| MILENIO
Abril 26 de 2006. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Cierre turbulento El tratamiento que los candidatos presidenciales dan a las fuerzas armadas en sus discursos de campa�a, m�s que inferir su inserci�n en la pol�tica, apuntan, como ha quedado se�alado en este espacio, a visiones particulares de quienes aspiran a hacerse del poder. Apenas 24 horas despu�s de que el general Gerardo Clemente Ricardo Vega Garc�a, secretario de la Defensa Nacional se hab�a reunido con un nutrido grupo de generales retirados, fue llamado de emergencia para participar en una de las dos reuniones del gabinete de seguridad de la �ltima semana. En esa primera reuni�n, celebrada precisamente hace ocho d�as en una instalaci�n militar de esta ciudad, el general Vega Garc�a habl� largo sobre los resultados de su gesti�n a unos meses de concluir, entreg�ndoles incluso un �libro blanco� muy bien editado. Conocedor acucioso de todo lo que sucede en el pa�s, Vega Garc�a expres� su preocupaci�n por el r�spido proceso pol�tico-electoral y la forma en que pol�ticos y periodistas intentan maliciosamente insertar de una forma u otra a las fuerzas armadas, citando como ejemplo al autor de estas letras. Desde luego no deber�a extra�ar que el Ej�rcito, como un sector importante de la vida nacional, cada vez m�s importante, dijera yo, y m�s, como un factor real de poder, quedara inserto en este proceso y otros m�s que configuran el sistema pol�tico nacional. El tratamiento que los candidatos presidenciales dan a las fuerzas armadas en sus discursos de campa�a, m�s que inferir su inserci�n en la pol�tica, apuntan, como ha quedado se�alado en este espacio, a visiones particulares de quienes aspiran a hacerse del poder. Para nadie es ajeno, por otra parte, que ante el desquiciamiento pol�tico y social que se vive, poniendo el acento en la violencia irrefrenable que se da por el embate del narcotr�fico y ahora, como lo demuestra lo ocurrido en L�zaro C�rdenas, Michoac�n, por la impericia de un gobierno que ya lo �nico que quiere es que llegue ya el 1 de diciembre para tirar el arpa, la presencia de las fuerzas armadas pareciera ser la l�nea de la �ltima defensa. Tampoco deber�a extra�ar que en los medios de comunicaci�n se lleguen a ventilar temas que el alto mando militar quisiera mantener en el m�s absoluto secreto, pero como en todo conglomerado social, eso es imposible. Por lo de m�s, los soldados son hombres de carne y hueso, con las mismas necesidades y apetitos, angustias y alegr�as que cualquier otro ser humano. Y por eso hay quienes, sin caer en la deslealtad al Ej�rcito, como pudiera inferirse, o intentar causar sobresaltos est�riles, buscan (y encuentran) cauces para hacer o�r sus problemas. Si no fuera as�, esta reuni�n de generales retirados con el secretario de la Defensa Nacional no tendr�a objeto. Es m�s que sabido en los c�rculos militares el malestar que priva entre los retirados por las bajas pensiones y hasta el desd�n con que es vista la mayor�a. No debiera ser as�. Son hombres que han dejado la vida en el Ej�rcito. Son hombres que han cumplido callada y lealmente con sus obligaciones para con la patria. Y despu�s de ello, se encuentran que s�lo tienen ingresos que no aceptar�a un comandante de polic�a. Otro de los temas abordados por el Secretario de la Defensa Nacional con sus retirados compa�eros de armas, fue el demostrado poder�o de los grandes consorcios del narcotr�fico. Los �ltimos decomisos de coca�na y d�lares en diferentes puntos del territorio nacional, son la mejor muestra de que no s�lo se est� perdiendo la batalla sino que se est� en riesgo de que el dinero del narco penetre los presupuestos de las campa�as pol�ticas de los candidatos presidenciales, seg�n coment� el procurador General de la Rep�blica, Daniel Cabeza de Vaca. Sin embargo, lo fuerte vino al d�a siguiente de esta reuni�n militar. Vicente Fox, enterado de lo que hab�a ocurrido en L�zaro C�rdenas, mand� llamar a su gabinete de seguridad, y lo volvi� a hacer el lunes pasado. Como es natural, poco se dice de tales reuniones, incluso bastante menos de lo que se supo de la reuni�n de generales retirados. Despu�s del sangriento enfrentamiento entre mineros y polic�as, un grupo de marinos, parte de las fuerzas armadas, se integraron a los contingentes que supuestamente tienen bajo control las instalaciones de Sicartsa, la importante acerera de Michoac�n. Las im�genes de la televisi�n fueron abrumadoras, como lo fueron tambi�n las caras largas de los miembros del gabinete de seguridad alrededor de Vicente Fox. Este ser� el com�n denominador en lo que falta del sexenio cuyo cierre, ya se ve, ser� harto turbulento. |