Dice la Audiencia Provincial de Valencia que Manuel Gago nunca intentó explotar por sí mismo su creación; presento aquí un documento de 1981 que indica exactamente lo contrario, y que Manuel Gago nunca fue consciente de haber cedido los derechos sobre "El guerrero del antifaz" a quienes lo registraron sin deber hacerlo en 1946. Dice la ley que si alguien registra lo que no es suyo y esto último se puede demostrar, el registro no es válido. ¿Qué pasa, que hay unas leyes para los pobres y otras para los ricos? Una vez más repito que primero viene la usurpación de los derechos sobre el personaje al creador del mismo, y después la imposición de unos malévolos contratos que llevaron al desastre y conclusión prematura de la carrera artística de mi padre, y es posible que también lo llevaran a su prematura muerte a los 55 años, debido por una parte a la sobrecarga de trabajo a que lo sometiron con su "cláusula de exclusividad" que le pusieron en el "contrato" de 1949, un contrato que la Editorial Valenciana dejó de cumpir en 1966 al dejar sin trabajo al dibujante, que tuvo que recurrir a otro medio de vida. |