“El monte es muy grande, si se quema un cacho no pasa nada”

Impresionantes declaraciones de los presuntos incendiarios

a los agentes de las Brigadas de Investigación de Incendios

Ni los desastres medioambientales que provoca el fuego, ni la existencia de decenas de miles de hectáreas calcinadas logran cambiar la percepción ciudadana de que los incendios son buenos para el entorno.

Durante el verano de 2005, en ?? ??- la comarca zamorana de Sanabria, las llamas arrasaron más de diez mil hectáreas de monte. Cientos de incendios intencionados calcinaron prácticamente la mitad de la superficie total del Parque Natural del Lago, convirtiendo un entorno paradisíaco en un erial sin vida, negro como el carbón y pelado como un paisaje lunar. Aquel desastre medioambiental conmovió a medio país, que pudo seguir casi en directo cómo los incendiarios arrasaban día tras día diferentes rincones del parque natural.

De nada sirvieron las llamadas a la cordura por parte de la ciudadanía, ni las súplicas de los turistas, que clamaban desde las playas del Lago mientras contemplaban el incesante ir y venir de los aviones y helicópteros de extinción. Tampoco fueron efectivos los llamamientos de los responsables políticos, más o menos airados en función de la peligrosidad del momento. Los incendiarios siguieron haciendo de las suyas. Su actividad, delictiva por más señas, se detuvo sólo con la llegada de las lluvias otoñales y, dicho claramente, por la combustión de la mayor parte de la vegetación existente en la zona.

Los incendiarios contaron en todo momento con la cobertura de la sociedad sanabresa, donde una ley de silencio a la siciliana protege desde hace décadas a los responsables de la mayor parte de los incendios. En la zona persiste, infiltrada en la conciencia popular, la llamada cultura del fuego, ?? ??- que niega cualquier valor a todo lo que no sea pasto y considera sucio todo lo no sea una pradera libre de árboles y matorral.

Para explicar tan anómala conducta El Mundo de Castilla y León ha tenido acceso a algunas de las declaraciones efectuadas por testigos y presuntos incendiarios a los miembros de las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales, BIIF, integrada por técnicos forestales de la Junta de Castilla y León y agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil.

La lectura de algunas de esas declaraciones produce, cuando menos, estupor y da una idea muy clara de lo que significa el medioambiente para algunos vecinos. "El monte de este pueblo es muy grande, porque se queme un cacho no pasa absolutamente nada", fue todo lo que se le ocurrió comentar a un vecino tras un incendio.

Otros testimonios inducen a pensar en la existencia de un odio casi ancestral. "Mi abuelo se murió con la esperanza de ver aquel pinar quemado, y en su memoria, ese pinar se quemará. Tarde o temprano, se quemará" fue la respuesta de un vecino interrogado por los reiterados focos de fuego registrados en un pinar de repoblación del pueblo.

Algunos vecinos conciben el fuego como una herr?? ??-amienta de limpieza. "Pues hombre, estos montes de arriba de la sierra, si se queman algo también están bien" precisó un vecino. Otro no se recató a la hora de expresar sus gustos paisajísticos. "Los primeros meses sí que llama un poco la atención, pero pasado un tiempo... todo queda muy verde y muy limpio".

La edad también es un grado en esto del fuego. El paso de los años sirve para incrementar el gusto por las llamas y, sobre todo, la habilidad para prender en el monte. Una anciana imposibilitada, y de la que se tiene constancia que ha sido una impenitente incendiaria, tuvo los arrestos necesarios para declarar a los agentes, mientras se quemaban los alrededores del pueblo: "Dios bendiga el alma de los que queman el monte". Otros vecinos, mientras las brigadas de extinción trabajaban a destajo para apagar un incendio tuvieron que escuchar un peculiar consejo: "Dejad a los viejos del pueblo que quemen ellos lo que quieran, ellos saben cómo hacerlo".

Para algunos habitantes de la zona, el fuego es una herramienta útil que lo mismo devuelve al pueblo una zona de pastos repoblada con árboles, como libera los alrededores del casco urbano de maleza. "Esos pinos los plantaron en terrenos del pueblo y la única forma de recuperarlos es quemándolos" ?? ??-fueron las explicaciones de un vecino para aclarar la persistencia del fuego en la comarca. Otro, sencillamente, declaró: "Aquí, si no quemamos el monte, nos morimos todos", aunque nunca aclaró qué tipo de amenaza vital pesaba sobre el pueblo para que fuera necesario arrasar los montes cercanos.

Los trabajos de desbroce realizados en los últimos años por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León no han tenido nunca una buena aceptación por parte de los habitantes de la comarca. "La forma que hay ahora de limpiar el monte no es buena, dejan las ramas en el suelo y cuando viene el fuego se quema todo", fue la valoración que un vecino realizó del trabajo de las brigadas de trabajo silvícola.

La Consejería de Medio Ambiente, por unas causas o por otras, nunca sale bien parada cuando los habitantes de la comarca valoran su trabajo. "La culpa es del ICONA (nombre de un organismo ya inexistente pero que los vecinos utilizan para referirse a los servicios de la Junta), que hace los cortafuegos muy pequeños, tenían que ser cuatros veces más grandes".

Puestos a criticar, a las administraciones no se les perdona nada. Ni siquiera, el dinero que invierte en la extinción de los fuegos. Un vecino, interrogado por la catástrofe que acababa de ocurrir en su pueblo se limitó a lamentar el gasto en combustib?? ??-le necesario para mover un enorme operativo contraincendios. "Lo peor de todo esto es la enorme cantidad de gas-oil que gastan los aviones". Lo de menos eran las hectáreas de monte arrasado.

Tampoco las labores de investigación realizadas por los agentes de la BIIF cuentan con mucho predicamente entre los vecinos, para quien la determinación del lugar donde empezó el fuego es un dato irrelevante e imposible de confirmar: "Eso no hay manera de saberlo, eso es casi como tocar el cielo con un dedo".

[Castilla y León] Publicado el 11/04/2006
Fuente: El Diario de Valladolid, La Crónica de León
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