MILENIO y Poresto
Abril 30 de 2008.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� De cara a la Naci�n

Tanto el secretario de la Defensa Nacional como el de la Marina-Armada de M�xico, han dejado atr�s el lenguaje cr�ptico y anacr�nico para se�alar y advertir a tiempo y de cara a la naci�n, de los riesgos y las amenazas que se ciernen sobre el pa�s.


Dos sucesos de estricto corte militar y que inciden cabalmente en el se�alamiento presidencial en el sentido de que la sociedad no cree que exista en M�xico una justicia pronta y expedita, acabaron con la antigua l�nea de que el Ej�rcito, sabiendo todo lo que pasaba en el pa�s, guardaba silencio porque el problema era que lo dijera un militar.
Las fuerzas armadas, como un sector de gran aceptaci�n social e indiscutible calidad de factor real de poder dentro del sistema pol�tica mexicano, han evolucionado significativamente en lo que va de la presente administraci�n.
Tanto el secretario de la Defensa Nacional como el de la Marina-Armada de M�xico, han dejado atr�s el lenguaje cr�ptico y anacr�nico para se�alar y advertir a tiempo y de cara a la naci�n, de los riesgos y las amenazas que se ciernen sobre el pa�s. Y por ende, los  mandos territoriales, con el respaldo total de sus jefes, no dudan en hacer lo mismo.
Hace unos d�as, el general de Divisi�n Sergio Aponte Polito, comandante de la II Regi�n Militar con sede en Baja California volvi� a tronar contra los responsables de procurar justicia en el estado, espec�ficamente el Procurador Rommel Moreno Manjares, con una extensa carta que hizo p�blica contestando al reto del procurador para que presentaran �pruebas que demuestren la corrupci�n en la que incurren algunos elementos de ciertas corporaciones de esta entidad federativa�.
Con nombres y apellidos, el general Aponte Polito present� una prolija relator�a de los niveles de corrupci�n que privan en las instituciones polic�acas del estado, as� como los altos �ndices de homicidios, robos, asaltos, secuestros y dem�s delitos que se comenten diariamente.
En su carta, Aponte Polito apunta que �debido a la confianza que la sociedad le tiene al Ej�rcito� las unidades de la II Regi�n Militar disponen de dos mil denuncias ciudadanas, �en donde algunas se�alan hechos de corrupci�n por parte de empleados y funcionarios que enga�an y abusan de la ignorancia, pobreza y debilidad de la gente para seguir enriqueci�ndose y perjudicando a los ciudadanos en su vida, integridad, salud, patrimonio y bienestar�.
No es la primera vez que lo hace. A principios de 2006, siendo comandante de la 9� Zona Militar en Culiac�n, Aponte Polito acus� de frente al gobernador Jes�s Aguilar Padilla de la incapacidad de su gobierno para evitar las 600 ejecuciones que se hab�an registrado en 2005.
Y fue m�s all�: �Mientras no se acabe con narcopolic�as, la inseguridad continuar�. Sin embargo eran otras �pocas, y su valiente postura le cost� que r�pidamente lo cambiaran de Zona. El entonces secretario de la Defensa Nacional, Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a lo mand� a la de Quer�taro, donde generalmente no pasa nada.
Hoy ha sido distinto y el general Aponte Polito no s�lo tiene el apoyo del alto mando militar sino el reconocimiento de los bajacalifornianos y en general de todos los mexicanos.
El enfrentamiento entre bandas rivales el pasado fin de semana, en el que murieron 15 personas, demuestra que la lucha sigue y que la delincuencia no est� dispuesta a rendir la plaza. Por ello, aunque el general Aponte Polito haya llegado ya a la edad de retiro, continuar� al frente de sus soldados.
El segundo caso, por dem�s sorpresivo y muy revelador de que las cosas han cambiado totalmente al interior de las fuerzas armadas, sobre todo en su concepto de justicia, tuvo lugar el pasado d�a 23 en el Campo Militar N�mero Uno.
Trece generales recibieron de manos del propio secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n, la condecoraci�n de retiro tras 45 a�os de servicios.
Lo significativo fue que entre los condecorados estaba el general Mario Arturo Acosta Chaparro, quien hasta hace relativamente poco tiempo estuvo recluido en la prisi�n de ese mismo Campo Militar.
El comunicado de prensa emitido por la Secretar�a de la Defensa Nacional dec�a en su encabezado: �Ceremonia de Retiro de 13 Generales que sirvieron al Pa�s�.
El general Acosta Chaparro, junto con el general Francisco Quir�s Hermosillo, fue juzgado y sentenciado por su presunta participaci�n en el tr�fico de drogas. Recibieron sentencias de 16 y 15 a�os respectivamente, aunque m�s adelante fueron liberados por falta de pruebas. Se intent� igualmente someterlos a un juicio acusados de ser instrumentos clave de la llamada �guerra sucia� de los a�os 70. Quir�s falleci� en noviembre de 2006.
Es obvio que ya no es problema que un militar diga lo que pasa en el pa�s, al contrario, es necesario, sobre todo en ciertos estados de la rep�blica, donde los gobernadores son versiones modernas del m�s puro caciquismo y a los que poco les importa una justicia pronta y expedita.
De ah� la importancia de la reforma constitucional en materia judicial, discutida ampliamente en  Villahermosa, Tabasco durante la 20 Conferencia Nacional de Procuraci�n de Justicia, encabezada por el Procurador General de la Rep�blica, Eduardo Medina Mora.
Si como lo se�ala el presidente Calder�n la sociedad no cree en la existencia de una justicia pronta y expedita, es porque s�lo cinco de cada cien delitos denunciados reciben sentencia, por ejemplo. A ello hay que agregar sin duda que las instituciones p�blicas son altamente permeables a la delincuencia.
Los procesos son burocr�ticos y lentos, las c�rceles son inseguras, no garantizan la reinserci�n social, y estas y otras anomal�as alientan la cultura de la ilegalidad entre las personas, ya que no se conf�a en la utilidad de las leyes y el aparato de justicia.
La procuraci�n de justicia es pues una tarea primordial de este y de cualquier gobierno, y no precisamente del Ej�rcito. Tan importante es la asistencia social para �vivir mejor�, como recuperar el respeto a la ley, que no hay mayor injusticia que la ambi
g�edad en la justicia.
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