LA MORAL Y DOCTRINA DE LA IGLESIA CATOLICA

DOMINGO 1RO. DE CUARESMA

9 Marzo de 2003

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Sermón del Domingo


   

Queridos Hermanos:

Todo bautizado en la verdadera fe recibe las tres virtudes teologales de fe, esperanza y caridad. Estas son dones sobrenaturales de la gracia de Dios. Nadie amerita estos dones sin embargo son ofrecidos a todo ser humano.

Por virtud del sacramento del Bautismo, la persona se convierte en un miembro más del Cuerpo Místico de Jesucristo. También conocido como Iglesia Católica. No existe ningún tipo de unión con Jesucristo fuera de esta institución visible. Esta es la razón por la cual la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo en materias de fe y moral; clara e infaliblemente enseña que nadie se puede salvar a menos que reciba el bautismo de agua, o de deseo. Es decir, el deseo sobrenatural de recibir el Sacramento y estar unido a la Iglesia. En cada caso, sin embargo, debe existir el acto interno de la voluntad correspondiente a la gracia sobrenatural de la fe.

Poco después de recibir la fe sobrenatural, la esperanza y la caridad, el efecto de estas gracias empiezan a manifestarse. "Y es en este momento en que el alma es guiada por el espíritu al desierto, para ser tentada por el demonio."

Solo las almas que empiezan su vida construida por las enseñanzas de Jesucristo y Su Iglesia son las almas que entran al desierto espiritual a la batalla contra Satán.

Los mismos infantes cuando son bautizados empiezan a deslumbrar la belleza de la gracia de Dios, hasta el momento en que son corrompidos por las personas a su alrededor. Los niños pequeños son encaminados por sus propios padres ya que estos se han rendido ante las tentaciones del demonio. Padres virtuosos generalmente tienen hijos virtuosos.

Se consideran padres virtuosos aquellos que han sido llevados al desierto espiritual de la tentación para probar su amor a Dios sobre el amor a las cosas de este mundo aun sobre su mismo amor propio. Por esta razón Jesucristo justamente dice que de todas las cosas que el hombre tiene como valiosas, ninguna de ellas debe ser mayor que el amor y obediencia a Dios.

Y es precisamente porque no existe salvación fuera de la Iglesia católica que el demonio ha siempre inspirado a quienes ponen su felicidad en las cosas de este mundo, que ataquen a Iglesia de Jesucristo.

El verdadero cristiano sabe que siempre existirá tensión entre la ciudad de Satanás y la Ciudad de Dios. El sabe que, como dice San Agustín: "Cuando el hombre vive, de acuerdo a los hombres y no de acuerdo a la voluntad de Dios, es como el Demonio." (La ciudad de Dios).

La tentación o atracción es siempre vivir de acuerdo a la voluntad del hombre, es decir según la naturaleza caída, naturaleza desprovista de la gracia sobrenatural.

A este respecto, Santo Santiago Apóstol de manera conmovedora dice:

"Nadie en la tentación diga: "soy tentado por Dios" Porque Dios ni puede ser tentado al mal ni tienta a nadie."

Si la tentación no viene de Dios, entonces cual es su origen? El mismo apóstol nos da la respuesta: "Cada uno es tentado por sus propias concupiscencias, que le atraen y seducen".

Sin embargo, la tentación misma no es pecado, es decir, una ofensa en contra del orden establecido por Dios. Mucha gente confunde la tentación con el pecado. Escuchemos lo que continua diciendo el apóstol: "Luego la concupiscencia, cuando ha concebido pare el pecado, y el pecado una vez consumado, engendra la muerte."

No os engañéis hermanos míos carisimos, termina diciendo el Apóstol. Conforme pasa el tiempo, existen más y más tentaciones que asechan al verdadero cristiano. Por verdadero "cristiano" se entiende los miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo, que no han sido separados de Este ya sea por herejía (falsa doctrina), cisma (desobediencia) o por excomunión (escándalo publico).

No nos hagamos ilusiones ni nos engañemos cometiendo algún error al respecto: "Porque quien observe toda la ley, pero quebranta un solo precepto, viene a ser reo de todos." (Epístola de Santo Santiago Apóstol. 2-10).

Nuestra obligación como cristianos es particularmente probada en estos días. La injusticia desfila como justicia y prueba la verdad de la que habla San Agustín: "En la ausencia de la justicia, que es soberano sino crimen organizado? Porque: Que son las bandas de crimen organizado sino gobiernos mezquinos? El verdadero cristiano debe luchar para que no prevalezcan los depredadores.

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