MILENIO
Abril 12 de 2006.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� Armada desarmada

La marina est� formada en la fila de los dineros en espera que le den poco m�s de 33 millones de pesos para comprar un avi�n, cuatro helic�pteros y h�lices nuevas para sus119 unidades aeronavales.

Cuando Vicente Fox integr� su gabinete, alguien que poco conoc�a del tema le sugiri� a Marco Antonio Peyrot Gonz�lez para ocupar la Secretar�a de Marina-Armada de M�xico.
Sin m�s, el presidente orden� que sacaran del caj�n de los innecesarios, que no otra cosa es estar a �disposici�n de personal�, al vicealmirante Peyrot. Lo ascendi� a Almirante y le dio el puesto.
Quiz� por su historial m�s administrativo y docente que operativo, Peyrot ha sido un funcionario d�cil para llevar a cabo maniobras que han dejado muy mal parada a la Armada de M�xico.
Baste se�alar aquel costos�simo viaje de dos barcos a Indonesia para auxiliar a los millones de damnificados por el tsunami y la no menos costosa misi�n a Nueva Orle�ns, durante el hurac�n Katrina, donde ni siquiera los dejaron desembarcar a los marinos mexicanos.
Cuando estall� la guerra en Irak, la Marina adquiri� dos misiles con un costo millonario. Uno de ellos fue usado en maniobras ante el presidente quien, asombrado, vio que no le pegaron ni al mundo.
Desde luego, ��rdenes son �rdenes�, puede decir Peyrot. Tambi�n desmembr� a la Infanter�a de Marina, en parte porque pasaron a formar parte de la Polic�a Federal Preventiva.
Sin embargo, el almirante Peyrot no repar� en insistir ante los diputados que le dieran m�s dinero, porque ya no ten�a para combustible de sus barcos y as� no se puede vigilar nada.
Y fue hasta que se aprob� el presupuesto de egresos para 2006 que espera recibir 33 millones 247 mil 633 pesos para la �Adquisici�n, Reparaci�n y Mantenimiento de Unidades Aeronavales�.
Actualmente la Marina cuenta con 119 unidades aeronavales de los cuales 71 son de ala fija (13 de instrucci�n en la Escuela de Aviaci�n Naval, 12 de patrulla mar�tima, 30 de patrulla costera, 12 de transporte y 4 t�cticos) y 48 de ala m�vil (5 de instrucci�n, 25 de patrulla y 18 de transporte).
Y de los barcos, mejor ni hablar. De las 117 embarcaciones, 83 tienen ya una vida de 50 a�os, pues son parte del armamento usado en la Segunda Guerra Mundial.
Pero el problema m�s grave que enfrenta Peyrot es que la aviaci�n naval no cuenta con el personal necesario, ni en n�mero ni en adiestramiento. Adem�s, los aviones casa C-212 que ahora est�n en proceso de conversi�n a patrulla mar�tima, registran grave desgaste en sus h�lices por estar expuestas a la salinidad y humedad.
Por ello Peyrot quiere que los diputados le cumplan esos 33 millones de pesos para adquirir un avi�n Redigo L-90TP y cuatro helic�pteros Schweizer SAC300C y lo que sobre, para comprar h�lices nuevas.
Desde luego no se le puede regatear al marino su intenci�n de mejorar la Armada, por m�s que le quedan unos cuantos meses para dejar su encomienda.
Pero tal pareciera que se trata de un �ltimo intento por entregar buenas cuentas. Sin embargo, su actuaci�n ha dejado mucho que desear, sobre todo en lo que se refiere al personal que tiene a su mando.
Durante su administraci�n han llegado a este espacio voces de marinos que dan cuenta de graves anomal�as.
Una de estas, firmada por un grupo que se hace llamar �Lobos Marinos�, relata lo siguiente:
�A los oficiales nos dieron de aguinaldo 2 � 3 mil pesos y vea usted c�mo viven y que, adem�s, por ejemplo, algunos de los hijos de almirantes y altos oficiales ocupan las casas que originalmente estaban destinadas a tropa, mariner�a u oficiales. Hay un dispendio incre�ble en fuerza, concentraci�n y uso de los recursos...pero los oficiales y dem�s vivimos con salarios �nfimos y con el temor de ser enviados al mando central, Ciudad de M�xico, donde sabemos que la vida es m�s cara y dif�cil pues ah�, adem�s, debemos rendirles y obedecer ciegamente a los m�ltiples y diversos oficiales que no hacen absolutamente nada. Nunca toman decisiones, pasan sus d�as jugando domin�, cartas e inventando festejos, pachangas y francachelas, tal como se describe la vida de la aristocracia antes de Revoluci�n Francesa. Nos preguntamos muchas y muchos de los que aqu� laboramos: �es esto el cambio? �Es as� que el honor, el civismo y el valor de nosotros se ve engrandecido?�
La Marina, como parte integral de las fuerzas armadas, debe en efecto mejorar en todos sentidos. Pero esto jam�s se lograr� si el mando queda en manos de bur�cratas.
Por lo menos, es de esperarse que con lo ocurrido en la Marina en estos seis a�os, sirva de lecci�n de lo que no se debe hacer.
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