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Consejos
Las tierras
Las aguas
El aire
La vida
El 5 de mayo se celebró el dia del Medio Ambiente y el 22 de abril el dia mundial de la Tierra, yo pienso que con celebraciones y fiestas no solucionamos los verdaderos problemas del planeta, ¿qué haces tú por el lugar donde vivirás toda tu vida? La Ecología no es un movimiento que simplemente está de moda, es la única oportunidad de dejarles un hogar habitable a nuestras futuras generaciones. Si eres empresario aplica el Dasarrollo Sostenible y has que tu compañía logre la Ecoeficiencia, es la mejor ventaja competitiva que podrás tener.
Los siguientes son algunos consejos para que no empeoremos la salud de nuestro planeta:
Como planeta dinámico que es, la Tierra está expuesta a la acción - generalmente paulatina e imperceptiblemente - de factores que modifican sus características físicas. La erosión de los suelos es resultado de esos procesos y sólo el paso del tiempo revela los estragos que causa. Las aguas, los vientos, las precipitaciones, las heladas, la misma gravitación terrestre son agentes naturales que producen erosión. El hombre, sin embargo, contribuye al daño, quizás con peores resultados por causa de sus irreflexivas acciones.
Se afectan los suelos, por ejemplo, cuando el exceso de población obliga a ocupar el área que antes ocupaba la capa vegetal, cuando las olas del mar erosionan las costas al no tener barreras naturales (como los manglares, arrecifes coralinos, etc), cuando las tierras que se someten a un extenuante ritmo de cultivos pierden su firmeza y terminan sufriendo desgastes.
Las tierra húmedas (pantanos, manglares) se encuentran entre los sistemas que más vida generan. De ahí su enorme importancia ecológica y el peligro que supone su desaparición. Contribuyen a esto último la evaporación del agua y el relleno de dichas tierras par emplearlas en proyectos de desarrollo urbano o industrial, o con fines agrícolas. El agua de esas zonas y la de los lagos y lagunas puede llegar a agotarse cundo es extraída en forma sistemática para el consumo animal o humano, para la agricultura o la construcción.
La degradación de los suelos a contribuido con que la produción per cápita de alimentos ha declinado en unos ochenta países en vías de desarrollo y puede esa cantidad seguir en aumento, con el consiguiente perjuicio para una creciente población mundial que, según estimados, se duplicará para mediados del próximo siglo. Desafortunadamente, aunque el aumento en el uso de fertilizantes químicos puede mitigar la productividad perdida, no detiene ni mejora la degradación; por el contrario, el exceso suele causar más daños ecológicos.
A menudo, una parte de estos fertilizantes alcanza el subsuelo, las aguas subterráneas y, por último, los ríos, lagos y costas. Lo mismo sucede con las sustancias empleadas para combatir las plagas agrícolas. Tales productos llegan a afectar más a los animales, plantas y hombres que a las mismas plagas, que muchas veces crean sistemas de defensa contra los plaguicidas.
Todo recurso parece tener validez durante la guerra. Se arrasan parque nacionales y reservaciones silvestres, el fuego destruye el suelo y la vegetación el impacto de las bombas abre enormes cráteres en la tierra. Agentes defoliantes, gases tóxicos, derrames intencionales de petróleo sobre las costas y combustión incontrolada de pozos son algunos de los medios que el hombre ha utilizado para su propia destrucción y la de la naturaleza. Los movimientos de tropas y equipos pesados, especialmente a través de las zonas desérticas o semiáridas, causan un daño duradero a estos frágiles terrenos. Además a pesar del anunciado fin de la Guerra Fría, los experimentos con armas atómicas, la más terrible y destructora de todas, continúan.
Contaminar el agua es contaminar la vida misma. Todo el ciclo biológico, reproductivo y alimenticio del hombre, los animales y el mar queda profundamente afectado. Ciertos microorganismos son aniquilados por la enorme cantidad de fosfatos y productos químicos vertidos en los mares y ríos. Esto crea capas de algas que, a su vez, aniquilan el vegetal acuático y, al desaparecer éste, se rompe el equilibrio marino.
En la actualidad, todos los mares del mundo están afectados por los derrames de petróleo.
Los ríos son las venas de una gran parte de la humanidad. Desgraciadamente, sus aguas contaminadas son portadoras de enfermedades letales. La sedimentación de aguas negras, las sustancias químicas, y numerosos compuestos inorgánicos provenientes de las plantas industriales, son algunos de los factores que envenenan las aguas de los ríos del mundo.
Cualquier partícula de materia sólida o gaseosa que se acumule en la atmósfera y llegue a producir efectos negativos para la vida o el medio ambiente, es considerada contaminante. La contaminación del aire, puede deducirse, es un viejo problema. Hace un siglo, era causada principalmente por las chimeneas que atestiguaban el auge de la Revolución Industrial. Hoy, las fuentes se han diversificado y los efectos se han expandido.
El carbón, sigue siendo el mayor contaminante, pero las emisiones de los vehículos motorizados, las industrias y la calefacción casera predominan en muchos lugares.
El ingrediente principal del smog urbano es el ozono, uno de los peores contaminantes producidos por los automóviles. Este gas se forma cuando la luz solar hace reaccionar a los hidricarburos con los óxidos de nitrógeno y se ha convertido en una amenaza para muchas ciudades del mundo, causando diversas enfermedades respiratorias.
Efectos para la salud de los contaminantes producidos por los automóviles (*)
Gases que producen el efecto invernadero
Las concentraciones de ozono en la estratósfera protegen de los rayos ultravioleta del sol. Durante las últimas décadas, sin embargo, ha sido detectada una disminución, especialmente en la zona polar antártica, que ha sido atribuida al uso de clorofluorocarbonos y podría ocasionar daños en las cosechas, el plancton marino y los tejidos de los seres vivos.
Las especies biológicas del planeta se exponen a perecer si la que está dotada de mayor capacidad intelectual persiste en sus errores. El hombre destruye ecosistemas complejos del reino animal como son los arrecifes coralinos. Formados en los mares cálidos, en ellos conviven también especies vegetales, los organismos productores (algas superiores y fitoplancton), además de los organismos consumidores (crustáceos, moluscos, peces, etc). Las bacterias, por su parte, actúan como descomponedoras para renovar ti el sistema. Aunque de gran estabilidad y renovación, la contaminación les taca hasta la extinción. Los manglares, como los corales, tienen una función utilitaria realmente valiosa al actuar como filtros de impurezas terrestres y barreras antierosivas, pero a pesar de ello muchos los consideran terrenos pobres e inútiles. Con este errado criterio se destruyen plantas de enorme utilidad ecológica. Las hojas del mangle son descompuestas por microorganismos que inician así la cadena alimentaria de un importante segmento de la comunidad acuática del trópico.
En la actualidad ha desaparecido el 85 % de los bosques de África, el 70 % de los de Asia y el 50 % de los de Latinoamérica. La deforestación ocurre por efecto de la lluvia ácida, de las prácticas agrícolas erróneas y de la tala, muchas veces realizada en nombre del desarrollo y del progreso.
Directa o indirectamente, el hombre se ha convertido en el peor amigo de los animales. La caza excesiva causa considerables bajas en el número de ejemplares; de otro lado, la destrucción del hábitat natural arruinas las probabilidades de reproducción. Pero la acción humana incluye también la introducción de especies depredadoras o competidoras por los limitados medios de subsistencia, la contaminación del entorno con sustancias y objetos peligrosos, el uso de avíos de pesca que no discriminan su presa, el comercio incontrolado de especies y otros. En este sentido, son notorios los casos de cientos de delfines atrapados y muertos en las redes de los pescadores de atún y la alarmante disminución en el numero de los ejemplares de la fauna africana, especialmente el elefante y el rinoceronte negro.
Aunque muchos regulan algunas de las prácticas anteriores, queda mucho por hacer. Hoy existe en casi todos los países del mundo algún animal en peligro de extinción. La creación de zonas protegidas para la vida silvestre es una de las medidas necesarias para garantizar la biodiversidad y la conservación del medio ambiente. Pero muchas carecen de adecuada vigilancia o permiten actividades perjudiciales. El turismo en estos lugares, siempre que se limite en número y recorrido, es incluso deseable por su valor educacional y por su contribución económica al mantenimiento de las instalaciones, aunque en algunos casos los animales salvajes se convierten en "mendigos" de la basura que dejan los visitantes.