sus excitados partidarios a tomar casetas de peaje en todas las carreteras que conectan con el Distrito Federal.
Y por si eso fuera poco, ya anuncia su acci�n purificadora a todo el territorio nacional. Y como dice que seguir� su movimiento todo el tiempo que sea necesario, incluso llegar as� hasta el 1 de diciembre, las consecuencias saltan a la vista.
Dio �rdenes de acosar a Vicente Fox en todos sus actos p�blicos, y el 1 de septiembre ser� su siguiente objetivo. Nadie duda que bloquear� el acceso al Palacio Legislativo de San L�zaro, donde el presidente rendir� su sexto y �ltimo informe de gobierno.
Pero despu�s vendr�n las festividades patrias. La ceremonia conmemorativa de la gesta de Chapultepec por los Ni�os H�roes; la noche del 15 de septiembre Fox, desde Palacio Nacional, presidir� la ceremonia del Grito de la Independencia. Al d�a siguiente, el Ej�rcito ejecutar� su tradicional parada militar, partiendo del Z�calo y marchando por todo el Paseo de la Reforma. Todo ello en las zonas tomadas por los perredistas.
El gobierno de Vicente Fox le est� apostando al tiempo, es decir, a que el Tribunal Federal Electoral dictamine el resultado de las elecciones antes de todos estos actos, cuyo grado de dificultad es impredecible.
Pero aunque el Tribunal dictamine, L�pez Obrador no aceptar� el resultado, claro, s�lo si lo ungen como presidente electo.
Pero �l ya perdi� y lo sabe. Lo que no sabe es que en pol�tica s�lo sobreviven los que saben enfrentar sus derrotas.
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