LA MORAL Y DOCTRINA DE LA IGLESIA CATOLICASAN PEDRO Y SAN PABLO29 Junio de 2003 |
Sermón del Domingo
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El presencia del anticristo esta ante nosotros mucho más cerca de lo que creemos.
La gran apostasía predicha por san Pablo en su epístola a los fieles de Tesalónica ya no esta abierta a la especulación ya es una realidad.
Así como fueron tiradas al viento las palabras de su santidad el Papa León XIII al declarar invalidas las ordenaciones de los sacerdotes y obispos anglicanos; de igual forma, la verdad y realidad sobre la gran apostasía ya sobre nosotros, es ignorada y hecha a un lado o transferida a una fecha posterior, preferentemente donde los individuos no necesiten tomar una decisión inmediata.
La presencia del anticristo y sus seguidores no son una mera ilusión, cuento o mito, muy por el contrario son una realidad evidente.
Al celebrar a los dos pilares de la Iglesia católica, los santos apóstoles Pedro y Pablo, nuestros pensamientos son elevados hacia las realidades sobrenaturales. No podemos hacer otra cosa que comparar sus vidas y muerte a la de los líderes religiosos actuales.
El movimiento ecuménico (así llamado) buscó asegurar a los católicos que todas las actividades que se han estado realizando bajo este rubro dentro de la Iglesia, y que muchos lo ven como la destrucción de Esta, es con la intención de atraer a los seguidores de las demás religiones a que se adhieran al Catolicismo.
Sin embargo, lo que verdaderamente ha sucedido es que tanto los herejes como los cismáticos se sientan mas cómodos en sus errores y continúen obstinados en su posición. Además de que los católicos, ignorantes de su fe, encontraron con esto una excusa para abandonar la verdadera religión y justificar sus vidas pecaminosas escogiendo la religión que les permitiera seguir con ese estilo de vida.
La primera verdad que debemos mantener siempre en mente en materia de fe es que una verdadera convicción religiosa viene siempre acompañada de la gracia de Dios. Esto lo aprendemos del evangelio de hoy.
Jesucristo examina a sus apóstoles, les hace una pregunta cuya respuesta ya esta en sus corazones. Lo hace de manera cuidadosa, primero les pregunta, que piensan los demás de El. A quienes se les preguntó, eran personas religiosas, sabían todo sobre los profetas y la espiritualidad del Antiguo Testamento.
El primero en dar la respuesta correcta fue san Pedro. Habló en nombre de todos los apóstoles al decir: "Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo". Como pudo San Pedro decir esto? Fue resultado de una conclusión lógica? Fue acaso el resultado de un deseo personal? Jesucristo mismo nos da la respuesta: Bienaventurado eres tú, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo ha revelado la carne, ni la sangre, sino mi Padre que esta en los Cielos…"
He aquí una de las evidencias más finas y precisas de la existencia del poder de la gracia sobrenatural. Ni san Pedro ni alguna otra persona en el mundo pudieron dar esa respuesta sin la ayuda de la gracia de Dios.
Esta es una lección básica en las enseñanzas de la Iglesia Católica que se mantiene firme en la fe., la cual reconoce que nadie puede creer con fe sobrenatural sin la ayuda de la gracia de Dios. Muy contrario a lo que las sectas heréticas enseñan.
A menos que la persona coopere con la gracia interior dada por Dios al alma humana, toda la gracia exterior en El mundo surtirá no efecto. La gracia externa consiste en todos los medios exteriores por medio de la cual la gente aprende sobre Dios y sus mandamientos. Ejemplos de esta gracia externa son considerados: un buen sermón, lectura de un buen libro de espiritualidad, el buen ejemplo de los fieles católicos practicantes, el amor verdadero entre amigos. Y muchos otros.
La condición previa para recibir esta gracia interna es un corazón humilde. Recordemos que Dios rechaza al orgulloso y da su gracia al humilde.
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