MILENIO y Poresto
Abril 25 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Relaciones peligrosas

Si Miranda ha demostrado su inexperiencia en el mando, a Tamayo le acaban de dar una tarea de suyo compleja, por los oscuros acontecimientos ocurridos en el pasado reciente en el sureste mexicano y la creciente presencia del narcotr�fico y su violento accionar, sobre todo en Quintana Roo.


La rotaci�n de mandos en el Ej�rcito es, hasta cierto punto, una acci�n rutinaria.
Cados dos o tres a�os, sobre todo en las 12 Regiones Militares, el alto mando militar dispone los cambios que juzga pertinentes de acuerdo a los resultados, buenos o malos, rendidos por los generales de Divisi�n que se encuentran al frente de dichas corporaciones, las m�s importantes por sus alcances territoriales.
Para la designaci�n de un comandante de Regi�n, se toma en cuenta su experiencia en el mando de tropas, su conocimiento de la problem�tica en general que priva en su zona de influencia y su capacidad operativa y administrativa.
De ah� que dichas comisiones hayan estado siempre reservadas para quienes cumplen en exceso con dichos atributos.
La lacerante realidad que vive el pa�s hoy en d�a en cuesti�n de seguridad y lucha contra la delincuencia, la corrupci�n y la complicidad robustece la vigencia de estas premisas.
Sin embargo, para algunos generales, en particular para quienes ocuparon la Jefatura del Estado Mayor Presidencial, su carrera militar pareci� facilitarse.
Tradicionalmente, y debido en buena parte a la r�spida relaci�n que privaba entre el Estado Mayor Presidencial y la Secretar�a de la Defensa Nacional, el general que ocupaba dicha jefatura, siempre un general de Brigada, no volv�a a tener cargo alguno en el Ej�rcito.
Pero de algo sirve estar cerca del presidente. Al concluir el gobierno de Ernesto Zedillo, el general Roberto Miranda fue ascendido a general de Divisi�n y ocup� una direcci�n administrativa.
Sin la menor experiencia en mando de tropas, en 2002 lleg� a la comandancia de la XI Regi�n Militar en Torre�n, Coahuila, pero en marzo de 2006 baj� en el escalaf�n de mando al ser enviado a la 26� Zona Militar en Veracruz, aunque nueve meses despu�s le levantaron el �castigo� al nombrarlo comandante de la III Regi�n Militar en Mazatl�n, Sinaloa, donde pasa ahora su verdadero �bautizo de fuego�.
El caso se repiti� en la persona del general Jos� Armando Tamayo Casillas, quien fuera jefe del Estado Mayor Presidencial de Vicente Fox.
Al salir, tambi�n fue ascendido a general de Divisi�n y se le puso al frente de la Direcci�n General de Personal de la Secretar�a de la Defensa Nacional.
Su experiencia en mando de tropas se limita en haber comandando dos batallones de Infanter�a: el 56� en Acapulco, Guerrero y el 52� en Guadalupe, Zacatecas. Ambos pasaron la mayor parte de su vida activa en las aterciopeladas posiciones del Estado Mayor Presidencial.
Pero una vez m�s, de algo le sirvi� estar cerca del presidente. El pasado d�a 16, Tamayo fue designado comandante de la X Regi�n Militar con sede en M�rida, Yucat�n pero con extensi�n a Campeche y Quintana Roo.
Si Miranda ha demostrado su inexperiencia en el mando, a Tamayo le acaban de dar una tarea de suyo compleja, por los oscuros acontecimientos ocurridos en el pasado reciente en el sureste mexicano y la creciente presencia del narcotr�fico y su violento accionar, sobre todo en Quintana Roo.
Un poco de historia. El 21 de julio de 2000, en el portal �Vicente Fox en l�nea�, la entonces vocera presidencial Martha Sahag�n, revel� que el nombramiento de Tamayo Casillas fue a propuesta de Ernesto Zedillo.
El general Tamayo, un hombre afable, que siempre ten�a una sonrisa para todos, lleg� al grado de certificar la buena conducta de los hijos de Martha Sahag�n, despu�s de que en un libro se dijo que Jorge Bribiesca utilizaba los aviones del Estado Mayor Presidencial para sus viajes personal.
�Me permito informarle�, le dijo Tamayo a Martha en una carta, �que ninguna aeronave adscrita al Estado Mayor Presidencial ha transportado a alguno de sus hijos a la ciudad de referencia (Houston) ni a otro destino�.
Pero m�s all� de la an�cdota hist�rica, Tamayo Casillas se enfrentar� ahora a los fantasmas del narcotr�fico y sus poderosos promotores.
Nunca ha quedado claro el origen de aquellos aviones DC-9 que bajaron cargados de droga en el sureste, ni los grandes cargamentos que seg�n el Ej�rcito se encontraron en Punta P�jaros, Quintana Roo, presuntamente propiedad de Roberto Hern�ndez, due�o de Banamex.
A principios de la administraci�n pasada, el entonces secretario de la Defensa Nacional, general Vega Garc�a coment� a quien esto escribe su malestar por el hecho de que siempre que se hablaba de narcotr�fico, s�lo se habla de generales: �porqu� no se menciona a los poderosos empresarios y banqueros en cuyas propiedades de Quinta Roo se han encontrado grandes cargamentos de coca�na?
�No es la primera vez que informamos sobre esto; no se dejen sorprender�, dijo el general.
La pregunta es obligada: �A qu� va Tamayo al Sureste?
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