| MIENIO y Poresto
Abril 16 de 2008. Fuerzas Armadas Por Javier Ibarrola � Ni todos los que son, ni todos los que est�n El anunci� militar es sorprendente porque a la luz de muchos otros acontecimientos ocurridos en los �ltimos d�as, tal pareciera que el Ej�rcito trata de curarse antes de que les caiga la enfermedad encima. La Secretar�a de la Defensa Nacional emiti� un comunicado de prensa, el n�mero 76 fechado el 8 de abril, en el que en una acci�n sin precedentes advert�a a la �poblaci�n en general� de que ten�a informaci�n en el sentido de que la organizaci�n �CARRILLO FUENTES�, l�der del c�rtel de Ju�rez, empleando uniformes semejantes a los del uso militar pretende �efectuar actos delictivos ostensibles a plena luz del d�a, a bordo de veh�culos civiles pintados como los del Ej�rcito Mexicano, (y) realizar violaciones tumultuarias durante supuestos cateos a casas habitaci�n, negocios y centros nocturnos�. Adem�s, sosten�a en dicho comunicado que este grupo delictivo intentar� documentar estas acciones con videos e im�genes, para difundirlos en los medios de comunicaci�n y desprestigiar al Ej�rcito Mexicano. �Como parte de esta estrategia, la citada organizaci�n ha venido patrocinando con el mismo fin marchas, plantones y pronunciamientos sin fundamento alguno�. El anunci� militar es sorprendente porque a la luz de muchos otros acontecimientos ocurridos en los �ltimos d�as, tal pareciera que el Ej�rcito trata de curarse antes de que les caiga la enfermedad encima. Que grupos de delincuentes utilicen indumentaria tipo militar o chalecos con las siglas de diferentes cuerpos polic�acos, no es nada nuevo, pero s� lo es que �a plena luz del d�a� pudieran caminar libremente por las calles portando uniformes y armas de alto poder y, peor a�n, cometan �violaciones tumultuarias durante supuestos cateos a casas habitaci�n, negocios y centros nocturnos�. De ser as�, es decir, de ser fidedigna la informaci�n que tiene en su poder la Secretar�a de la Defensa Nacional, esto podr�a encajar perfectamente en la teor�a de la negociaci�n que pudieran haber intentado los grandes narcotraficantes con el gobierno, y ante la negativa gubernamental, se adelanta a advertir a la sociedad de lo que pudiera ocurrir en el futuro inmediato. A ra�z de la reactivaci�n de los operativos militares contra el narcotr�fico, como la �Operaci�n Conjunta Chihuahua�, el Ej�rcito ha ca�do en un bache medi�tico del que no ha podido ser salvado ni con la felicitaci�n emitida a su favor por la C�mara de Diputados ese mismo 8 de abril. Propuesto por la Comisi�n de Defensa Nacional, los diputados aprobaron un punto de acuerdo en el que �se felicita a las fuerzas armadas mexicanas por el extraordinario esfuerzo en su patri�tica lucha contra el narcotr�fico, (y) se rinde un homenaje a los militares ca�dos, expresa su solidaridad con las familias de estos y hace votos para que la seguridad de la naci�n se fortalezca en la mayor brevedad�. Y no se salva, porque resulta que en diversos acontecimientos, los militares que supuestamente cumpl�an �rdenes recibidas, ahora est�n sujetos a procesos penales como presuntos responsables de la comisi�n de delitos de violencia contra las personas causando homicidio y violencia causando lesiones, como es el caso de lo ocurrido en Badiraguato, Sinaloa, sin que se explique satisfactoriamente qu� fue lo que pas�. Badiraguato es una zona dominada por los narcotraficantes y pr�cticamente se vive bajo la ley del revolver. Es muy dif�cil pensar que los soldados primero pregunten �disculpe, �es usted delincuente?� y luego actuar. Otros dos soldados, pertenecientes al 5� Regimiento de Artiller�a en Nuevo Le�n, muertos en un enfrentamiento con polic�as de ese estado, resultaron, seg�n la Secretar�a de la Defensa Nacional, que hab�an desertado poco antes de lo ocurrido, llev�ndose sus armas de cargo. Tampoco se sabe que fue lo que sucedi�. Y por si les faltara algo, en el centro de adiestramiento de de la III Regi�n Militar en El Salto Pueblo Nuevo, Durango, explot� en �un accidente� una granada de fragmentaci�n matando a dos soldados e hiriendo a nueve elementos m�s: un capit�n, un teniente, un subteniente y seis soldados. Demasiados ingredientes para cocinarlos en un mismo perol. El Ej�rcito, que no necesita para nada �puntos de acuerdo� para recibir felicitaciones del Poder Legislativo, por m�s que el mencionado lo agradeci� hasta la melosidad, debe aceptar que su labor no puede estar ce�ida por un cintur�n de castidad. Esto no quiere decir que tengan licencia para matar o violar la ley, pero pobres, muy pobres ser�n sus resultados si van a la guerra con tantas restricciones medi�ticas, derechohumanistas o como aquel que entra al pante�n silbando. No caben en el Ej�rcito ni desertores ni abusivos, pero si se insiste en mandarlos a la guerra atados de pies y manos, o con la amenaza de ser juzgados penalmente por una desafortunada maniobra, muy pronto nadie va a querer vestir el uniforme verde olivo. |