MILENIO y Poresto
Agosto 13 de 2008.

Fuerzas Armadas

Por Javier Ibarrola

� No hay marcha atr�s

�No permanezcan callados ante esta clase de calumnias que afectan la dignidad de las personas y sus familias, as� como el prestigio del Ej�rcito Mexicano, instituci�n que, considero, es la m�s abnegada, sacrificada y �til a nuestro pa�s�.

Tres de los hombres fuertes del presidente sacudieron las estructuras de lo que se ha hecho hasta ahora en contra de la delincuencia organizada, sobre todo el narcotr�fico, en un movimiento envolvente que anuncia la madre de todas batallas y de la que ya no hay marcha atr�s.
Fue el procurador General de la Rep�blica, Eduardo Medina Mora, quien puso una pica en Flandes cambiando a dos de los funcionarios de mayor responsabilidad dentro de la dependencia, para colocar en su lugar, sobre todo al frente de la Subsecretar�a de Investigaci�n Especializada en Delincuencia Organizada, (SIEDO), un personaje del que se dice goza de excelentes relaciones en el primer c�rculo del poder militar: Marisela Morales Iba�ez.
Medina Mora movi� sus piezas para entablar una mejor relaci�n con las fuerzas armadas, de suyo impecables, aunque para algunos de sus colaboradores causa escozor cuando se trata de dar la batalla conjunta.
Dentro del Ej�rcito, se actu� en correspondencia a dicho movimiento, cuando el general Sergio Aponte Polito, comandante de la II Regi�n Militar con sede en Mexicali, Baja California, despu�s de una serie de r�spidos enfrentamientos con las autoridades locales, incluyendo al gobernador y al procurador estatal, a quien el general acus� en reiteradas ocasiones de graves irregularidades y propiciar la desconfianza para que �no existiera m�s la coordinaci�n tan necesaria entre las autoridades militares y su dependencia, para enfrentar y abatir los �ndices delictivos�, fue finalmente relevado de su cargo.
La gota que derram� el vaso fue una muy bien orquestada maniobra medi�tica impulsada por el gobierno local en la que se dec�a que el general Aponte Polito hab�a disparado su arma de cargo dentro de un restaurante.
Aponte Polito esperaba no s�lo que no lo relevaran del cargo, como ya hab�a sucedido por situaciones semejantes en Sonora, Chiapas, Quintana Roo y Sinaloa, sino que alentaba a sus compa�eros de armas, para que �no permanezcan callados ante esta clase de calumnias que afectan la dignidad de las personas y sus familias, as� como el prestigio del Ej�rcito Mexicano, instituci�n que, considero, es la m�s abnegada, sacrificada y �til a nuestro pa�s; por lo tanto, al no defender nuestro honor, dignidad, derechos y bienestar estar�amos defraudando a quienes nos antecedieron en el Heroico Colegio Militar, ense��ndonos las virtudes militares y ser�amos considerados por las nuevas generaciones como unos militares ap�ticos y castrados, lo cual nunca debe suceder porque no somos corruptos y, adem�s, amamos profundamente a nuestro pa�s y buscamos su engrandecimiento�.
La Secretar�a de la Defensa Nacional, acostumbrada a encriptar sus decisiones de mando, realiz� un amplio movimiento en mandos medios y altos, que incluy� a siete generales, 48 jefes y 15 oficiales, todo para informar el pasado d�a 8 que el general Aponte Polito hab�a sido designado presidente del Supremo Tribunal Militar.
Su designaci�n no dej� de extra�ar tanto a civiles como a militares que sab�an de la actuaci�n recia y efectiva del general Aponte Polito en la lucha contra el narcotr�fico en diversas partes del pa�s. Extra�� igualmente el nombramiento de un general de Divisi�n al frente del Tribunal, cuando la legislaci�n Militar sostiene que el grado m�ximo en esa titularidad es de general de Brigada.
D�as despu�s el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galv�n Galv�n, dar�a la nota al revelar que en M�xico hay 500 mil narcotraficantes, es decir, el doble de los efectivos del Ej�rcito y la Armada. Esa es la dimensi�n del enemigo a vencer.
Quiz� por eso, el Almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, Secretario de Marina-Armada de M�xico dio el cerrojazo al plan envolvente que el gobierno de Felipe Calder�n prepara para intentar frenar al narcotr�fico, al decir durante la graduaci�n de la sexta generaci�n de Oficiales T�cnico-Profesionales de Infanter�a de Marina, el mismo d�a ocho del presente mes, que �en apego a las pol�ticas del Gobierno Federal se seguir� fortaleciendo, en calidad y cantidad, la estructura de la Armada de M�xico hasta que las autoridades civiles cuenten con la fuerza suficiente para hacer frente al narcotr�fico�.
El crecimiento incontrolable de la delincuencia obliga a este movimiento, como obliga acelerar la preparaci�n de las agencias civiles de seguridad. Sin embargo, no se puede olvidar que el Ej�rcito es el instrumento que el Estado debe aplicar s�lo para los fines de su supervivencia, es el recurso extremo que si se abusa en su empleo sin atender su esencial finalidad, s�lo se lograr� su desprestigio e ineficacia.
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