Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza                                                                      noviembre 2000

 

 

Uso de locus de características cuantitativas (QTL) para

detección de genes relacionados con resistencia de las

plantas a hongos fitopatógenos.

 

 

Juan R. Jiménez Rojas

N° 691

 

 

 

 


Introducción

 

 

Los hongos patógenos de plantas han provocado importantes impactos económicos y sociales a la humanidad desde la evolución de las sociedades agrícolas. Por ejemplo, en el último siglo la hambruna Irlandesa de la papa causada por el hongo Phytophthora infestans,  provocó la muerte de aproximadamente 1.5 millones de personas y una emigración a gran escala de Europeos a Norte América. De igual forma, en esta misma región (1970), el Tizón Foliar del maíz causado por Cochliobolus heterostrophus destruyó aproximadamente un 15 % de este cultivo en los Estados Unidos, causando pérdidas superiores al $1 billón (McDonald y McDermott, 1993).

 

Según Agrios (1995) las plantas, a través de su evolución o mejoramiento sistemático, han adquirido uno o

varios genes que las hacen resistentes y las protegen de la infección o de las enfermedades severas.   Esta resistencia es debido a que pertenecen a grupos taxonómicos que son inmunes a esos patógenos por que tienen genes que les proporcionan resistencia directa ante los genes que determinan la virulencia del patógeno en particular (resistencia verdadera) o bien debido a que por varias razones las plantas escapan o toleran la infección causada por esos patógenos (resistencia aparente).

 

En 1982, Vanderplank consideró que la resistencia era controlada por unos pocos genes y no por la acción poligénica entre muchos de ellos.   Además, relacionó que si la herencia de la resistencia fuera gobernada por muchos genes, la dispersión genética sería muy grande y si la resistencia fuera poligénica, con muchos genes segregando independientemente, estos podrían permanecer ligados con caracteres agronómicamente pobres.   Lo que Gutteridge (1987) define la segregación como la separación de alelos en cromosomas homólogos durante la meiosis, de modo que cada alelo se sitúa en un cromosoma diferente.

 

Para reforzar su aporte, Vanderplank,  hace cita de varios autores: Huges y Hooker, y Jenkins, quienes concluyeron que la resistencia a Helminthosporium  turcicum en maíz es gobernada por pocos genes y sugieren que entre 3 y 6 genes.   Kim y Brewbaker, los que estimaron que la resistencia a Puccinia sorghi en maíz está regida por 1.3 pares de genes en promedio y Parlevliet, quien estimó que el periodo de latencia de Puccinia sorghi en cebada fue controlado por un gen de efecto grande y otros cinco de efecto pequeño.

 

Para 1995, Phillips et al., la resistencia se clasifica en dos grupos: la resistencia que está controlada por varios genes se denomina resistencia horizontal o poligénica y la resistencia dominada por uno o pocos genes se llama resistencia vertical u oligogénica, y Cervera et al., en 1993,  amplía diciendo que la resistencia puede ser transferida por medio de un gen simple o por un grupo de genes estrechamente ligados.  

 

Este efecto de ligamiento génico, Marini et al. (1993), lo definen como una tendencia de los genes no alélicos de un mismo cromosoma o grupo de ligamiento a penetrar juntos en los gametos; agregando, como regla general, que el ligamiento no es completo y los pares de genes de la mayoría de los grupos de ligamiento se transmiten, al menos parcialmente, con independencia unos de otros.   Además, indica que a la representación esquemática de un grupo de ligamiento, con los genes en su posición relativa, se le conoce como el mapa de ligamiento o mapa genético.

 

La información genética de todos los organismos está codificada en el ADN, el que existe en el cromosoma en su mayor parte.   Esta información está codificada en forma lineal, según el orden de sus bases nitrogenadas (adenina, citosina, guanina, timina) y cada tres pares (tripletas) de bases adyacentes codifica para un aminoácido en particular (Agrios, 1995).   Por lo anterior, Toojinda et al. (1998) consideran que el análisis del genoma es una herramienta muy importante para la disección de fenotipos complejos y la manipulación determinada de esos fenotipos en programas de mejoramiento.

 

El conocimiento de los genes específicos asociados con las características agronómicas facilita mayor entendimiento en el ámbito bioquímico de los procesos responsables de características como rendimiento, resistencia a enfermedades y cualquier otro carácter de la planta (Phillips et al., 1995).   Además, por medio de la combinación de ADN de individuos resistentes y susceptibles ha sido posible ubicar los genes responsables de la resistencia a enfermedades de las plantas (Pérez-Enciso, 1998).

 

Los caracteres de herencia de las plantas son denominados como cualitativos o cuantitativos, dependiendo del número de genes que los controlan y la importancia del ambiente en su expresión.   Los caracteres cualitativos son controlados por uno o varios genes mayores que no son marcadamente influidos por el ambiente; mientras que los caracteres cuantitativos son caracteres que están regulados por muchos genes y muestra una distribución continua de fenotipos.   Esta variabilidad está asociada con la segregación de múltiples genes menores o poligenia, los cuales tienen pequeños efectos individuales y son marcadamente influidos por el ambiente (Fehr, 1987).   En la mayoría de los trabajos en genética y fitopatología, se considera a la herencia poligénica y la variación continua como sinónimos (Vanderplank, 1982).

 

Para efectos del presente trabajo de revisión, nos centraremos específicamente en los aspectos genéticos y de estudio de los caracteres cuantitativos, conocidos como QTLs.

 

 

 

Objetivos

 

  1. Definir el concepto de QTLs.
  2. Tratar la aplicación de los QTLs en el estudio de la resistencia contra hongos fitopatógenos.
  3. Referir el uso de los marcadores moleculares en la detección de los QTLs

 

 

 

 

 

 

Locus de caracteres cuantitativos

 

 

A la rama de la genética que está relacionada con la herencia de aquellos caracteres que difieren entre individuos en cantidad más que en tipo; cantidad más que en calidad se le conoce como genética cuantitativa.   Por ejemplo, tasa de crecimiento en muchas especies (Jain, 1992).

 

Según Tanksley (1993), los caracteres cuya variación fenotípica es continua y determinada por la segregación de más de uno y a menudo por muchos locus o genes se denomina características cuantitativas y su herencia se conoce como poligénica.   A los locus individuales que controlan una característica cuantitativa se les denomina poligenes o QTL (Quantitative Trait Loci o Locus de Caracteres Cuantitativos).   Patterson et al., citado por Pérez-Enciso (1998) reportan que en gran número de experimentos se han localizado regiones en el cromosoma vegetal que contienen genes que afectan características cuantitativas; a lo que Klug y Cummings (1999) denominan a estas regiones como locus de características cuantitativas.  

 

Muchas de las características que definen una planta están determinadas por los poligenes o QTL, dentro de las cuales se menciona el rendimiento, vigor, tamaño de semilla y resistencia a algunas enfermedades (Phillips et al. 1995).   Estos QTL son heredados de la misma forma que los genes mayores; ellos segregan, recombinan y exhiben ligamiento, mostrando el mismo rango de prioridades en transmisión y acción que los genes mayores.   Algunos QTL exhiben dominancia pura con cierta frecuencia, mientras que otros son completamente aditivos para la misma característica y población (Edwards et al. y Weller et al., citados por Phillips et al 1995).

 

De acuerdo con Hiorth (1985), los caracteres cuantitativos tienen la característica que pueden ser medidos.   De ahí que Fehr (1987) exprese que el estudio de la herencia de caracteres cuantitativos es, en algunas veces, definido como genética matemática o estadística, debido a los conceptos matemáticos o estadísticos usados en su análisis.   A lo que Jain (1992) agrega que en la variación cuantitativa, cada individuo está representado por un valor numérico.   Por lo que los métodos estadísticos, desde el punto de vista de media, varianza y covarianza, son los más apropiados, y debido a que la distribución de frecuencias de la mayoría de los caracteres cuantitativos (métricos) se aproxima a la curva normal, es posible usar las propiedades de la distribución normal y aplicar la técnica estadística apropiada para validar las inferencias.

 

 

 

Cómo detectar QTLs en el genoma de una planta

 

 

La determinación de los QTLs o locus relacionados con características cuantitativas, es útil en el mejoramiento genético vegetal; por que ellos pueden servir como marcadores para la selección de plantas en estado temprano de desarrollo (semillas, plántulas, otras) y por que actualmente es posible no sólo encontrar el locus que está ligado con una característica, si no también identificar el gen asociado a este locus (Phillips y Fritz 1995).

 

El ligamiento es un término usado para describir las distancias entre dos locus en un mismo cromosoma.   En general, si los locus están ubicados en cromosomas separados no están ligados.   Un mapa de ligamiento permite encontrar la distancia entre esos cromosomas y otros que se sitúen entre ellos (Phillips et al 1995).

Según Grisel y Crabbe (1995), el QTL está localizado muy cerca de un gen conocido en el mismo cromosoma, lo que significa que el mapeo genético previo puede ser usado como un marcador para los QTL; pudiendo predecir con alta probabilidad que en el lugar donde se ubican esos genes también están los QTL.   Phillips et al (1995) y Tanksley et al., citado por Lee (1996), amplía este concepto al mencionar que las características fenotípicas son transmitidas en asocio con los marcadores moleculares, por lo que es probable que los genes que afectan esas características estén también asociados con esos marcadores; y ya que los datos de los marcadores han sido integrados dentro de un mapa de ligamiento genético, las comparaciones entre los patrones de la herencia de esos marcadores con los datos fenotípicos, permiten detectar áreas en el cromosoma relacionados con las características cuantitativas.

 

Otros autores como Goffinet y Mangin (1998) en su estudios sobre las diferentes técnicas usadas para detectar QTLs, citan a Lander y Bolstein, quienes aseguran que es posible estimar el mapa de ubicación de los QTLs y el efecto de aditividad o dominancia de un QTL, usando el mapeo de intervalos basado en la estimación máxima posible.

 

El uso de marcadores moleculares ha facilitado el potencial para construir mapas genéticos de distintas especies vegetales, lo que ha su vez ha facilitado determinar la ubicación en el genoma y la acción individual de los QTL.

 

 

 

Mapas de ligamiento genético

 

 

El ligamiento es un término usado para describir las distancias entre dos loci.   En general, si los loci están en cromosomas diferentes, ellos no están ligados (Marini et al. 1993)

 

El mapeo, basado en RFLP por ejemplo, involucra una copia simple de ADN que se clona a partir de la especie de interés y se usa como sonda para seguir su segregación en las regiones homólogas del genoma de individuos pertenecientes a una población segregante (una F2 o retrocruce).   El ligamiento se puede establecer usando análisis de RFLP, RAPD o microsatélites (Cervera et al. 1996)

 

 

Distancias genéticas

 

 

La estimación de la distancia genética entre dos loci se fundamenta en la probabilidad de que ocurra un entrecruzamiento entre ellos, lo cual está en función de la distancia que los separa.   Existen dos formas para medir las distancias genéticas: la forma obvia usando el número de nucleótidos y la forma no tan obvia, utilizando las fracciones de recombinación, expresadas como unidades.   Por ejemplo, asumiendo detalladamente tres loci: Aa, Bb y Cc.   Los genes A, B y C son genes que codifican para color morado, tamaño grande y forma plana de la semilla, respectivamente, y que son alelos dominantes, tanto en condición de homocigosis como heterocigosis.   Cuando los alelos recesivos a, b y c están en condición homocigota, las semillas serían blancas, pequeñas y redondas.   Luego de la fertilización exitosa, la que permite la formación del gameto diploide y la semilla, los individuos recombinantes aparecerán en la nueva generación.   Si una de cien nuevas plantas es recombinante, existe entonces una unidad de mapeo o centiMorgan de separación.   Cualquier frecuencia igual o mayor al 50% significa que los genes no están ligados y es muy probable que se encuentren en cromosomas separados (Phillips et al. 1995).  

Estos últimos autores, en su trabajo sobre el mapa genético de un retrocruce en cacao, determinaron el ligamiento por comparación del número de bandas amplificadas en común, para lo cual usaron el análisis con RAPDs.   Así, por ejemplo, los cebadores 557 y LO3 mostraron el mismo patrón de bandas polimórficas presentes o ausentes en 136 de los 137 árboles estudiados.   Con este resultado, la frecuencia de recombinación o distancia de mapa es de 0.7 cM ({1/137}*100)

 

El análisis de ligamiento sólo es posible realizarlo si se usa una población segregante.   Esto por cuanto el ligamiento sólo puede ser establecido comparando las similitudes y diferencias existentes entre marcadores en un número grande de plantas (Phillips y Crouzillat 1999)

 

 

 

Marcadores moleculares usados en la detección de QTLs

 

 

El análisis con marcadores moleculares para la identificación de QTLs ha sido realizado, principalmente, mediante el análisis de varianza de los factores simples y el mapeo de intervalos.   El mapeo de intervalos permite la exploración completa de la información dada por un mapa de ligamiento genético y la evaluación de la probable ubicación cromosomal de los QTL putativos.   Recientemente, dos programas de computadora, el MAPMAKER y su compañero el MAPMAKER-QTL han sido desarrollados para construir mapas genéticos e implementar el mapeo de intervalos (Lee et al. 1996).

 

Existen dos tipos de marcadores moleculares: las proteínas (i.e. Isoenzimas) y los marcadores de ADN.   Dentro de este último grupo se incluyen los RFLP (Restriction Fragment Lenght Polymorphism o Fragmentos de Restricción de ADN de Longitud Polimórfica) y los PCR (Polymerase Chain Reaction o Reacción en Cadena de la Polimerasa); dentro de los cuales se encuantran los RAPD (Random Amplifly Polymorphism DNA o ADN Polimórfico de Amplificado al Azar), los microsatélites (Phillips et al 1995) y el análisis con AFLPs (Bai et al. 1999).  

 

Según la literatura citada, los marcadores de ADN son los más ampliamente usados para ubicar los caracteres cuantitativos relacionados con la resistencia de algunas plantas contra hongos.

 

 

Marcadores RFLP

 

 

Los RFLP son fragmentos de ADN que se ligan a cadenas cortas de nucleótidos para luego hacer hibridación con el ADN de interés previamente digerido y ver si existen similitudes entre la cadena de ADN conocida y alguna porción del genoma de la planta estudiado (Tanksley, 1993).   Los RFLP permiten el uso de un gran número de marcadores y los patrones pueden determinarse en el ADN extraído en cualquier época de la vida del organismo.   Se utilizan en pruebas para varias especies, permiten la detección de alelos codominantes, son de herencia mendeliana estable y requieren del conocimiento de las secuencias de ADN que están utilizando (Waugh y Powell 1992).

 

Los marcadores RFLP son de naturaleza molecular y son lugares de corte de nucleasas específicas (Klug y Cummings 1999).   La localización de los QTL en el cromosoma y la habilidad de ligamiento de estos marcadores permite buen poder de predicción de la composición genética de una población segregante (Ottaviano et al. 1992).

Con la técnica de RFLPs se detecta variación en la secuencia de DNA entre las secciones homólogas de los cromosomas. Los fragmentos se obtienen por digestión del DNA de interés con enzimas que lo cortan en secuencias específicas, estas enzimas se conocen como endonucleasas de restricción.   El ADN fraccionado se somete a desplazamiento eléctrico en geles de agarosa, y de acuerdo al tamaño del fragmento (cantidad de DNA) serán los patrones de migración, de tal forma que los fragmentos muy grandes quedarán más cerca del polo con carga positiva del campo eléctrico mientras que los fragmentos más livianos tendrán mayor distancia de migración (McDonald y McDermott 1993).

 

Más específicamente, el análisis RFLP consiste de cinco pasos: 1) digestión de la muestra de ADN con enzimas de restricción, 2) separación de los fragmentos de digestión mediante electroforesis, 3) transferencia de los fragmentos separados a una membrana de papel o nylon, 4) hibridación del ADN con una sonda específica y 5) detección de las bandas de hibridación. (Phillips et al 1995)

 

Técnicas moleculares, como RFLP, han sido usadas con el objetivo de detectar marcadores moleculares asociados con la herencia simple o rasgos complejos (QTL) en Álamo, especialmente aquellos relacionados con la resistencia a enfermedades y caracteres de importancia económica (Bradshaw y Stettler citados por Cervera et al. 1996)

 

 

Análisis PCR

 

 

La segunda categoría básica para detectar variación a nivel del DNA, la constituye la técnica in vitro para la síntesis enzimática de secuencias específicas de ADN conocida como reacción en cadena de la polimerasa (PCR).   En ella, fragmentos particulares de DNA son amplificados por PCR para obtener grandes cantidades de ADN, que son fácilmente identificables en geles de agarosa.   A comienzos de la década anterior se desarrolló el procedimiento conocido como DNA polimórfico amplificado aleatoriamente (RAPD), en el cual, el principio básico es que por virtud de la secuencia corta del primer, existe una alta probabilidad de que dos sitios iniciadores (priming) en orientación invertida y con alta cercanía ocurran en el genoma. (Williams et al 1990; Burdon 1993).   En un corto periodo, el análisis con PCRs, ha sufrido modificaciones, que además de RAPDs  ha generado técnicas nuevas como los microsatélites (Saiki et al., citado por Phillips et al. 1995)

 

Al igual que los RFLP, la técnica RAPD genera un número grande de marcadores, pero a diferencia de la primera, no requiere el desarrollo de sondas específicas para cada especie, ni tampoco el uso de sustancias radioactivas.   Por esta razón puede ser realizada en forma mucho más rápida.   Además, las cantidades requeridas de ADN son 100 veces menores a las usadas en los RFLPs.   Los marcadores RFLP se comportan como marcadores codominantes, mientras que los PCR poseen alelos que interactúan de manera dominante / recesiva. (Phillips y Crouzillat 1999).

 

Según Ghandclément y Thomas (1996), en el caso de una línea de repollo resistente a Plasmodiophora brassicae, los alelos para resistencia de dos QTLs parecieron ser dominantes sobre los responsables de la susceptibilidad.   Los autores mencionan a Landry et al., quienes detectaron 2 QTLs para la resistencia contra la raza 2 de este hongo.

 

 

 

 

Análisis de microsatélites

 

Los microsatélites son regiones de secuencias pequeñas y repetidas de ADN, las cuales pueden o no estar asociadas con genes.   Dado que, la repetición por sí misma no codifica para formar ninguna proteína y debido a que las secuencias de ADN pueden expandirse y recombinarse más frecuentemente que otros tipos de secuencia, estas regiones son a menudo altamente variables y consecuentemente útiles para medir similitudes entre especies o variedades muy relacionadas.   La tecnología para el análisis de microsatélites es similar a la usada para el análisis RAPD, con la adición de una evaluación inicial y un paso secuencial (Couch, 1995).

 

 

 

Marcadores AFLP

 

 

Los AFLP (Amplified Fragment Lenght Polymorphism) combinan la digestión con enzimas de restricción y la técnica con PCRs   Involucra la digestión del ADN genómico con dos enzimas de restricción, una de ellas cortando frecuentemente y la otra no tan frecuente (Karp et al., 1997).

 

La aplicación de los PCRs, especialmente los AFLPs, ha sido exitosamente usado para detectar caracteres genéticos simples y QTLs (Bai et al. 1999).   Una de las ventajas de los AFLPs es el alto número de marcadores que pueden ser analizados por experimento (Cervera et al. 1996).

 

 

 

Ejemplos del empleo de los QTLs para la detección de locus

de resistencia contra hongos fitopatógenos

 

 

El análisis de QTL fue usado para mapear QTLs que confieren resistencia a Puccinia striiformis en plantas adultas de cebada.   Hay un importante QTL para resistencia, tentativamente mapeado en al cromosoma tres.   Para ello se usó un análisis multivariado para establecer grupos de tentativos de ligamiento; de esta forma fueron reconocidos cinco locus al usar marcadores de AFLP y un locus a través de marcadores de RAPD, juntos en el mismo cromosoma (Toojinda et al. 1998).

 

En trigo, RFLPs y RAPDs, han sido usados para estudiar la enfermedad conocida como Roña del Trigo (Fusarium gramminearum) y muchos marcadores fueron identificados con los QTLs para la resistencia contra este hongo; aunque todos estos marcadores explican una pequeña porción de la variación (Bai et al. 1999).

 

En la base del mapeo genético en Soya, algunos caracteres cuantitativos han sido investigados y las regiones del genoma donde se controlan esos caracteres han sido identificados por medio de marcadores de AFLP (Lee et al. 1996).

 

Pecchioni et al. (1996) encontraron el mayor gen para la resistencia cuantitativa de la cebada contra Pyrenophora gramínea, agente causal de la raya foliar, la cual fue mapeada con AFLPs en una población doble haploide derivada del cruce Proctor x Nudinka.   El cultivar Proctor es cuantitativamente resistente mientras que Nudinka es altamente susceptible.   Los autores detectaron dos locus de resistencia contra el hongo, ambos donados por el cultivar Proctor.   El primero de ellos en el brazo M del cromosoma 1 y el segundo en el brazo P del cromosoma 2.  El mayor QTL de resistencia se encontró en una región del cromosoma 1, expandiéndose más de 70 cM.   Este fue ubicado entre los marcadores RFLP denominados CD 0673 y BG 143, a 2,1 cM del primero y 1,0 del segundo.

 

Fidgore et al., citados por Ghandclément y Thomas (1996), estudiaron la resistencia a Plasmodiophora brassicae, agente causal de la enfermedad denominada “clubroot”, en la población F2 del cruce entre Brassica oleracea L var acephala resistente y la coliflor Brassica oleracea L. var botrytis susceptible; usando para el análisis marcadores del tipo RAPD.   Encontraron 3 QTLs en la población F2, uno dominante proveniente del brócoli, otro QTL provino de la coliflor y el tercero fue debido a un estado heterocigoto.

 

Saghai et al. (1996) descubrieron, en sus estudios sobre la resistencia del maíz a la “grey leaf spot” (Cercospora zea-maydis), que un QTL en el cromosoma es responsable de ente 65 y 56% de la varianza, el cual es el efecto mayor reportado hasta la fecha para cualquier carácter cuantitativo.

Cervera et al. (1996) con el objetivo de identificar los marcadores moleculares ligados a la resistencia contra el tizón foliar, causado por el hongo Melampsora larici-populina, en la especie forestal Populus sp (Popplar Wood); una especie de gran interés económico en Europa, Canadá y EE UU, combinaron dos diferentes técnicas: 1) la tecnología de marcadores de alta densidad, AFLP, la cual permite el análisis de miles de marcadores en un relativo corto tiempo y 2) el análisis de segregación masal (BSA, en inglés), un método que facilita la identificación de marcadores que están altamente ligados al locus de interés.   Se identificó una íntima relación de los marcadores AFLP con el locus donde se ubica la resistencia.   Para el estudio utilizaron una progenie híbrida derivada de cruces ínter específicos con cruces controlados entre P deltoides  resistente y P vigna susceptible.   Los porcentajes de segregación de plantas resistentes y susceptibles sugirieron que un simple locus dominante definió la resistencia.   Este locus, el cual fue llamado Melampsora resistente (Mer), confiere resistencia contra E1, E2 y E3, tres razas diferentes del hongo.

 

Utilizando la población del retrocruce Catongo x (Catongo x Pound 12), ambos susceptibles, y el mapa de ligamiento genético, Phillips y Crouzillat (1999) pudieron identificar 5 locus relacionados con la resistencia a Phytophtora palmivora en Cacao, ubicados en 5 de los 10 grupos de ligamiento que componen el mapa genético; lo que aparentemente explica la naturaleza poligénica de la resistencia a este hongo.   En un trabajo preliminar sobre este mismo tema, Phillips et al., en 1995, lograron determinar que la resistencia estaba explicada en 3 locus ubicados en dos cromosomas diferentes, identificando el QTL de mayor importancia ligado al marcador RAPD  AJ 02.   Este último, ligado con el marcador CCG 1198 en un intervalo de 7,4 cM en el cromosoma 8, representan un locus que explica más del 12% de la característica total.

 

Lefebvre y Palloix (1996) estudiaron la resistencia de la pimienta a Phytophtora capsici usando 94 líneas doble haploides derivadas de la F1 del híbrido específico obtenido del cruce entre Perennial, resistente, y Yolo Wonder, susceptible.   Para el análisis usaron 119 marcadores de ADN, 56 de ellos dentro del grupo de los RFLP y 59 a los RAPD.   Se encontraron un total de 13 QTLs confirmando la naturaleza poligénica de la resistencia. El QTL ligado al marcador tg 483 representa el de mayor efecto sobre la resistencia.   El valor de r2 global obtenido con QTLs aditivos, por un lado, y QTLs epistáticos, por el otro, fue similar y representan el 73% y 62% de la varianza, respectivamente.

 

Saghai et al. (1996) experimentaron la resistencia a “grey leaf spot ”Cercospora zea-maydis  en maíz.   Para el ensayo se utilizó plantas de maíz obtenidas de un cruce entre la línea B73 (susceptible) y Va 14(resistente) para generar una población F2.   La evaluación se hizo por medio de 78 marcadores del grupo de los RFLP y usando 239 individuos de esa población.   Los QTL que se localizaron en cromosomas 1, 4 y 8 tuvieron gran influencia sobre la resistencia a C zea; cada uno explica el 35-56%; 8.8-14.3% y 7.7-11.0% de la varianza, respectivamente.   Además, los autores encontraron que la ubicación del gen de resistencia contra la raza 1 de Cochliobolus carbonum coincide con el QTL del cromosoma 1 y el QTL en el cromosoma 8 está íntimamente ligado 2 genes de resistencia contra Exserohilum turcicum (= Helminthosporium turcicum).

 

 

 

Conclusiones

 

 

 

 

 

 

 

Refrencias bibliográficas

 

 

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