MILENIO y Poresto
Abril 18 de 2007.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� El juego de las vencidas

El presidente lo sabe, porque se lo dijo recientemente el alto mando militar: �no es dif�cil suponer la gravedad del riesgo en que el pa�s caer�a, si las fuerzas armadas no ponen todo de s� para respaldar al jefe del ejecutivo federal�.


La fuerza del narcotr�fico empuj� al gobierno a la l�nea de su �ltima defensa, y lo oblig� a jugar a las �vencidas�, pues como lo acaba de decir el presidente Felipe Calder�n, �mientras m�s violenta sea la conducta de quienes criminalizan a nuestros ni�os y j�venes, m�s en�rgica ser� la respuesta del Gobierno�.
Pero la violencia no se puede combatir nada m�s con violencia. Est� m�s que dicho que esta guerra contra el narcotr�fico nunca se va a ganar a balazos ni mucho menos a las vencidas.
Y no se ganar� por los malos les llevan ventaja a los buenos. Primero, porque ese es su estilo de vida, porque matan por dinero o porque si no lo hacen, ellos ser�n los muertos; porque tienen un gran poder para comprar complicidades; ejemplos hay muchos.
Pero la ventaja m�s grande que tienen ahora es el manifiesto divorcio que se da entre las principales instancias de la seguridad de la naci�n.
Despu�s de la cruzada a la que se lanz� el gobierno de Felipe Calder�n desde sus primeros d�as, con un plan improvisado, sin prop�sitos definidos ni objetivos claros, los operativos se desdibujaron y las fuerzas se dividieron.
De repente, la erradicaci�n, aseguramiento y destrucci�n de enervantes �objetivo primordial de esta guerra-, pas� a segundo t�rmino y se fueron apilando en los archivos el n�mero de muertos, ejecuciones, decapitaciones, ataques con granadas y mensajes sangrientos que ya mueven a pensar en la existencia de �Escuadrones de la Muerte�.
El juego de las �vencidas� puede albergar esta posibilidad.
El presidente Calder�n no tiene mucho espacio y por ello recurre al reto de ser m�s en�rgico que los en�rgicos. Ahora se aferra al millonario decomiso de billetes verdes para decir que destinar� una buena cantidad para apoyar la �Estrategia Nacional de Prevenci�n y Tratamiento contra las Adicciones�.
Los riesgos de andar aprisa son muy altos para un presidente. Primero deber� esperar la decisi�n de un juez sobre el origen, situaci�n y destino de ese dinero, no sea que en alg�n momento salte por ah� un equipo de s�per abogados internacionales que reclamen la propiedad de esos 205 millones de d�lares, de los cuales, por cierto, se dice ya que eran 600.
Ante la descoordinaci�n o divorcio entre las principales �reas de la seguridad, el gobierno federal, m�s que reaccionar y retar, bien le vendr�a hacer un alto en el camino para replantear sus estrategias.
Porque ya se ve que como se hizo desde el principio, nada habr� de funcionar. Y menos, como lo dijo el Procurador General de la Rep�blica, Eduardo Medina Mora en su reciente visita a Espa�a, �si Estados Unidos no asume plenamente sus responsabilidades, ning�n pa�s saldr� victorioso de la lucha contra el narcotr�fico�. Porque ese tema tambi�n es fundamental.
Por lo pronto, el Ej�rcito vuelve a sus misiones de siempre, sin reflectores ni estridencias, como lo demuestran sus m�s recientes informes: �La Secretar�a de la Defensa Nacional continua su extensa lucha en contra del narcotr�fico en todo el territorio nacional�.
Pero no s�lo eso, sus �ltimas operaciones, sobre todo en Monterrey donde detuvo para investigaci�n a 100 polic�as de Nuevo Le�n, y el enfrentamiento armado con un grupo de personas no identificadas, hablan, en el mejor de los casos, de una reacomodo de funciones.
Sin embargo, tambi�n pudiera tratarse de un llamado subliminal de atenci�n de los militares que no est�n dispuestos ya a cargar con el sudor y la sangre mientras otros planean sobre el escritorio c�mo aumentar su influencia sobre el presidente.
El caso del Secretario de Seguridad P�blica federal, Genaro Garc�a Luna es el m�s acabado. Pronto habr� de tener a un mando que unifique a todas las polic�as. Y si Garc�a Luna tiene antecedentes oscuros, m�s los tiene su propuesto subsecretario Jos� Patricio Pati�o, quien en el 2004 fue acusado por la PGR sobre anomal�as en la compra de veh�culos para la Polic�a Federal Preventiva.
Patricio Pati�o habr� de mandar sobre todas las polic�as federales.
As�, el juego de las vencidas no s�lo se da entre el gobierno y el narcotr�fico, sino entre los que encabezan las instancias de alto nivel.
Si Felipe Calder�n permite que sus �hombres fuertes� sigan en ese juego, podr� cumplirse, m�s pronto que tarde, su sentencia sobre la probabilidad de que M�xico se pierda.
Desde luego no se trata de poner a hermanas de la caridad en los puestos clave, pero tampoco de dej�rselos a hombres con un pasado turbulento.
El presidente lo sabe, porque se lo dijo recientemente el alto mando militar: �no es dif�cil suponer la gravedad del riesgo en que el pa�s caer�a, si las fuerzas armadas no ponen todo de s� para respaldar al jefe del ejecutivo federal�.
Es decir�
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